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El venezolano deja la vida en el camino para salir de su país buscando un mejor futuro

Venezuela es el segundo país en el mundo seguido de Siria con altas tasas migratorias.   La tragedia que viven […]

Venezuela es el segundo país en el mundo seguido de Siria con altas tasas migratorias.

 

La tragedia que viven hoy día los venezolanos es realmente cruel para sus habitantes, quienes han tenido que salir huyendo de su país por la precaria situación que se vive allí, muchas familias se acuestan sin comer en todo el día, mueren por falta de medicamentos, otros por lo costoso de los mismos, centros asistenciales sin médicos, ni personal, ni insumos.

Un país con tantas riquezas y su pueblo muriendo ante la mirada indiferente de sus gobernantes, quienes alegan que todo está bien, cuando al transitar por las calles de los diferentes estados del País la realidad que se vive es otra.

La hiperinflación se devoró la posibilidad de tener una buena calidad de vida y las medias que ha tomado el gobierno venezolano no surten ningún efecto para mejorar la situación, todo lo atribuye el Gobierno venezolano a la guerra económica y la poca oposición que queda lo adjunta a las malas políticas que en tan solo 5 años han vuelto uno de los países más ricos y prósperos en uno de los más pobres y con la tasa de inmigrantes más alta, en primer lugar se encuentra Siria.

Según datos de la Agencia de la ONU y la Oficina Internacional para las Migraciones, la cantidad de venezolanos que han salido de Venezuela supera los 3 millones, por la frontera colombiana en el primer semestre ingresaron 3000 venezolanos a Colombia, la cifra se ha superado ya con 5000 personas pasando sus fronteras.

Sin esperanzas para poder vivir en su tierra salen los venezolanos de su país

Ante las pocas esperanzas de que la situación en Venezuela mejore, los venezolanos buscan la manera de salir de su país, quienes tienen sus documentos al día pasan por el Puente Internacional Simón Bolívar, quienes no tienen documentación se arriesgan a pasar por las diferentes trochas, exponiendo su seguridad y sus vidas.

Muchos han abandonado sus trabajos para convertirse en “trocheros” (llamados así a quienes se encargan de pasar personas o comida por las trochas) y aprovechándose de la necesidad de sus coterráneos cobran entre 10.000 y 12.000 euros, no es un trabajo fácil tampoco, pues ponen en riesgo también sus vidas.

El control de la migración se fue de las manos de las autoridades, pues por debajo del Río Táchira pasan los inmigrantes amarrados por una cuerda donde el agua llega en ocasiones hasta las rodillas y con las lluvias representan mayor peligro de arrastre, otro gran peligro son las otras trochas donde se encuentran grupos paramilitares como el ELN y las FARC.

La peregrinación no termina allí, pues quienes no tienen para pagar un pasaje hacia Perú o cualquiera de sus otros destinos, se atreven a viajar por el Páramo de Berlín, la baja temperatura suelen ser sumamente abrumadora, personas que viven en la vía, viendo la precaria situación por la que pasan los venezolanos, les brindan cobijo o un plato de comida.

Quienes ven las caravanas de venezolanos que pasan por el frente de sus casas, han oído las tristes historias de los inmigrantes, alrededor de 18 niños, bebés algunos han muerto por hipotermia, otros con alto grado de desnutrición, se han quedado sin zapatos en el camino, y aunque lo que viven en su transitar es muy duro, prefieren seguir a no vivir en la miseria que ha quedado Venezuela.

Mujeres embarazadas, con niños pequeños, hombres, jóvenes de todas las edades se ven transitar por el páramo buscando una mejor calidad de vida en otros países donde la xenofobia también les hace vivir un mal rato.

15 noviembre, 2018

Venezuela es el segundo país en el mundo seguido de Siria con altas tasas migratorias.

 

La tragedia que viven hoy día los venezolanos es realmente cruel para sus habitantes, quienes han tenido que salir huyendo de su país por la precaria situación que se vive allí, muchas familias se acuestan sin comer en todo el día, mueren por falta de medicamentos, otros por lo costoso de los mismos, centros asistenciales sin médicos, ni personal, ni insumos.

Un país con tantas riquezas y su pueblo muriendo ante la mirada indiferente de sus gobernantes, quienes alegan que todo está bien, cuando al transitar por las calles de los diferentes estados del País la realidad que se vive es otra.

La hiperinflación se devoró la posibilidad de tener una buena calidad de vida y las medias que ha tomado el gobierno venezolano no surten ningún efecto para mejorar la situación, todo lo atribuye el Gobierno venezolano a la guerra económica y la poca oposición que queda lo adjunta a las malas políticas que en tan solo 5 años han vuelto uno de los países más ricos y prósperos en uno de los más pobres y con la tasa de inmigrantes más alta, en primer lugar se encuentra Siria.

Según datos de la Agencia de la ONU y la Oficina Internacional para las Migraciones, la cantidad de venezolanos que han salido de Venezuela supera los 3 millones, por la frontera colombiana en el primer semestre ingresaron 3000 venezolanos a Colombia, la cifra se ha superado ya con 5000 personas pasando sus fronteras.

Sin esperanzas para poder vivir en su tierra salen los venezolanos de su país

Ante las pocas esperanzas de que la situación en Venezuela mejore, los venezolanos buscan la manera de salir de su país, quienes tienen sus documentos al día pasan por el Puente Internacional Simón Bolívar, quienes no tienen documentación se arriesgan a pasar por las diferentes trochas, exponiendo su seguridad y sus vidas.

Muchos han abandonado sus trabajos para convertirse en “trocheros” (llamados así a quienes se encargan de pasar personas o comida por las trochas) y aprovechándose de la necesidad de sus coterráneos cobran entre 10.000 y 12.000 euros, no es un trabajo fácil tampoco, pues ponen en riesgo también sus vidas.

El control de la migración se fue de las manos de las autoridades, pues por debajo del Río Táchira pasan los inmigrantes amarrados por una cuerda donde el agua llega en ocasiones hasta las rodillas y con las lluvias representan mayor peligro de arrastre, otro gran peligro son las otras trochas donde se encuentran grupos paramilitares como el ELN y las FARC.

La peregrinación no termina allí, pues quienes no tienen para pagar un pasaje hacia Perú o cualquiera de sus otros destinos, se atreven a viajar por el Páramo de Berlín, la baja temperatura suelen ser sumamente abrumadora, personas que viven en la vía, viendo la precaria situación por la que pasan los venezolanos, les brindan cobijo o un plato de comida.

Quienes ven las caravanas de venezolanos que pasan por el frente de sus casas, han oído las tristes historias de los inmigrantes, alrededor de 18 niños, bebés algunos han muerto por hipotermia, otros con alto grado de desnutrición, se han quedado sin zapatos en el camino, y aunque lo que viven en su transitar es muy duro, prefieren seguir a no vivir en la miseria que ha quedado Venezuela.

Mujeres embarazadas, con niños pequeños, hombres, jóvenes de todas las edades se ven transitar por el páramo buscando una mejor calidad de vida en otros países donde la xenofobia también les hace vivir un mal rato.

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