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10 consejos para una conducción ecológica

Con el apoyo de todos, podemos hacer de nuestro planeta un lugar mejor para vivir.   Cada vez son más […]

Con el apoyo de todos, podemos hacer de nuestro planeta un lugar mejor para vivir.

 

Cada vez son más las noticias de países y ciudades con altos niveles de contaminación, el daño que estamos haciendo al ambiente y a nosotros mismos es imperdonable, así como la ciencia avanza, debería ser nuestra capacidad de crear formas para cuidar nuestro ambiente.

El monóxido de los coches, las humeantes empresas que solo ven el capital que les genera su fábrica y no el daño ocasionado a la sociedad y que les afectará también directamente a ellos y los suyos, las quemas de desechos, entre otros, son las principales causas de contaminación de nuestro ambiente, esto a lo que el aire se refiere.

Hay muchas organizaciones que luchan para frenar un poco todo este daño que hacemos a nuestro planeta, pero los esfuerzos parecen pocos ante tanta indiferencia tanto por parte de los Gobiernos que no ponen mano dura y crean las normas para evitar la contaminación como de la sociedad civil que muy poco parece importarles a dónde nos estamos dirigiendo.

Se siguen sumando a nivel mundial los casos de enfermedades respiratorias, y todo esto es producto de la gran contaminación de nuestro ambiente, ¿qué hacemos al respecto? Muy poco en realidad.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) señala que la conducción eficiente o ecológica, en comparación con una conducción agresiva, reduce las emisiones de dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases implicados en el cambio climático así como otras emisiones contaminantes: hasta un 78% de monóxido de carbono (CO), un 63% de hidrocarburos y un 50% de óxidos de nitrógeno. La contaminación acústica también disminuye: un coche a 4.000 revoluciones por minuto (rpm) hace el mismo ruido que 32 coches a 2.000 rpm.

1. Utilizar bien las marchas: el IDAE recomienda circular en la marcha más larga posible. Al encender el coche hay que pisar el embrague y sin acelerar. Después, meter la primera marcha, acelerar de forma suave y cambiar a segunda a los dos segundos o a unos seis metros de trayecto recorrido, porque es la que más consume. Después, hay que subir de marchas hasta la quinta desde los 50 km/h, en coches de pequeña y media cilindrada, y 60 km/h, en los de gran cilindrada. Esto no significa llevar el coche ahogado, porque podría ocurrir alguna avería a la larga. Si para mantener la velocidad hace falta pisar el acelerador más de las dos terceras partes de su recorrido, el vehículo no va bien y hay que bajar de marcha. Lo idóneo es ir entre 2.000 y 2.500 rpm en los motores de gasolina y entre 1.500 y 2.000 en los motores diésel.

2. Meter bien el embrague: su mal uso está muy extendido, según Julián Estévez, ingeniero experto en automoción, no hay que utilizarlo para frenar, y en cuanto a la transición de marchas, debe ser rápida, sin sufrir grandes descensos de revoluciones.

3. Mantener una velocidad uniforme: acelerar y frenar de forma constante no es bueno para el vehículo y consume mucho combustible. Tampoco hay que abusar de la velocidad, porque el consumo se dispara a partir de los 100 km/h.

4. Actuar con anticipación y frenar con el motor: hay que adaptarse con antelación a las condiciones de la carretera. Según Julián Estévez, “no hay que frenar cuando quedan dos metros, sino aprovechar la inercia y frenar suave. También es importante reducir con las marchas engranadas (freno motor)”. No se debe bajar una pendiente en punto muerto, porque consume combustible y es peligroso (desgasta los frenos). Antes de entrar en una curva, hay que levantar el pie del acelerador y, si fuera necesario, reducir de marcha. Una vez en la curva, se debe mantener la velocidad con el pie estable en el acelerador. En las caravanas es mejor circular sin acelerones ni frenadas. Con una marcha engranada, sin pisar el acelerador y a una velocidad superior a 20 km/h, no hay consumo de carburante.

5. Mantener una temperatura interior adecuada: en verano se puede ir a 23-24ºC y en invierno ir más abrigados. No hay que abrir las ventanillas a alta velocidad, porque se produce una mayor resistencia al aire y un mayor consumo de carburante, ni abusar del aire acondicionado o climatizador, uno de los equipos accesorios que más consume.

6. Llevar bien los neumáticos y de alta eficiencia: las ruedas son responsables de hasta el 20% del consumo de combustible. Su falta de presión aumenta el gasto y es causa importante de accidentes, según el IDAE. Los fabricantes recomiendan revisar la presión una vez al mes. Lo apropiado son los neumáticos de calificación energética A, que ahorran combustible (medio litro por cada cien kilómetros en un coche con un consumo de siete litros por cada cien kilómetros, según un informe del Real Automóvil Club de Cataluña RACC y Michelin), ofrecen más seguridad y generan menos ruido y contaminación.

7. Realizar los mantenimientos periódicos: mantener los niveles y filtros ahorra combustible y reduce las emisiones contaminantes, mientras que detectar posibles fallos puede evitar averías más graves.

8. No sobrecargar el vehículo: llevar más peso del necesario o distribuir mal la carga incrementa el consumo. Tener una baca con equipaje puede aumentar el gasto hasta un 39% a una velocidad de 120 km/h.

9. Apagar el motor: un coche detenido con el motor encendido consume hasta 0,7 litros/hora. Si se está parado más de dos minutos (si el automóvil tiene más de diez años, menos de dos minutos), hay que apagarlo, una práctica que se puede hacer de forma frecuente sin perjudicar el motor, según el IDAE.

10. Elegir un coche que priorice la conducción “verde”: algunos modelos incorporan tecnologías que reducen el consumo de combustible, optimizan el cambio de marchas, paran el motor cuando se detiene el vehículo, etc. Y no hay que obsesionarse por el diésel. Julián Estévez apunta que hay motores de gasolina con consumos de cinco litros a los 100 km que un diésel no puede igualar.

Te podría interesar: Los vapeadores podrían ser más dañinos de lo que parece

Es importante mantener al día su vehículo, esto ayudará tanto a alargarle su vida útil evitando más gastos innecesarios, que se pueden evitar con mantenimientos preventivos y además ayuda a proteger nuestro ambiente con el bajo consumo de gasolina y la expulsión de gases tóxicos.

Cada granito de arena que pongamos para proteger nuestro ambiente es como esa gota que poco a poco va formando una cascada, si cada persona va aportando, cuando veamos el efecto será bien representativo.

Hay que darle valor a las cosas que realmente lo merecen, nuestros recursos naturales no renovables, el agua, el aire, nuestro suelo, todo es lo que nos ayuda a mantenernos vivos, si no cuidamos y acabamos con nuestro ambiente entonces, ¿qué será de nuestras futuras generaciones?, ¿qué estamos aportando para que nuestros hijos valoren el planeta en el que vivimos?.

22 octubre, 2018

Con el apoyo de todos, podemos hacer de nuestro planeta un lugar mejor para vivir.

 

Cada vez son más las noticias de países y ciudades con altos niveles de contaminación, el daño que estamos haciendo al ambiente y a nosotros mismos es imperdonable, así como la ciencia avanza, debería ser nuestra capacidad de crear formas para cuidar nuestro ambiente.

El monóxido de los coches, las humeantes empresas que solo ven el capital que les genera su fábrica y no el daño ocasionado a la sociedad y que les afectará también directamente a ellos y los suyos, las quemas de desechos, entre otros, son las principales causas de contaminación de nuestro ambiente, esto a lo que el aire se refiere.

Hay muchas organizaciones que luchan para frenar un poco todo este daño que hacemos a nuestro planeta, pero los esfuerzos parecen pocos ante tanta indiferencia tanto por parte de los Gobiernos que no ponen mano dura y crean las normas para evitar la contaminación como de la sociedad civil que muy poco parece importarles a dónde nos estamos dirigiendo.

Se siguen sumando a nivel mundial los casos de enfermedades respiratorias, y todo esto es producto de la gran contaminación de nuestro ambiente, ¿qué hacemos al respecto? Muy poco en realidad.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) señala que la conducción eficiente o ecológica, en comparación con una conducción agresiva, reduce las emisiones de dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases implicados en el cambio climático así como otras emisiones contaminantes: hasta un 78% de monóxido de carbono (CO), un 63% de hidrocarburos y un 50% de óxidos de nitrógeno. La contaminación acústica también disminuye: un coche a 4.000 revoluciones por minuto (rpm) hace el mismo ruido que 32 coches a 2.000 rpm.

1. Utilizar bien las marchas: el IDAE recomienda circular en la marcha más larga posible. Al encender el coche hay que pisar el embrague y sin acelerar. Después, meter la primera marcha, acelerar de forma suave y cambiar a segunda a los dos segundos o a unos seis metros de trayecto recorrido, porque es la que más consume. Después, hay que subir de marchas hasta la quinta desde los 50 km/h, en coches de pequeña y media cilindrada, y 60 km/h, en los de gran cilindrada. Esto no significa llevar el coche ahogado, porque podría ocurrir alguna avería a la larga. Si para mantener la velocidad hace falta pisar el acelerador más de las dos terceras partes de su recorrido, el vehículo no va bien y hay que bajar de marcha. Lo idóneo es ir entre 2.000 y 2.500 rpm en los motores de gasolina y entre 1.500 y 2.000 en los motores diésel.

2. Meter bien el embrague: su mal uso está muy extendido, según Julián Estévez, ingeniero experto en automoción, no hay que utilizarlo para frenar, y en cuanto a la transición de marchas, debe ser rápida, sin sufrir grandes descensos de revoluciones.

3. Mantener una velocidad uniforme: acelerar y frenar de forma constante no es bueno para el vehículo y consume mucho combustible. Tampoco hay que abusar de la velocidad, porque el consumo se dispara a partir de los 100 km/h.

4. Actuar con anticipación y frenar con el motor: hay que adaptarse con antelación a las condiciones de la carretera. Según Julián Estévez, “no hay que frenar cuando quedan dos metros, sino aprovechar la inercia y frenar suave. También es importante reducir con las marchas engranadas (freno motor)”. No se debe bajar una pendiente en punto muerto, porque consume combustible y es peligroso (desgasta los frenos). Antes de entrar en una curva, hay que levantar el pie del acelerador y, si fuera necesario, reducir de marcha. Una vez en la curva, se debe mantener la velocidad con el pie estable en el acelerador. En las caravanas es mejor circular sin acelerones ni frenadas. Con una marcha engranada, sin pisar el acelerador y a una velocidad superior a 20 km/h, no hay consumo de carburante.

5. Mantener una temperatura interior adecuada: en verano se puede ir a 23-24ºC y en invierno ir más abrigados. No hay que abrir las ventanillas a alta velocidad, porque se produce una mayor resistencia al aire y un mayor consumo de carburante, ni abusar del aire acondicionado o climatizador, uno de los equipos accesorios que más consume.

6. Llevar bien los neumáticos y de alta eficiencia: las ruedas son responsables de hasta el 20% del consumo de combustible. Su falta de presión aumenta el gasto y es causa importante de accidentes, según el IDAE. Los fabricantes recomiendan revisar la presión una vez al mes. Lo apropiado son los neumáticos de calificación energética A, que ahorran combustible (medio litro por cada cien kilómetros en un coche con un consumo de siete litros por cada cien kilómetros, según un informe del Real Automóvil Club de Cataluña RACC y Michelin), ofrecen más seguridad y generan menos ruido y contaminación.

7. Realizar los mantenimientos periódicos: mantener los niveles y filtros ahorra combustible y reduce las emisiones contaminantes, mientras que detectar posibles fallos puede evitar averías más graves.

8. No sobrecargar el vehículo: llevar más peso del necesario o distribuir mal la carga incrementa el consumo. Tener una baca con equipaje puede aumentar el gasto hasta un 39% a una velocidad de 120 km/h.

9. Apagar el motor: un coche detenido con el motor encendido consume hasta 0,7 litros/hora. Si se está parado más de dos minutos (si el automóvil tiene más de diez años, menos de dos minutos), hay que apagarlo, una práctica que se puede hacer de forma frecuente sin perjudicar el motor, según el IDAE.

10. Elegir un coche que priorice la conducción “verde”: algunos modelos incorporan tecnologías que reducen el consumo de combustible, optimizan el cambio de marchas, paran el motor cuando se detiene el vehículo, etc. Y no hay que obsesionarse por el diésel. Julián Estévez apunta que hay motores de gasolina con consumos de cinco litros a los 100 km que un diésel no puede igualar.

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Es importante mantener al día su vehículo, esto ayudará tanto a alargarle su vida útil evitando más gastos innecesarios, que se pueden evitar con mantenimientos preventivos y además ayuda a proteger nuestro ambiente con el bajo consumo de gasolina y la expulsión de gases tóxicos.

Cada granito de arena que pongamos para proteger nuestro ambiente es como esa gota que poco a poco va formando una cascada, si cada persona va aportando, cuando veamos el efecto será bien representativo.

Hay que darle valor a las cosas que realmente lo merecen, nuestros recursos naturales no renovables, el agua, el aire, nuestro suelo, todo es lo que nos ayuda a mantenernos vivos, si no cuidamos y acabamos con nuestro ambiente entonces, ¿qué será de nuestras futuras generaciones?, ¿qué estamos aportando para que nuestros hijos valoren el planeta en el que vivimos?.

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