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El reto de Gabón: ¡No más esclavitud infantil!

En el país africano muchos contratan niños de otros países para limpiar sus casas   Desde trabajo pesado, hasta matrimonios […]

En el país africano muchos contratan niños de otros países para limpiar sus casas

 

Desde trabajo pesado, hasta matrimonios obligados y explotación laboral es lo que viven los niños traficados y llevados a Gabón, país de África Central reconocido por su crecimiento a costa del petróleo, donde se unen esfuerzos para parar las distintas prácticas que afectan a los menores víctimas de las redes que se aprovechan para obtener dinero con la trata de blanca.

Aunque no se tienen cifras oficiales, son muchos los testimonios de niños y adolescentes que han trabajado como niñeras, vendedores informales, vigilantes nocturnos y esclavas sexuales. Además de trabajar a su corta edad, ellos ni su familia perciben ganancias por su esfuerzo. Son llevados desde otras tierras, muchas veces sin su consentimiento, sin recibir nada a cambio.

Una travesía mortal

Los niños llevados a Gabón viven la travesía del inmigrante: llegar a la costa y unirse a otros viajeros clandestinos que abordan un barco improvisado conocido como patera para navegar mar adentro hasta su destino. Una joven que fue llevada de Benín, su tierra natal, a Gabón cuenta que durante el viaje de cuatro días al que la llevaron, murieron seis personas.

Así como ella, decenas de niños cuentan su historia desde un centro de tránsito financiado por el Gobierno de Gabón y el apoyo de Unicef. El proyecto Understanding Children´s Work, desarrollado entre Unicef, el Banco Mundial y la Organización Internacional del Trabajo revela que un 22,3% de menores entre cinco y 14 años estaban involucrados en alguna actividad económica y un 23,3% combinaba trabajo y estudios en 2012, fecha de los datos más actualizados. Estos niños ahora descansan mientras son enviados a sus países de origen con sus familias, de quienes se debe comprobar si quieren estar con ellos y si cuentan con las condiciones para cuidarlos.

Crimen organizado transnacional

En vez de proporcionarles oportunidades de estudio y crecimiento, muchos padres de niños en Africa prefieren formar parte de lo que se denomina crimen organizado transnacional. Descrito así por Melanie Mbadinga Matsanga, miembro del Comité Nacional para la supervisión de la lucha contra el tráfico de niños en Gabón, es una red completa que parte de África Occidental. Detalla que en ocasiones los menores vuelven a ser víctimas de tráfico después de reunirse con sus familiares.

En vez de un libro, los padres o representantes le dan a sus niños la única opción posible según ellos: irse del país para laborar en sectores de agricultura, industria y otros servicios como fabricación de ladrillos, trabajo doméstico, venta ambulante, atención en restaurantes o explotación sexual.

Lo paradoja de este negocio es que la familia no recibe nada a cambio. Según Michel Ikamba, jefe de la Sección de protección de la infancia de del mencionado comité en Gabón, una pequeña niñera puede reportar a un traficante entre 150 y 230 euros). “Al niño no se le paga, él trabaja para la red y a su pueblo natal no llega nada”, reveló.

¿Qué pasa con el sistema de justicia?

Un niño que es llevado a Gabón de manera ilegal y es asignado a un puesto de trabajo siendo menor de edad, no debe pasar desapercibido. En efecto, el sistema de justicia del país centroafricano también está dañado. Un juez que prefiere mantener el anonimato declaró que les ofrecen dinero. “Algunos jueces de instrucción hacen de la lucha contra el tráfico de niños un negocio”, expresó mientras se lamentaba.

Por otro lado también juega un papel fundamental la cultura de algunos países que considera estas prácticas como algo tradicional, ignorando por completo que se trata de un crimen.

Asimismo, los ciudadanos de Gabón carecen de conciencia. En ocasiones prefieren tener a un niño ilegal limpiando sus casas, porque aunque es un delito, es más barato.

Pero no todo es malo. Existen avances significativos para disminuir esta práctica. En el 2004 se decretó una ley que penaliza el tráfico de niños, lo que hizo que disminiyera este fenómeno en esa década.

Te podría interesar: La violencia contra los niños: el pan de cada día en Bogotá

Desde la policía gabonesa especializada en la explotación infantil también destacan el trabajo de sinsibilización llevado a cabo por Unicef y otras organizaciones. “Remitimos a varias personas y tuvo mucha repercusión. La gente empezó a concienciarse”, señala Sylvianne Moussavou, policía gabonesa, especializada en la lucha contra la explotación de niños. “Ahora ya hay mucha gente que se fija en la edad”, pero muchas veces tienen documentos falsos, lamenta.

Gabón también cuenta con un Comité Interministerial para la Lucha contra el Tráfico de Menores que coordina los esfuerzos nacionales contra la trata de niños y otras formas de trabajo infantil. También está el Observatorio Nacional de los Derechos del Niño y programas nacionales como uno de refugio para niños en situación de necesidad en Libreville y Port Gentili que en 2016 atendió a 19 víctimas, o el Programa de Trabajo Decente, llevado a cabo entre 2013 y 2016 y con el que se intentaron promover condiciones justas de trabajo con el enfoque puesto en la creación de oportunidades de empleo para los jóvenes.

Son los primeros pasos hacia la erradicación de este problema que sigue latente ahora mismo.

15 julio, 2018

En el país africano muchos contratan niños de otros países para limpiar sus casas

 

Desde trabajo pesado, hasta matrimonios obligados y explotación laboral es lo que viven los niños traficados y llevados a Gabón, país de África Central reconocido por su crecimiento a costa del petróleo, donde se unen esfuerzos para parar las distintas prácticas que afectan a los menores víctimas de las redes que se aprovechan para obtener dinero con la trata de blanca.

Aunque no se tienen cifras oficiales, son muchos los testimonios de niños y adolescentes que han trabajado como niñeras, vendedores informales, vigilantes nocturnos y esclavas sexuales. Además de trabajar a su corta edad, ellos ni su familia perciben ganancias por su esfuerzo. Son llevados desde otras tierras, muchas veces sin su consentimiento, sin recibir nada a cambio.

Una travesía mortal

Los niños llevados a Gabón viven la travesía del inmigrante: llegar a la costa y unirse a otros viajeros clandestinos que abordan un barco improvisado conocido como patera para navegar mar adentro hasta su destino. Una joven que fue llevada de Benín, su tierra natal, a Gabón cuenta que durante el viaje de cuatro días al que la llevaron, murieron seis personas.

Así como ella, decenas de niños cuentan su historia desde un centro de tránsito financiado por el Gobierno de Gabón y el apoyo de Unicef. El proyecto Understanding Children´s Work, desarrollado entre Unicef, el Banco Mundial y la Organización Internacional del Trabajo revela que un 22,3% de menores entre cinco y 14 años estaban involucrados en alguna actividad económica y un 23,3% combinaba trabajo y estudios en 2012, fecha de los datos más actualizados. Estos niños ahora descansan mientras son enviados a sus países de origen con sus familias, de quienes se debe comprobar si quieren estar con ellos y si cuentan con las condiciones para cuidarlos.

Crimen organizado transnacional

En vez de proporcionarles oportunidades de estudio y crecimiento, muchos padres de niños en Africa prefieren formar parte de lo que se denomina crimen organizado transnacional. Descrito así por Melanie Mbadinga Matsanga, miembro del Comité Nacional para la supervisión de la lucha contra el tráfico de niños en Gabón, es una red completa que parte de África Occidental. Detalla que en ocasiones los menores vuelven a ser víctimas de tráfico después de reunirse con sus familiares.

En vez de un libro, los padres o representantes le dan a sus niños la única opción posible según ellos: irse del país para laborar en sectores de agricultura, industria y otros servicios como fabricación de ladrillos, trabajo doméstico, venta ambulante, atención en restaurantes o explotación sexual.

Lo paradoja de este negocio es que la familia no recibe nada a cambio. Según Michel Ikamba, jefe de la Sección de protección de la infancia de del mencionado comité en Gabón, una pequeña niñera puede reportar a un traficante entre 150 y 230 euros). “Al niño no se le paga, él trabaja para la red y a su pueblo natal no llega nada”, reveló.

¿Qué pasa con el sistema de justicia?

Un niño que es llevado a Gabón de manera ilegal y es asignado a un puesto de trabajo siendo menor de edad, no debe pasar desapercibido. En efecto, el sistema de justicia del país centroafricano también está dañado. Un juez que prefiere mantener el anonimato declaró que les ofrecen dinero. “Algunos jueces de instrucción hacen de la lucha contra el tráfico de niños un negocio”, expresó mientras se lamentaba.

Por otro lado también juega un papel fundamental la cultura de algunos países que considera estas prácticas como algo tradicional, ignorando por completo que se trata de un crimen.

Asimismo, los ciudadanos de Gabón carecen de conciencia. En ocasiones prefieren tener a un niño ilegal limpiando sus casas, porque aunque es un delito, es más barato.

Pero no todo es malo. Existen avances significativos para disminuir esta práctica. En el 2004 se decretó una ley que penaliza el tráfico de niños, lo que hizo que disminiyera este fenómeno en esa década.

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Desde la policía gabonesa especializada en la explotación infantil también destacan el trabajo de sinsibilización llevado a cabo por Unicef y otras organizaciones. “Remitimos a varias personas y tuvo mucha repercusión. La gente empezó a concienciarse”, señala Sylvianne Moussavou, policía gabonesa, especializada en la lucha contra la explotación de niños. “Ahora ya hay mucha gente que se fija en la edad”, pero muchas veces tienen documentos falsos, lamenta.

Gabón también cuenta con un Comité Interministerial para la Lucha contra el Tráfico de Menores que coordina los esfuerzos nacionales contra la trata de niños y otras formas de trabajo infantil. También está el Observatorio Nacional de los Derechos del Niño y programas nacionales como uno de refugio para niños en situación de necesidad en Libreville y Port Gentili que en 2016 atendió a 19 víctimas, o el Programa de Trabajo Decente, llevado a cabo entre 2013 y 2016 y con el que se intentaron promover condiciones justas de trabajo con el enfoque puesto en la creación de oportunidades de empleo para los jóvenes.

Son los primeros pasos hacia la erradicación de este problema que sigue latente ahora mismo.

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