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El riesgo cardiovascular con el consumo de tabaco y alcohol

Quienes han sufrido un evento cardiovascular y continúan fumando, tienen más riesgo de recurrencia   El tabaquismo y alcoholismo es […]

Quienes han sufrido un evento cardiovascular y continúan fumando, tienen más riesgo de recurrencia

 

El tabaquismo y alcoholismo es un factor de riesgo independiente y de gran influencia para las enfermedades cardiovasculares, pues afecta de diferentes maneras al sistema cardíaco.

Asimismo, el consumo de alcohol tiene un comportamiento ambivalente sobre el sistema cardiovascular con efectos tanto beneficiosos como nocivos.

Recientemente han aparecido numerosos estudios científicos que observan un efecto beneficioso de la ingesta de dosis bajas de alcohol respecto a la disminución de la mortalidad total y mortalidad cardiovascular, menor incidencia de eventos coronarios, disminución de accidentes vasculares isquémicos cerebrales o periféricos, e incluso mejor evolución de la insuficiencia cardíaca.

Igualmente, La nicotina contenida en cada cigarrillo es altamente tóxica y eleva la presión arterial lo cual intensifica y dificulta el trabajo del corazón, aumentando el riesgo de sufrir un ataque u otra patología cardíaca.

Por otra parte, cuando se consume alcohol a altas dosis se pierden la mayoría de estos efectos beneficiosos. En esta situación aparecen los efectos nocivos del alcohol sobre el sistema cardiovascular (arritmias, hipertensión arterial, miocardiopatía alcohólica) o también sobre otros órganos como el hígado, el cerebro o una mayor incidencia de neoplasias.

Te puede interesar: Libérate del tabaco, rompe corazones

 

Cabe considerar también los efectos colaterales del consumo de alcohol como el riesgo de adicción, o los accidentes laborales o de tráfico, situaciones que no siempre están en relación con la dosis de alcohol consumida. Por ello es aconsejable evitar el consumo de dosis altas de alcohol y en ningún caso potenciar su consumo en pacientes previamente abstemios. En pacientes con consumo previo de alcohol y elevado riesgo cardiovascular se podría discutir la indicación específica de mantener un consumo controlado de dosis moderadas con una valoración personal del riesgo frente al beneficio.

Las sustancias tóxicas que contiene un cigarrillo dañan la pared de las arterias limitando su flexibilidad e incrementando el riesgo de sufrir aterosclerosis una de las causas más frecuentes de infartos. Incrementa las posibilidades de que se formen trombos o coágulos en el interior de las arterias, lo cual incrementa el riesgo de sufrir un ataque cardiovascular.

Es por ello, que el tabaco incrementa los niveles de cortisol en sangre, así como los ácidos grasos libres en suero, ambas condiciones se asocian a mayor riesgo para el corazón. Altera la correcta oxigenación de la sangre, pues los glóbulos rojos del fumador presentan menos oxígeno y mayor proporción de monóxido de carbono que también perjudica a las arterias.

De diferentes maneras el tabaquismo y el alcohol perjudica la salud del corazón, impactando grandemente sobre la misma.

Todo esto, fundamenta el doble de riesgo de enfermar del corazón que presentan los fumadores, así como la tasa de mortalidad por enfermedad coronaria 70 % mayor en quienes consumen tabaco y alcohol. Además, quienes han sufrido un evento cardiovascular y continúan fumando, tienen más riesgo de recurrencia.

Entonces, todo lo antes dicho y los diferentes efectos del tabaquismo y del alcoholismo sobre la salud del corazón justifican el abandono del mal hábito y nos dan un motivo más para buscar el abandono de estas adicciones.

9 septiembre, 2018

Quienes han sufrido un evento cardiovascular y continúan fumando, tienen más riesgo de recurrencia

 

El tabaquismo y alcoholismo es un factor de riesgo independiente y de gran influencia para las enfermedades cardiovasculares, pues afecta de diferentes maneras al sistema cardíaco.

Asimismo, el consumo de alcohol tiene un comportamiento ambivalente sobre el sistema cardiovascular con efectos tanto beneficiosos como nocivos.

Recientemente han aparecido numerosos estudios científicos que observan un efecto beneficioso de la ingesta de dosis bajas de alcohol respecto a la disminución de la mortalidad total y mortalidad cardiovascular, menor incidencia de eventos coronarios, disminución de accidentes vasculares isquémicos cerebrales o periféricos, e incluso mejor evolución de la insuficiencia cardíaca.

Igualmente, La nicotina contenida en cada cigarrillo es altamente tóxica y eleva la presión arterial lo cual intensifica y dificulta el trabajo del corazón, aumentando el riesgo de sufrir un ataque u otra patología cardíaca.

Por otra parte, cuando se consume alcohol a altas dosis se pierden la mayoría de estos efectos beneficiosos. En esta situación aparecen los efectos nocivos del alcohol sobre el sistema cardiovascular (arritmias, hipertensión arterial, miocardiopatía alcohólica) o también sobre otros órganos como el hígado, el cerebro o una mayor incidencia de neoplasias.

Te puede interesar: Libérate del tabaco, rompe corazones

 

Cabe considerar también los efectos colaterales del consumo de alcohol como el riesgo de adicción, o los accidentes laborales o de tráfico, situaciones que no siempre están en relación con la dosis de alcohol consumida. Por ello es aconsejable evitar el consumo de dosis altas de alcohol y en ningún caso potenciar su consumo en pacientes previamente abstemios. En pacientes con consumo previo de alcohol y elevado riesgo cardiovascular se podría discutir la indicación específica de mantener un consumo controlado de dosis moderadas con una valoración personal del riesgo frente al beneficio.

Las sustancias tóxicas que contiene un cigarrillo dañan la pared de las arterias limitando su flexibilidad e incrementando el riesgo de sufrir aterosclerosis una de las causas más frecuentes de infartos. Incrementa las posibilidades de que se formen trombos o coágulos en el interior de las arterias, lo cual incrementa el riesgo de sufrir un ataque cardiovascular.

Es por ello, que el tabaco incrementa los niveles de cortisol en sangre, así como los ácidos grasos libres en suero, ambas condiciones se asocian a mayor riesgo para el corazón. Altera la correcta oxigenación de la sangre, pues los glóbulos rojos del fumador presentan menos oxígeno y mayor proporción de monóxido de carbono que también perjudica a las arterias.

De diferentes maneras el tabaquismo y el alcohol perjudica la salud del corazón, impactando grandemente sobre la misma.

Todo esto, fundamenta el doble de riesgo de enfermar del corazón que presentan los fumadores, así como la tasa de mortalidad por enfermedad coronaria 70 % mayor en quienes consumen tabaco y alcohol. Además, quienes han sufrido un evento cardiovascular y continúan fumando, tienen más riesgo de recurrencia.

Entonces, todo lo antes dicho y los diferentes efectos del tabaquismo y del alcoholismo sobre la salud del corazón justifican el abandono del mal hábito y nos dan un motivo más para buscar el abandono de estas adicciones.

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