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Bangladesh: la llegada del monzón inunda los campos de refugiados rohingya

La primera gran tormenta de la temporada del monzón ha llegado al sureste de Bangladesh. Las lluvias torrenciales y fuertes […]

La primera gran tormenta de la temporada del monzón ha llegado al sureste de Bangladesh. Las lluvias torrenciales y fuertes vientos han afectado esta semana a los asentamientos improvisados y a los campos de refugiados rohingya, amenazando la salud y la seguridad de miles de niños.

Las fuertes lluvias han causado inundaciones y deslizamientos de tierra. Se ha informado de que un niño pequeño ha muerto en uno de estos corrimientos. Los vientos han dañado o destruido cientos de albergues, dejando a las familias desprotegidas frente a los elementos meteorológicos.

“Miles de niños y sus familias están viviendo en refugios situados en colinas, donde no hay árboles, rocas o arbustos que puedan sostener el suelo arenoso, el cual se ha convertido en un lodazal. Las lluvias continúan y el nivel de agua sigue subiendo”, explica Beigbeder, representante de UNICEF en Bangladesh. “Es fundamental que los refugiados que están en las zonas más peligrosas puedan ser evacuados a zonas más seguras, pero muchas familias, que ya han afrontado inestabilidad en los últimos meses, son reacias a abandonar sus hogares improvisados”.

UNICEF y sus aliados calculan que 200.000 refugiados rohingya, más de la mitad de ellos niños, están en riesgo por el doble peligro de las inundaciones y deslizamientos de tierra. 25.000 de ellos están en mayor riesgo.

Tras las últimas lluvias se ha realizado una rápida evaluación en la que se ha detectado que, de los casi 10.000 refugiados directamente afectados por el temporal, más del 65% han sido afectados por los vientos, más de 1 de cada 4 (27%) por los deslizamientos de tierra, y el 4% ha sufrido graves inundaciones en sus viviendas o estas han quedado anegadas.

Además, con las evaluaciones en curso en los campos, se calcula que cerca de 900 albergues, 15 puntos de agua, más de 200 letrinas, dos puestos de salud apoyados por UNICEF y dos puntos de distribución de alimentos de los campos están dañados o destruidos. Todo esto ha empeorado la situación de las personas afectadas. Las tareas de reconstrucción están en marcha.

La mayoría de los caminos y carreteras que llevan a los campos de refugiados están anegados, mientras que la carretera principal (de uso militar) que divide el campo más grande está abierta solo para vehículos sanitarios.

Varios centros de aprendizaje y espacios amigos de las mujeres y los niños de UNICEF y sus aliados han tenido que cerrar sus puertas temporalmente debido al mal tiempo, afectando a miles de usuarios. La llegada del monzón también ha aumentado los riesgos sanitarios en los campos, especialmente de enfermedades trasmitidas a través del agua como la diarrea acuosa y el cólera.

“A medida que las lluvias del monzón se intensifican, también aumentan los peligros a los que se enfrentan los niños. No solo por daños físicos, quedar separados de sus familias o incluso riesgo de morir a causa de los corrimientos, sino que también están expuestos a enfermedades y a la falta de acceso a servicios vitales como salud y educación”, señala Beigbeder. “Necesitamos ayuda urgente para evitar una catástrofe aún mayor para miles de niños”.

Se espera que caigan más de dos metros y medio de lluvia en Cox’s Bazar entre junio, julio y agosto en el punto más álgido de la estación del monzón. Las previsiones dan más lluvias para finales de esta semana.

En los últimos meses UNICEF y sus aliados han estado trabajando para mitigar los riesgos de las lluvias del monzón, incluyendo el tener ya preparados suministros humanitarios como lonas y paneles de aluminio para utilizar cuando se necesite.

15 junio, 2018

La primera gran tormenta de la temporada del monzón ha llegado al sureste de Bangladesh. Las lluvias torrenciales y fuertes vientos han afectado esta semana a los asentamientos improvisados y a los campos de refugiados rohingya, amenazando la salud y la seguridad de miles de niños.

Las fuertes lluvias han causado inundaciones y deslizamientos de tierra. Se ha informado de que un niño pequeño ha muerto en uno de estos corrimientos. Los vientos han dañado o destruido cientos de albergues, dejando a las familias desprotegidas frente a los elementos meteorológicos.

“Miles de niños y sus familias están viviendo en refugios situados en colinas, donde no hay árboles, rocas o arbustos que puedan sostener el suelo arenoso, el cual se ha convertido en un lodazal. Las lluvias continúan y el nivel de agua sigue subiendo”, explica Beigbeder, representante de UNICEF en Bangladesh. “Es fundamental que los refugiados que están en las zonas más peligrosas puedan ser evacuados a zonas más seguras, pero muchas familias, que ya han afrontado inestabilidad en los últimos meses, son reacias a abandonar sus hogares improvisados”.

UNICEF y sus aliados calculan que 200.000 refugiados rohingya, más de la mitad de ellos niños, están en riesgo por el doble peligro de las inundaciones y deslizamientos de tierra. 25.000 de ellos están en mayor riesgo.

Tras las últimas lluvias se ha realizado una rápida evaluación en la que se ha detectado que, de los casi 10.000 refugiados directamente afectados por el temporal, más del 65% han sido afectados por los vientos, más de 1 de cada 4 (27%) por los deslizamientos de tierra, y el 4% ha sufrido graves inundaciones en sus viviendas o estas han quedado anegadas.

Además, con las evaluaciones en curso en los campos, se calcula que cerca de 900 albergues, 15 puntos de agua, más de 200 letrinas, dos puestos de salud apoyados por UNICEF y dos puntos de distribución de alimentos de los campos están dañados o destruidos. Todo esto ha empeorado la situación de las personas afectadas. Las tareas de reconstrucción están en marcha.

La mayoría de los caminos y carreteras que llevan a los campos de refugiados están anegados, mientras que la carretera principal (de uso militar) que divide el campo más grande está abierta solo para vehículos sanitarios.

Varios centros de aprendizaje y espacios amigos de las mujeres y los niños de UNICEF y sus aliados han tenido que cerrar sus puertas temporalmente debido al mal tiempo, afectando a miles de usuarios. La llegada del monzón también ha aumentado los riesgos sanitarios en los campos, especialmente de enfermedades trasmitidas a través del agua como la diarrea acuosa y el cólera.

“A medida que las lluvias del monzón se intensifican, también aumentan los peligros a los que se enfrentan los niños. No solo por daños físicos, quedar separados de sus familias o incluso riesgo de morir a causa de los corrimientos, sino que también están expuestos a enfermedades y a la falta de acceso a servicios vitales como salud y educación”, señala Beigbeder. “Necesitamos ayuda urgente para evitar una catástrofe aún mayor para miles de niños”.

Se espera que caigan más de dos metros y medio de lluvia en Cox’s Bazar entre junio, julio y agosto en el punto más álgido de la estación del monzón. Las previsiones dan más lluvias para finales de esta semana.

En los últimos meses UNICEF y sus aliados han estado trabajando para mitigar los riesgos de las lluvias del monzón, incluyendo el tener ya preparados suministros humanitarios como lonas y paneles de aluminio para utilizar cuando se necesite.

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