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Como ayudar en los momentos duros de los animales

Hoy día es reconocido que tanto animales como los humanos, experimentan felicidad, tristeza, miedo, dolor físico, rabia y aburrimiento   […]

Hoy día es reconocido que tanto animales como los humanos, experimentan felicidad, tristeza, miedo, dolor físico, rabia y aburrimiento

 

Hay que recordar que los animales son muy sensibles y también muy receptivos. Poseen una amplia absorción de las emociones que emitimos los humanos, por ello es mucho más útil transmitir más tranquilidad que tristeza, sobre todo en esos momentos que son tan duros para dueño y mascota. Y eso deben hacer los niños y otros miembros del hogar.

Hoy es reconocido que tanto animales, como los humanos, experimentan felicidad, tristeza, miedo, dolor físico, rabia y aburrimiento. Sabemos que ellos usualmente disfrutan de la compañía de sus iguales; que hay una conexión cercana entre las madres y sus hijos, que los animales jóvenes disfrutan y aprenden del juego, y que ellos desarrollan amistades. Ellos tienen necesidades, al igual que las personas.

Cualquiera con un animal de compañía ha tenido experiencias de primera mano sobre el tipo de emociones que los animales pueden sentir y las formas en las cuales las expresan. Ellos usan sonidos y otros signos, tales como el lenguaje corporal, “conversar” con otros – atraer una nueva pareja, expresar satisfacción o advertir a los otros sobre algún peligro. Algunos animales, como las ballenas, son capaces de comunicarse a través de vastas distancias en formas que no entendemos completamente.

¿Alguna vez has escuchado de un animal que pudiera ser cortado por un cuchillo o quemado por una flama y no sentirlo?

Si pateas a los perros, ellos aullarán y se acurrucarán. Si pisas las colas de los gatos, ellos maullarán y correrán. Ya sea en tu casa, en una granja de factoría, en un laboratorio, en cautividad o en el mundo salvaje los animales experimentan dolor y miedo y tratarán de protegerse de ser heridos. Esto es verdad tanto en los peces como en los monos. Incluso cuando no se tiene certeza de que los animales sienten dolor – por ejemplo, en el caso de los gusanos o insectos – hay que darles el beneficio de la duda y no causarles daño deliberadamente.

 

Te puede interesar: El abandono de animales a la orden del día en España

 

Los caninos

Si un compañero canino o cualquier otra mascota de otra especie animal se ha marchado o ha fallecido, hay señales que se observan en él.  Existirá una falta repentina de apetito o mostrará más afectividad de lo habitual con nosotros. También inapetencia para jugar, para salir de paseo, etc.

El sueño continuado y dormir más horas de las habituales es otra señal que puede avisar de que el perro atraviesa un período de abatimiento. Ante cualquiera de estas conductas, es aconsejable hacer una visita al veterinario, que recomendará lo más adecuado en cada caso.

Como vemos, la depresión o estados depresivos no son dolencias exclusivas de los seres humanos. Los perros también pueden padecerla.

Muchas clínicas y consultas veterinarias tienen profesionales que pueden ayudar al perro a superar la tristeza que padece. Suelen ser especialistas en tratar las dolencias psicológicas de las mascotas.

La labor del humano será animar al perro para que realice sus actividades favoritas. Hay que permitirle algunas cosas que le agraden. Un ejemplo es poder subir al sofá (siempre colocando algún trapo o sábana protectoras, y de forma absolutamente puntual, sin crear hábito).

Convencer a la mascota para que recupere sus actividades favoritas diarias. Los paseos al aire libre son una propuesta que agrada siempre a la mayoría de los canes. Otros prefieren el juego. En esos casos recuperaremos el muñeco o pelota preferida y jugar con él a su juego favorito.

También las caricias y las palabras amables son esenciales para ayudar al perro a superar el periodo de duelo tras la muerte de otra mascota. Lo mismo que pasa con las personas. En esos momentos el can necesita mucha dosis de cariño y de contacto físico.

Entre las fases de las personas ante la pérdida de seres queridos o en cualquier etapa de dolor, hay una serie de etapas fácilmente reconocibles: la negación, la ira, negociación interna y, por último, la aceptación.

El dolor de los perros y las mascotas tiene formas y fases diferentes. La confusión emocional que sienten se debe cambios en su vida cotidiana y la pérdida de su seguridad.

25 septiembre, 2018

Hoy día es reconocido que tanto animales como los humanos, experimentan felicidad, tristeza, miedo, dolor físico, rabia y aburrimiento

 

Hay que recordar que los animales son muy sensibles y también muy receptivos. Poseen una amplia absorción de las emociones que emitimos los humanos, por ello es mucho más útil transmitir más tranquilidad que tristeza, sobre todo en esos momentos que son tan duros para dueño y mascota. Y eso deben hacer los niños y otros miembros del hogar.

Hoy es reconocido que tanto animales, como los humanos, experimentan felicidad, tristeza, miedo, dolor físico, rabia y aburrimiento. Sabemos que ellos usualmente disfrutan de la compañía de sus iguales; que hay una conexión cercana entre las madres y sus hijos, que los animales jóvenes disfrutan y aprenden del juego, y que ellos desarrollan amistades. Ellos tienen necesidades, al igual que las personas.

Cualquiera con un animal de compañía ha tenido experiencias de primera mano sobre el tipo de emociones que los animales pueden sentir y las formas en las cuales las expresan. Ellos usan sonidos y otros signos, tales como el lenguaje corporal, “conversar” con otros – atraer una nueva pareja, expresar satisfacción o advertir a los otros sobre algún peligro. Algunos animales, como las ballenas, son capaces de comunicarse a través de vastas distancias en formas que no entendemos completamente.

¿Alguna vez has escuchado de un animal que pudiera ser cortado por un cuchillo o quemado por una flama y no sentirlo?

Si pateas a los perros, ellos aullarán y se acurrucarán. Si pisas las colas de los gatos, ellos maullarán y correrán. Ya sea en tu casa, en una granja de factoría, en un laboratorio, en cautividad o en el mundo salvaje los animales experimentan dolor y miedo y tratarán de protegerse de ser heridos. Esto es verdad tanto en los peces como en los monos. Incluso cuando no se tiene certeza de que los animales sienten dolor – por ejemplo, en el caso de los gusanos o insectos – hay que darles el beneficio de la duda y no causarles daño deliberadamente.

 

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Los caninos

Si un compañero canino o cualquier otra mascota de otra especie animal se ha marchado o ha fallecido, hay señales que se observan en él.  Existirá una falta repentina de apetito o mostrará más afectividad de lo habitual con nosotros. También inapetencia para jugar, para salir de paseo, etc.

El sueño continuado y dormir más horas de las habituales es otra señal que puede avisar de que el perro atraviesa un período de abatimiento. Ante cualquiera de estas conductas, es aconsejable hacer una visita al veterinario, que recomendará lo más adecuado en cada caso.

Como vemos, la depresión o estados depresivos no son dolencias exclusivas de los seres humanos. Los perros también pueden padecerla.

Muchas clínicas y consultas veterinarias tienen profesionales que pueden ayudar al perro a superar la tristeza que padece. Suelen ser especialistas en tratar las dolencias psicológicas de las mascotas.

La labor del humano será animar al perro para que realice sus actividades favoritas. Hay que permitirle algunas cosas que le agraden. Un ejemplo es poder subir al sofá (siempre colocando algún trapo o sábana protectoras, y de forma absolutamente puntual, sin crear hábito).

Convencer a la mascota para que recupere sus actividades favoritas diarias. Los paseos al aire libre son una propuesta que agrada siempre a la mayoría de los canes. Otros prefieren el juego. En esos casos recuperaremos el muñeco o pelota preferida y jugar con él a su juego favorito.

También las caricias y las palabras amables son esenciales para ayudar al perro a superar el periodo de duelo tras la muerte de otra mascota. Lo mismo que pasa con las personas. En esos momentos el can necesita mucha dosis de cariño y de contacto físico.

Entre las fases de las personas ante la pérdida de seres queridos o en cualquier etapa de dolor, hay una serie de etapas fácilmente reconocibles: la negación, la ira, negociación interna y, por último, la aceptación.

El dolor de los perros y las mascotas tiene formas y fases diferentes. La confusión emocional que sienten se debe cambios en su vida cotidiana y la pérdida de su seguridad.

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