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Deuda Ecológica: alternativas para cambiar el sistema alimentario

La organización internacional Global Footprint Network afirma que en los primeros meses de 2018 hemos consumido los recursos de agua […]

La organización internacional Global Footprint Network afirma que en los primeros meses de 2018 hemos consumido los recursos de agua y fibra correspondiente a un año

 

¿Qué es la Deuda Ecológica?

La Deuda Ecológica es el nivel de consumo de recursos y descarga de desechos por una población, y que resulta superior a la producción natural local sostenible y su capacidad de asimilación.

La humanidad ha consumido en lo que va del año 2018 un volumen de recursos naturales superior al que la tierra puede regenerar a lo largo de este mismo año.

El Día de la Deuda Ecológica se celebra cada año con la finalidad de crear conciencia en las personas y recordar que cuando las reservas de agua se extingan y no quede aire limpio ni tierra cultivable, no vamos a disponer de un segundo planeta que brinde recursos no renovables.

La organización internacional sin fines de lucro, Global Footprint Network a través de una investigación afirma que en los primeros siete meses del año 2018 hemos consumido los recursos de un año para producir desde los alimentos que comemos hasta la ropa que vestimos y el combustible de nuestros vehículos.

El sistema alimentaria es un aspecto muy importante, pues representa la manera como se cultivan, produce, transporta y consumen los alimentos.

 

Te puede interesar: En el año 2019 Madrid tomará la alimentación en sus manos

 

La forma cómo se está llevando a cabo las actividades de producción de víveres está favoreciendo al cambio climático y la deforestación. Las reservas de agua dulce y la biodiversidad están disminuyendo.

Propuestas para producir alimentos más nutritivos

Los sistemas de alimentarios de la actualidad deben modificarse para crear comidas con un alto porcentaje de nutrientes y que a su vez provoquen un impacto medioambiental menor y  en el mundo se han puesto en marcha infinidades de iniciativas ecológicas.

 A continuación algunas propuestas científicas relacionadas con el reciclaje de aguas residuales, el cultivo de alimentos y la cría de ganado.

Reducir las emisiones animales: De acuerdo a un estudio desarrollado por el Instituto Internacional de Investigaciones Agropecuarias que trabaja en Brasil y Uruguay se procedió a identificar vacas que produzcan menores emisiones de metano y una vez identificadas, se pueden crear y reproducir de forma natural.

Se estima que esta medida reduzca las emisiones asociadas a la ganadería entre un cinco y un 20 %.

Estos estudios, afirman que tras el sector energético y el transporte, el sistema alimentario constituye uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero. Se calcula que es responsable de una cuarta parte de las emisiones totales y la cría de ganado vacuno para producir carne y lácteos supone un 14,5 %, debido al gas metano que expulsan los animales.

Recuperar alimentos olvidados: se calcula que 940 especies de plantas cultivadas están en peligro de extinción y en el mundo existe una amplia gama de alimentos olvidados que son resistentes a los cambios climáticos, poseen gran cantidad de nutrientes y podrían producirse de forma viable. Tal es el caso de La berenjena africana que es de color rojo o anaranjado y tiene unas hojas extremadamente ricas en calcio, hierro y betacaroteno (que el cuerpo transforma en vitamina A).

Agricultura de precisión: los nutrientes esenciales para el crecimiento de los cultivos alimenticios son: el nitrógeno, el fósforo y el potasio. El uso constante de fertilizantes puede superar la cantidad máxima de sustancias químicas que la naturaleza puede asimilar. El Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria ha demostrado en México que una aplicación más precisa de nitrógeno reduce las emisiones y vertidos asociados a su uso. Sin afectar la calidad de los cultivos. Los investigadores promueven prácticas responsables para enseñar a los agricultores el uso de fertilizantes de manera más eficiente. 

Con este estudio se evidencia que se debe cuidar la cantidad de nitrógeno presente en el suelo y el clima.

 

22 agosto, 2018

La organización internacional Global Footprint Network afirma que en los primeros meses de 2018 hemos consumido los recursos de agua y fibra correspondiente a un año

 

¿Qué es la Deuda Ecológica?

La Deuda Ecológica es el nivel de consumo de recursos y descarga de desechos por una población, y que resulta superior a la producción natural local sostenible y su capacidad de asimilación.

La humanidad ha consumido en lo que va del año 2018 un volumen de recursos naturales superior al que la tierra puede regenerar a lo largo de este mismo año.

El Día de la Deuda Ecológica se celebra cada año con la finalidad de crear conciencia en las personas y recordar que cuando las reservas de agua se extingan y no quede aire limpio ni tierra cultivable, no vamos a disponer de un segundo planeta que brinde recursos no renovables.

La organización internacional sin fines de lucro, Global Footprint Network a través de una investigación afirma que en los primeros siete meses del año 2018 hemos consumido los recursos de un año para producir desde los alimentos que comemos hasta la ropa que vestimos y el combustible de nuestros vehículos.

El sistema alimentaria es un aspecto muy importante, pues representa la manera como se cultivan, produce, transporta y consumen los alimentos.

 

Te puede interesar: En el año 2019 Madrid tomará la alimentación en sus manos

 

La forma cómo se está llevando a cabo las actividades de producción de víveres está favoreciendo al cambio climático y la deforestación. Las reservas de agua dulce y la biodiversidad están disminuyendo.

Propuestas para producir alimentos más nutritivos

Los sistemas de alimentarios de la actualidad deben modificarse para crear comidas con un alto porcentaje de nutrientes y que a su vez provoquen un impacto medioambiental menor y  en el mundo se han puesto en marcha infinidades de iniciativas ecológicas.

 A continuación algunas propuestas científicas relacionadas con el reciclaje de aguas residuales, el cultivo de alimentos y la cría de ganado.

Reducir las emisiones animales: De acuerdo a un estudio desarrollado por el Instituto Internacional de Investigaciones Agropecuarias que trabaja en Brasil y Uruguay se procedió a identificar vacas que produzcan menores emisiones de metano y una vez identificadas, se pueden crear y reproducir de forma natural.

Se estima que esta medida reduzca las emisiones asociadas a la ganadería entre un cinco y un 20 %.

Estos estudios, afirman que tras el sector energético y el transporte, el sistema alimentario constituye uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero. Se calcula que es responsable de una cuarta parte de las emisiones totales y la cría de ganado vacuno para producir carne y lácteos supone un 14,5 %, debido al gas metano que expulsan los animales.

Recuperar alimentos olvidados: se calcula que 940 especies de plantas cultivadas están en peligro de extinción y en el mundo existe una amplia gama de alimentos olvidados que son resistentes a los cambios climáticos, poseen gran cantidad de nutrientes y podrían producirse de forma viable. Tal es el caso de La berenjena africana que es de color rojo o anaranjado y tiene unas hojas extremadamente ricas en calcio, hierro y betacaroteno (que el cuerpo transforma en vitamina A).

Agricultura de precisión: los nutrientes esenciales para el crecimiento de los cultivos alimenticios son: el nitrógeno, el fósforo y el potasio. El uso constante de fertilizantes puede superar la cantidad máxima de sustancias químicas que la naturaleza puede asimilar. El Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria ha demostrado en México que una aplicación más precisa de nitrógeno reduce las emisiones y vertidos asociados a su uso. Sin afectar la calidad de los cultivos. Los investigadores promueven prácticas responsables para enseñar a los agricultores el uso de fertilizantes de manera más eficiente. 

Con este estudio se evidencia que se debe cuidar la cantidad de nitrógeno presente en el suelo y el clima.

 

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