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En España el cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones de euros en el año 2017

Los cigarrillos electrónicos han ganado popularidad en los últimos años, especialmente entre la población más joven   Los cigarrillos electrónicos […]

Los cigarrillos electrónicos han ganado popularidad en los últimos años, especialmente entre la población más joven

 

Los cigarrillos electrónicos entraron al mercado en el año 2003, en China. En el año 2006, llegaron a los Estados Unidos y Europa. En la mayoría de los países, estos e-cigarrillos entran al mercado como productos comunes, sin regulación del gobierno, es por ello que en los últimos años, con la popularidad del producto, los órganos estatales de control de varios países empezaron a poner más atención al cigarrillo electrónico.

El cigarrillo electrónico, también llamado e-cigarrillo, es un dispositivo impulsado por una batería que simula la experiencia de un cigarrillo común, probablemente con menos riesgo para la salud porque contiene solamente vapor de nicotina sin alquitrán y cientos de otras sustancias nocivas. Pero, como veremos, tener menos riesgo no significa estar exento de riesgos.

Los cigarrillos electrónicos han ganado popularidad en los últimos años, especialmente entre la población más joven y los fumadores que desean una forma menos perjudicial de consumir nicotina. Incluso en países donde el cigarrillo electrónico tiene su comercialización prohibida, el producto ha generado muchísima curiosidad y ganó muchos adeptos, que adquieran el dispositivo a través de Internet o en viajes a países que permiten su venta tales como Estados Unidos, Francia, Italia o Portugal.

La Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV), realizó una encuesta para conocer el perfil de los usuarios, preguntó a 600 vapeadores mayores de edad de Barcelona, Valencia y Sevilla, dando como resultado que el 69,8 % indicaron que sustituyeron completamente el tabaco por los e-cigs, e igualmente otro 15,3 % afirma que ahora fuma mucho menos.

 En España el cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones de euros en el año 2017

Como el cigarrillo común es uno de los productos de libre comercialización ya creados, es natural que, aunque con todos los problemas, los cigarrillos electrónicos puedan ser menos perjudiciales para la salud.

Algunas de las ventajas de cigarrillos electrónicos en comparación con los cigarrillos tradicionales son: la exposición a sustancias químicas menos tóxicas, aunque hay sustancias tóxicas en el  e-cigarrillo, no deja  los dientes amarillos, no causa mal olor, es menos contaminante, por otra parte, es más barato, para los que utilizan este cigarrillo el humo pasivo parece ser menos tóxico, parece haber  un menor riesgo de enfermedad pulmonar, aunque existen riesgos, aunque existan algunas ventajas, por todo lo que ha sido expuesto hasta aquí, la gran mayoría de los médicos y asociaciones médicas no recomienda el cigarrillo electrónico como forma de tratamiento para el  tabaquismo.

 En España el cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones de euros en el año 2017

Sin embargo, los médicos indican que aparentemente, estos cigarrillos electrónicos no son productos libres de tóxicos, porque existen opciones más seguras y con mayor embasamiento científico, como drogas y goma de mascar o parches de nicotina.

En España el sector del cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones en el año 2017, un 28,2 % más, y suma tres años al alza.

Además, el sector cuenta ya con 400 tiendas especializadas en la venta de cigarrillos electrónicos operando en España con un personal conocedor del producto. En total, se estima que dan empleo a 3.200 personas de manera directa e indirecta.

Para el año 2013 eran 3.000, pero en el año 2015 cayeron a 150. Entre los que compran en estos establecimientos y los que lo hacen por Internet, esta sectorial calcula que hay unos 450.000 usuarios.

La UPEV ha achacado esta mejora a la mayor profesionalización de las tiendas y a las garantías legales sobre la seguridad del producto, así como a un mayor apoyo científico a los vaporizadores personales.

Asimismo, las personas que usan e-cigarrillo disminuyen el consumo de los cigarrillos tradicionales, pero un estudio del año 2013 mostró que un 77 % de los usuarios del cigarrillo electrónico continúan fumando cigarrillos. En muchos casos, no se reduce el consumo de nicotina y el paciente sigue tan adictivo como antes.

 En España el cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones de euros en el año 2017

Igualmente, no hay ningún conocimiento científico apropiado sobre este producto. No sabemos si a largo plazo es realmente más seguro que los cigarrillos convencionales.

 En España el cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones de euros en el año 2017

Para las asociaciones médicas fomentar el uso del cigarrillo electrónico puede, después de años de caída consistente, debido a las campañas antitabaquismo, provocar un aumento en el número de personas adictas a la nicotina. La falsa sensación de seguridad puede hacer con que el número de fumadores vuelva a crecer. Hay estudios que demuestran que los ex-fumadores que habían dejado completamente de fumar cigarrillo, volvieron a fumar, ahora los cigarrillos electrónicos.

Desde el punto de vista de la salud pública, la popularización del cigarrillo electrónico puede significar un paso hacia atrás en el control del tabaco. Ya existen personas que quieren fumar el e-cigarrillo en sitios cerrados porque piensan que el humo pasivo de este tipo de cigarrillo es seguro.

 

14 agosto, 2018

Los cigarrillos electrónicos han ganado popularidad en los últimos años, especialmente entre la población más joven

 

Los cigarrillos electrónicos entraron al mercado en el año 2003, en China. En el año 2006, llegaron a los Estados Unidos y Europa. En la mayoría de los países, estos e-cigarrillos entran al mercado como productos comunes, sin regulación del gobierno, es por ello que en los últimos años, con la popularidad del producto, los órganos estatales de control de varios países empezaron a poner más atención al cigarrillo electrónico.

El cigarrillo electrónico, también llamado e-cigarrillo, es un dispositivo impulsado por una batería que simula la experiencia de un cigarrillo común, probablemente con menos riesgo para la salud porque contiene solamente vapor de nicotina sin alquitrán y cientos de otras sustancias nocivas. Pero, como veremos, tener menos riesgo no significa estar exento de riesgos.

Los cigarrillos electrónicos han ganado popularidad en los últimos años, especialmente entre la población más joven y los fumadores que desean una forma menos perjudicial de consumir nicotina. Incluso en países donde el cigarrillo electrónico tiene su comercialización prohibida, el producto ha generado muchísima curiosidad y ganó muchos adeptos, que adquieran el dispositivo a través de Internet o en viajes a países que permiten su venta tales como Estados Unidos, Francia, Italia o Portugal.

La Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV), realizó una encuesta para conocer el perfil de los usuarios, preguntó a 600 vapeadores mayores de edad de Barcelona, Valencia y Sevilla, dando como resultado que el 69,8 % indicaron que sustituyeron completamente el tabaco por los e-cigs, e igualmente otro 15,3 % afirma que ahora fuma mucho menos.

 En España el cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones de euros en el año 2017

Como el cigarrillo común es uno de los productos de libre comercialización ya creados, es natural que, aunque con todos los problemas, los cigarrillos electrónicos puedan ser menos perjudiciales para la salud.

Algunas de las ventajas de cigarrillos electrónicos en comparación con los cigarrillos tradicionales son: la exposición a sustancias químicas menos tóxicas, aunque hay sustancias tóxicas en el  e-cigarrillo, no deja  los dientes amarillos, no causa mal olor, es menos contaminante, por otra parte, es más barato, para los que utilizan este cigarrillo el humo pasivo parece ser menos tóxico, parece haber  un menor riesgo de enfermedad pulmonar, aunque existen riesgos, aunque existan algunas ventajas, por todo lo que ha sido expuesto hasta aquí, la gran mayoría de los médicos y asociaciones médicas no recomienda el cigarrillo electrónico como forma de tratamiento para el  tabaquismo.

 En España el cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones de euros en el año 2017

Sin embargo, los médicos indican que aparentemente, estos cigarrillos electrónicos no son productos libres de tóxicos, porque existen opciones más seguras y con mayor embasamiento científico, como drogas y goma de mascar o parches de nicotina.

En España el sector del cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones en el año 2017, un 28,2 % más, y suma tres años al alza.

Además, el sector cuenta ya con 400 tiendas especializadas en la venta de cigarrillos electrónicos operando en España con un personal conocedor del producto. En total, se estima que dan empleo a 3.200 personas de manera directa e indirecta.

Para el año 2013 eran 3.000, pero en el año 2015 cayeron a 150. Entre los que compran en estos establecimientos y los que lo hacen por Internet, esta sectorial calcula que hay unos 450.000 usuarios.

La UPEV ha achacado esta mejora a la mayor profesionalización de las tiendas y a las garantías legales sobre la seguridad del producto, así como a un mayor apoyo científico a los vaporizadores personales.

Asimismo, las personas que usan e-cigarrillo disminuyen el consumo de los cigarrillos tradicionales, pero un estudio del año 2013 mostró que un 77 % de los usuarios del cigarrillo electrónico continúan fumando cigarrillos. En muchos casos, no se reduce el consumo de nicotina y el paciente sigue tan adictivo como antes.

 En España el cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones de euros en el año 2017

Igualmente, no hay ningún conocimiento científico apropiado sobre este producto. No sabemos si a largo plazo es realmente más seguro que los cigarrillos convencionales.

 En España el cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones de euros en el año 2017

Para las asociaciones médicas fomentar el uso del cigarrillo electrónico puede, después de años de caída consistente, debido a las campañas antitabaquismo, provocar un aumento en el número de personas adictas a la nicotina. La falsa sensación de seguridad puede hacer con que el número de fumadores vuelva a crecer. Hay estudios que demuestran que los ex-fumadores que habían dejado completamente de fumar cigarrillo, volvieron a fumar, ahora los cigarrillos electrónicos.

Desde el punto de vista de la salud pública, la popularización del cigarrillo electrónico puede significar un paso hacia atrás en el control del tabaco. Ya existen personas que quieren fumar el e-cigarrillo en sitios cerrados porque piensan que el humo pasivo de este tipo de cigarrillo es seguro.

 

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