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El futuro del coche diésel en España

En el año 2016 Madrid y Barcelona fueron las primeras ciudades en aplicar medidas concretas de restricciones al tráfico en […]

En el año 2016 Madrid y Barcelona fueron las primeras ciudades en aplicar medidas concretas de restricciones al tráfico en España

 

Según estimaciones de la Unión Europea (UE) mueren cada año, y de forma prematura, unas 400.000 personas a causa de la contaminación, algo que genera pérdidas por gastos sanitarios de unos 20.000 millones de euros y  más de 130 urbes europeas sufren problemas por la calidad del aire.

Por esos motivos hay una preocupación por la contaminación atmosférica que ha ido aumentando en la UE durante la última década y aún más en estos años cuando Bruselas ha dado varios toques de atención a todos sus estados miembros para que adopten medidas y se pueda mejorar la calidad del aire.

La última vez fue el pasado 29 de enero, cuando la UE amenazó a la República Checa, Alemania, Francia, Italia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia, Reino Unido y España con denunciar al Tribunal Europeo si no tomaban medidas más severas para cumplir con los criterios de contaminación atmosférica.

Este es el contexto que debemos entender  las sucesivas normativas de emisiones contaminantes, cada vez más restrictivas sobre todo con los coches diésel y por otro, las restricciones de circulación, cada vez más frecuentes en las grandes ciudades, sobre todo, en Europa y que se están implantando en España.

Todos los automóviles no son iguales y no contaminan lo mismo. En el mercado actual podemos encontrar motores diésel, gasolina, de gas (GNC y GLP) y eléctricos y cada uno presenta un valor de emisiones en lo que respecta a CO2, óxidos de nitrógeno y partículas.

En los últimos meses el precio medio de los diferentes combustibles, entre ellos el gasóleo de automoción, ha comenzado a crecer de manera paralela al incremento del precio del crudo. Al mismo tiempo, tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado se ha confirmado que los carburantes serán más caros en nueve comunidades autónomas.

 

Te puede interesar: Aplazan hasta el año 2021 el impacto fiscal de la nueva norma de emisiones en España

 

Por otro lado, la presión fiscal no solo se endurece para los carburantes y la entrada en vigor del nuevo protocolo de homologación de emisiones, denominado WLTP –un formato que contempla condiciones de conducción más ajustadas a la realidad–, traerá consigo un aumento de los valores homologados de emisiones para la mayoría de modelos equipados con mecánicas diésel.

Esta circunstancia hará que un elevado porcentaje de modelos cambien de tramo y aumenten su tipo impositivo en el impuesto de matriculación: de estar exentos pueden pasar al 4,5 %; del 4,5 % al 9,75 o del 9,75 podrían pasar al 14, 75 %, lo cual incrementará, como es lógico, el precio de venta de estos coches.

La sensibilización cada vez mayor de las administraciones en materia medioambiental ha traído consigo una serie de políticas locales destinadas a mejorar la calidad del aire que se respira en las ciudades, lo cual lleva implícito en casi todos los casos una restricción a la movilidad del tráfico rodado que afecta, principalmente a los vehículos diésel.

En el año 2016, Madrid y Barcelona fueron las primeras ciudades en aplicar medidas concretas de restricciones al tráfico en España, en episodios de alta contaminación –recientemente, Valladolid, también lo ha hecho–. En el caso de Madrid, se ha decidido ir más allá y el consistorio ha anunciado la entrada en vigor el próximo noviembre de su zona de acceso restringido “Madrid Central”.

Una medida que en el futuro se podrá ver secundada por iniciativas similares en otras grandes ciudades del nuestro país.

Si ya existe suficiente incertidumbre sobre el futuro de los coches diésel entre la opinión pública, las recientes declaraciones de la Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en las que afirmaba que “el diésel tiene los días contados”, no contribuyen a aclarar el panorama.

En sentido contrario, se manifestó el comisario de Acción por el Clima y Energía de la Unión Europea, Miguel Arias Cañete, quien pidió más prudencia a la hora de hablar del impacto ambiental de los vehículos diésel.

Las restricciones de circulación en las ciudades cada vez serán más frecuentes y estrictas siendo una parte esencial para mejorar la calidad del aire, especialmente en las grandes urbes, y cuentan con el beneplácito de la UE y habitualmente son más severas con los vehículos diésel tomando como ejemplo el distintivo azul ya presente, en algunas ciudades de Alemania, que sólo se otorga al diésel que cumplan la norma anticontaminación Euro 5-  sin librarse de ella los vehículos gasolina.

1 septiembre, 2018

En el año 2016 Madrid y Barcelona fueron las primeras ciudades en aplicar medidas concretas de restricciones al tráfico en España

 

Según estimaciones de la Unión Europea (UE) mueren cada año, y de forma prematura, unas 400.000 personas a causa de la contaminación, algo que genera pérdidas por gastos sanitarios de unos 20.000 millones de euros y  más de 130 urbes europeas sufren problemas por la calidad del aire.

Por esos motivos hay una preocupación por la contaminación atmosférica que ha ido aumentando en la UE durante la última década y aún más en estos años cuando Bruselas ha dado varios toques de atención a todos sus estados miembros para que adopten medidas y se pueda mejorar la calidad del aire.

La última vez fue el pasado 29 de enero, cuando la UE amenazó a la República Checa, Alemania, Francia, Italia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia, Reino Unido y España con denunciar al Tribunal Europeo si no tomaban medidas más severas para cumplir con los criterios de contaminación atmosférica.

Este es el contexto que debemos entender  las sucesivas normativas de emisiones contaminantes, cada vez más restrictivas sobre todo con los coches diésel y por otro, las restricciones de circulación, cada vez más frecuentes en las grandes ciudades, sobre todo, en Europa y que se están implantando en España.

Todos los automóviles no son iguales y no contaminan lo mismo. En el mercado actual podemos encontrar motores diésel, gasolina, de gas (GNC y GLP) y eléctricos y cada uno presenta un valor de emisiones en lo que respecta a CO2, óxidos de nitrógeno y partículas.

En los últimos meses el precio medio de los diferentes combustibles, entre ellos el gasóleo de automoción, ha comenzado a crecer de manera paralela al incremento del precio del crudo. Al mismo tiempo, tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado se ha confirmado que los carburantes serán más caros en nueve comunidades autónomas.

 

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Por otro lado, la presión fiscal no solo se endurece para los carburantes y la entrada en vigor del nuevo protocolo de homologación de emisiones, denominado WLTP –un formato que contempla condiciones de conducción más ajustadas a la realidad–, traerá consigo un aumento de los valores homologados de emisiones para la mayoría de modelos equipados con mecánicas diésel.

Esta circunstancia hará que un elevado porcentaje de modelos cambien de tramo y aumenten su tipo impositivo en el impuesto de matriculación: de estar exentos pueden pasar al 4,5 %; del 4,5 % al 9,75 o del 9,75 podrían pasar al 14, 75 %, lo cual incrementará, como es lógico, el precio de venta de estos coches.

La sensibilización cada vez mayor de las administraciones en materia medioambiental ha traído consigo una serie de políticas locales destinadas a mejorar la calidad del aire que se respira en las ciudades, lo cual lleva implícito en casi todos los casos una restricción a la movilidad del tráfico rodado que afecta, principalmente a los vehículos diésel.

En el año 2016, Madrid y Barcelona fueron las primeras ciudades en aplicar medidas concretas de restricciones al tráfico en España, en episodios de alta contaminación –recientemente, Valladolid, también lo ha hecho–. En el caso de Madrid, se ha decidido ir más allá y el consistorio ha anunciado la entrada en vigor el próximo noviembre de su zona de acceso restringido “Madrid Central”.

Una medida que en el futuro se podrá ver secundada por iniciativas similares en otras grandes ciudades del nuestro país.

Si ya existe suficiente incertidumbre sobre el futuro de los coches diésel entre la opinión pública, las recientes declaraciones de la Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en las que afirmaba que “el diésel tiene los días contados”, no contribuyen a aclarar el panorama.

En sentido contrario, se manifestó el comisario de Acción por el Clima y Energía de la Unión Europea, Miguel Arias Cañete, quien pidió más prudencia a la hora de hablar del impacto ambiental de los vehículos diésel.

Las restricciones de circulación en las ciudades cada vez serán más frecuentes y estrictas siendo una parte esencial para mejorar la calidad del aire, especialmente en las grandes urbes, y cuentan con el beneplácito de la UE y habitualmente son más severas con los vehículos diésel tomando como ejemplo el distintivo azul ya presente, en algunas ciudades de Alemania, que sólo se otorga al diésel que cumplan la norma anticontaminación Euro 5-  sin librarse de ella los vehículos gasolina.

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