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Cada año, 1 millón de niños sufre de tuberculosis y no son correctamente tratados

Un 20 % de los afectados por tuberculosis podría morir en el año 2018   En el mundo se está […]

Un 20 % de los afectados por tuberculosis podría morir en el año 2018

 

En el mundo se está desarrollando una epidemia de la que no hablan muchos y tampoco parece que están haciendo algo para combatirla. Se trata de la tuberculosis infantil, una enfermedad que podrían llegar a tener 1 millón de niños al año debido a la falta de estrategias para tratarla y prevenirla. En muchos de los casos, que no tienen la oportunidad de recibir un tratamiento acertado, las víctimas fallecen y se convierten en un número más de las fatales cifras. Los afectados, y defensores de los derechos humanos critican que no se le está prestando la atención debida a esta área del sector materno-infantil.

De acuerdo a lo descrito en el informe de investigación del Imperial College de Londres, el Consejo de Investigaciones Médicas y Unicef, “hasta hace poco, la tuberculosis pediátrica ha sido relativamente ignorada por las comunidades más amplias de tuberculosis y salud materno-infantil”, escriben los autores. “Las aproximaciones sustentadas en los derechos humanos de los niños afectados por la enfermedad podrían ser muy potentes, sin embargo, no está generalizada la conciencia y la aplicación de estas estrategias”. En otras palabras, las mismas comunidades que se supone tendrían que abordar el problema de los niños con esta dolencia les han fallado, y pocos son siquiera conscientes del problema.

Se calcula que un 99 % de los niños que reciban tratamiento antibiótico estándar y no padezcan de factores agravantes como el VIH, podría sobrevivir. Sin embargo, un 90 % de los infantes que mueren por tuberculosis no reciben tratamiento; un 20 % morirá por su causa en el año 2018. Tal parece que las autoridades sanitarias están dejando que cada paciente solucione el problema como pueda.

Este grave problema de salud pública afecta más que cualquier otro, debido a que la tuberculosis es una enfermedad de fácil transmisión. La bacteria solo necesita el aire como transporte para llegar a su huésped. Para los niños es fatal, pues su sistema de defensa es mucho más débil que el de los adultos. En algunos casos, los médicos no pueden ni detectar el mal porque los síntomas no son iguales.

La falta de detección es lo que hace que muchos niños no reciban el tratamiento adecuado para la tuberculosis. Cuando la enfermedad los afecta, la bacteria suele llegar a otras partes del cuerpo además de los pulmones, como el abdomen y los tejidos que rodean el cerebro.

A escala global se ha determinado que los sistemas de salud no están atacando el problema de fondo. Siemplemente dejan que la tuberculosis se extienda y que cada familia se encargue de sus niños como pueda, si es que llegan a determinar lo que les sucede realmente.

Con más de 10 millones de nuevos casos cada año, los fondos tienden a dirigirse a detener su propagación. Por ende, a pesar de que los niños son una de las poblaciones de pacientes más vulnerables, sus necesidades se pasan por alto porque son menos contagiosos.

Te podría interesar: América Latina y el Caribe pueden acabar con la Tuberculosis

 

Las terribles consecuencias provocan el deceso de un millón de niños cada cuatro años. No obstante, se debe reconocer que ya existen medidas prácticas para salvar vidas de niños en riesgo por la tuberculosis.

Por ejemplo, sabemos que cerca de la mitad de los menores que cohabitan con un adulto infectado contraerán la enfermedad. Por lo tanto, cabe esperar que se examine y trate adecuadamente a los niños que vivan en hogares donde haya un adulto infectado. Al respecto de esto, un estudio publicado en el año 2017 en la revista The Lancet expone que “sigue habiendo una investigación sobre contagios en el hogar” en países donde es común la tuberculosis.

Todas las instituciones que trabajan en pro de investigar las variables y problemas que rodean este mal exigen mayor apoyo moral y político, basados en los derechos fundamentales de los niños. Es necesario comprender más esta epidemia para poder atacar el problema de raíz sin dejar pasar por alto las particularidades de cada caso, de acuerdo a las características de la población infantil.

22 agosto, 2018

Un 20 % de los afectados por tuberculosis podría morir en el año 2018

 

En el mundo se está desarrollando una epidemia de la que no hablan muchos y tampoco parece que están haciendo algo para combatirla. Se trata de la tuberculosis infantil, una enfermedad que podrían llegar a tener 1 millón de niños al año debido a la falta de estrategias para tratarla y prevenirla. En muchos de los casos, que no tienen la oportunidad de recibir un tratamiento acertado, las víctimas fallecen y se convierten en un número más de las fatales cifras. Los afectados, y defensores de los derechos humanos critican que no se le está prestando la atención debida a esta área del sector materno-infantil.

De acuerdo a lo descrito en el informe de investigación del Imperial College de Londres, el Consejo de Investigaciones Médicas y Unicef, “hasta hace poco, la tuberculosis pediátrica ha sido relativamente ignorada por las comunidades más amplias de tuberculosis y salud materno-infantil”, escriben los autores. “Las aproximaciones sustentadas en los derechos humanos de los niños afectados por la enfermedad podrían ser muy potentes, sin embargo, no está generalizada la conciencia y la aplicación de estas estrategias”. En otras palabras, las mismas comunidades que se supone tendrían que abordar el problema de los niños con esta dolencia les han fallado, y pocos son siquiera conscientes del problema.

Se calcula que un 99 % de los niños que reciban tratamiento antibiótico estándar y no padezcan de factores agravantes como el VIH, podría sobrevivir. Sin embargo, un 90 % de los infantes que mueren por tuberculosis no reciben tratamiento; un 20 % morirá por su causa en el año 2018. Tal parece que las autoridades sanitarias están dejando que cada paciente solucione el problema como pueda.

Este grave problema de salud pública afecta más que cualquier otro, debido a que la tuberculosis es una enfermedad de fácil transmisión. La bacteria solo necesita el aire como transporte para llegar a su huésped. Para los niños es fatal, pues su sistema de defensa es mucho más débil que el de los adultos. En algunos casos, los médicos no pueden ni detectar el mal porque los síntomas no son iguales.

La falta de detección es lo que hace que muchos niños no reciban el tratamiento adecuado para la tuberculosis. Cuando la enfermedad los afecta, la bacteria suele llegar a otras partes del cuerpo además de los pulmones, como el abdomen y los tejidos que rodean el cerebro.

A escala global se ha determinado que los sistemas de salud no están atacando el problema de fondo. Siemplemente dejan que la tuberculosis se extienda y que cada familia se encargue de sus niños como pueda, si es que llegan a determinar lo que les sucede realmente.

Con más de 10 millones de nuevos casos cada año, los fondos tienden a dirigirse a detener su propagación. Por ende, a pesar de que los niños son una de las poblaciones de pacientes más vulnerables, sus necesidades se pasan por alto porque son menos contagiosos.

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Las terribles consecuencias provocan el deceso de un millón de niños cada cuatro años. No obstante, se debe reconocer que ya existen medidas prácticas para salvar vidas de niños en riesgo por la tuberculosis.

Por ejemplo, sabemos que cerca de la mitad de los menores que cohabitan con un adulto infectado contraerán la enfermedad. Por lo tanto, cabe esperar que se examine y trate adecuadamente a los niños que vivan en hogares donde haya un adulto infectado. Al respecto de esto, un estudio publicado en el año 2017 en la revista The Lancet expone que “sigue habiendo una investigación sobre contagios en el hogar” en países donde es común la tuberculosis.

Todas las instituciones que trabajan en pro de investigar las variables y problemas que rodean este mal exigen mayor apoyo moral y político, basados en los derechos fundamentales de los niños. Es necesario comprender más esta epidemia para poder atacar el problema de raíz sin dejar pasar por alto las particularidades de cada caso, de acuerdo a las características de la población infantil.

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