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Cambios en la dieta de los cerdos para reducir menos emisiones contaminantes

 El sector porcino español ha reducido en los últimos años un 47 % las emisiones de amoníaco por kilo de […]

 El sector porcino español ha reducido en los últimos años un 47 % las emisiones de amoníaco por kilo de carne producida.

 

El sector porcino ha sido declarado como estratégico por el Gobierno regional. Esto supone que puede acogerse al régimen de ayudas de inversiones en explotaciones agrarias y de incorporación de jóvenes a la agricultura.

Los ganaderos entran así en un sistema de integración donde las empresas  proporcionan los animales y los ganaderos se tienen que ocupar de la mano de obra, el suministro de agua,  energía y la gestión de los purines.

La reducción de las emisiones provenientes de los excrementos porcinos se implementará a través de las llamadas Mejores Técnicas Disponibles (MTDs). Incluyen cambios en la gestión nutricional de los cerdos, así como en su alojamiento o en la recogida y tratamiento de sus excrementos. Técnicas que, según los productores, ya llevan tiempo aplicando.

Tras la eliminación de ayudas a la cogeneración, prácticamente la única alternativa que tienen los purines son su gestión como fertilizante agrícola debido a su alto contenido en nitrógeno. Para ello, los ganaderos deben justificar que cuentan con superficie agrícola suficiente para la cantidad de purín que produce su explotación.

El problema surge porque el contenido de nitrógeno que admite la normativa es muy superior al que requiere cualquier cultivo de los habituales en extensivo.

Con el fin de limitar este problema y otros efectos ambientales negativos como la emisión de olores y la contaminación atmosférica de las explotaciones intensivas porcinas y avícolas en febrero del año 2017 se publicó la Decisión de Ejecución de la Comisión Europea 1017/302 en la que se establece conclusiones sobre las mejores técnicas disponibles (MTD) en el marco de la Directiva 2010/75/UE del Parlamento Europeo y del Consejo respecto a la cría intensiva de aves de corral o de cerdos.

Te puede interesar: Deuda Ecológica: alternativas para cambiar el sistema alimentario

 

Esta alternativa obliga a que se asuman en las explotaciones y en la gestión de purines distintas medidas de cara a corregir los numerosos problemas ambientales de la actividad. No sólo en cuanto a contaminación de las aguas, sino en cuanto a olores y lo que es más importante: la emisión de gases contaminantes. Uno de ellos es el amoníaco.

España es el único país de la CE que está incrementando los niveles de emisión de amoníaco progresivamente en contra de las directrices de la CE y de la tendencia del resto de estados, por lo que se expone a una grave sanción.

Una práctica que también destacan en Interporc. Según los datos facilitados, el sector porcino español ha reducido en los últimos años un 47 % las emisiones de amoníaco por kilo de carne producida.

A su vez, las cifras del inventario nacional de emisiones de contaminantes atmosféricos publicado por el Ministerio de Agricultura, reflejan que en el año 1990 el sector porcino emitía una kilotonelada de amoníaco por cada 26.500 kilos de carne producidos, mientras que, en el año 2016, para la misma cantidad de carne, se emitieron menos de 0,53 kilotoneladas, “una reducción importante derivada de las medidas adoptadas por las granjas españolas”, explica Interporc.

Por otro lado, el cumplimiento de la serie de medidas que se recogen aquí supone inversiones notables, que para las explotaciones existentes o en fase de proyecto será muy difícil de acometer sin comprometer la rentabilidad de la empresa agraria. Este aspecto es obviado por el Gobierno autonómico y, más aún, por las empresas integradoras a la hora de formalizar los contratos con sus integrados.

12 septiembre, 2018

 El sector porcino español ha reducido en los últimos años un 47 % las emisiones de amoníaco por kilo de carne producida.

 

El sector porcino ha sido declarado como estratégico por el Gobierno regional. Esto supone que puede acogerse al régimen de ayudas de inversiones en explotaciones agrarias y de incorporación de jóvenes a la agricultura.

Los ganaderos entran así en un sistema de integración donde las empresas  proporcionan los animales y los ganaderos se tienen que ocupar de la mano de obra, el suministro de agua,  energía y la gestión de los purines.

La reducción de las emisiones provenientes de los excrementos porcinos se implementará a través de las llamadas Mejores Técnicas Disponibles (MTDs). Incluyen cambios en la gestión nutricional de los cerdos, así como en su alojamiento o en la recogida y tratamiento de sus excrementos. Técnicas que, según los productores, ya llevan tiempo aplicando.

Tras la eliminación de ayudas a la cogeneración, prácticamente la única alternativa que tienen los purines son su gestión como fertilizante agrícola debido a su alto contenido en nitrógeno. Para ello, los ganaderos deben justificar que cuentan con superficie agrícola suficiente para la cantidad de purín que produce su explotación.

El problema surge porque el contenido de nitrógeno que admite la normativa es muy superior al que requiere cualquier cultivo de los habituales en extensivo.

Con el fin de limitar este problema y otros efectos ambientales negativos como la emisión de olores y la contaminación atmosférica de las explotaciones intensivas porcinas y avícolas en febrero del año 2017 se publicó la Decisión de Ejecución de la Comisión Europea 1017/302 en la que se establece conclusiones sobre las mejores técnicas disponibles (MTD) en el marco de la Directiva 2010/75/UE del Parlamento Europeo y del Consejo respecto a la cría intensiva de aves de corral o de cerdos.

Te puede interesar: Deuda Ecológica: alternativas para cambiar el sistema alimentario

 

Esta alternativa obliga a que se asuman en las explotaciones y en la gestión de purines distintas medidas de cara a corregir los numerosos problemas ambientales de la actividad. No sólo en cuanto a contaminación de las aguas, sino en cuanto a olores y lo que es más importante: la emisión de gases contaminantes. Uno de ellos es el amoníaco.

España es el único país de la CE que está incrementando los niveles de emisión de amoníaco progresivamente en contra de las directrices de la CE y de la tendencia del resto de estados, por lo que se expone a una grave sanción.

Una práctica que también destacan en Interporc. Según los datos facilitados, el sector porcino español ha reducido en los últimos años un 47 % las emisiones de amoníaco por kilo de carne producida.

A su vez, las cifras del inventario nacional de emisiones de contaminantes atmosféricos publicado por el Ministerio de Agricultura, reflejan que en el año 1990 el sector porcino emitía una kilotonelada de amoníaco por cada 26.500 kilos de carne producidos, mientras que, en el año 2016, para la misma cantidad de carne, se emitieron menos de 0,53 kilotoneladas, “una reducción importante derivada de las medidas adoptadas por las granjas españolas”, explica Interporc.

Por otro lado, el cumplimiento de la serie de medidas que se recogen aquí supone inversiones notables, que para las explotaciones existentes o en fase de proyecto será muy difícil de acometer sin comprometer la rentabilidad de la empresa agraria. Este aspecto es obviado por el Gobierno autonómico y, más aún, por las empresas integradoras a la hora de formalizar los contratos con sus integrados.

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