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¿Es una bomba de tiempo la frontera venezolana-brasileña?

127.778 inmigrantes han cruzado la frontera desde enero del año 2017   A pesar de los intentos por mejorar la […]

127.778 inmigrantes han cruzado la frontera desde enero del año 2017

 

A pesar de los intentos por mejorar la economía llevados a cabo por el Gobierno nacional venezolano con una nueva reconversión monetaria, los venezolanos han perdido toda confianza de mejora y su objetivo desde hace un par de años es salir del país latinoamericano lo más pronto posible.

Esto ha generado colapso en todas las fronteras, tanto terrestres como marítimas y una de ellas es la que comparten Venezuela y Brasil, donde recientemente se han intensificado los conflictos debido a una ideología xenófobica que se ha estado sembrando.

El debate sobre cerrar o no la frontera, está sobre la mesa, al igual que el destino de miles de viajeros irregulares.

Pacaraima es el nombre del pueblo a donde llegan los venezolanos cuando tocan suelo brasileño. Es una localidad de 12.000 habitantes y se calcula que el 25 % de la gente que allí está es de nacionalidad venezolana.

Parte de ellos, fueron agredidos y expulsados, cuando habitantes del pueblo atacaron un campamento sin techo y se conoció que en días anteriores, un grupo de inmigrantes había golpeado a un comerciante de la zona.

La situación no es la primera de este tipo: en febrero, un hombre fue acusado de incendiar la casa donde vivían 14 adultos y un niño de 3 años. Días después, alguien (se sospecha que es la misma persona) lanzó una bomba a la casa de 31 inmigrantes. Por otro lado, en marzo, 300 brasileños echaron a 200 venezolanos de un albergue y quemaron sus posesiones. Sin embargo, los viajeros provenientes del vecino país siguen llegando a Brasil que es una opción viable en comparación con Ecuador y Perú, que ya han puesto restricciones.

Mientras tanto, en las altas esferas de la dirigencia política se preguntan sí es factible cerrar la frontera, una medida brusca que detendría de raíz los problemas.

El Ministro Carlos Marun, considerado el brazo derecho del presidente Michel Temer, apuntó que la idea no estaba descartada y por su parte, el Secretario Nacional de Seguridad Pública, Flávio Basílio tampoco se mostró tajante cuando declaró que “de momento, iba a seguir la legislación y no cerraría las fronteras”.

Con una campaña electoral y tocando la puerta, cada político ha escogido su bando, apoyar la medida de cerrar la  frontera o darle cabida a sus vecinos latinoamericanos.

Por ahora prevalece la premisa de que cerrar la frontera sería una violación al derecho internacional. Dentro del propio Ejecutivo, el ministro de Seguridad Institucional tildó la idea de “impensable”. No obstante, nadie se atreve a decir una sola palabra del asunto, por lo que partidarios quieren prohibir la entrada de inmigrantes venezolanos.

Te podría interesar: ¿Quieres colaborar con las familias separadas entre la frontera de EE.UU. y México? Conoce cómo

Se podría generar esta situación a futuro y no es algo alentador. De hecho, de los 127.778 venezolanos que han llegado a Brasil entre enero de 2017 y junio de 2018,alrededor de 68.000 han regresado, y del resto se sabe que la mayoría están en Roraima (estado fronterizo).

Se trata de una de las regiones más pobres y desantendidas del país donde los servicios públicos son deficientes y obsoletos.

La llegada de venezolanos que buscan satisfacer sus necesidades básicas no ha colaborado en la mejora de la población y familias enteras llegan buscando atención médica, ayudas públicas, empleo y un techo propio, cuestiones que no tienen ni los habitantes de la zona.

Con respecto al resto de Brasil, São Paulo, el estado más rico acoge solo a 212 inmigrantes. Esto pese a que la ciudad registra un Indice de Desarrollo Humano mucho más alto que Pacaraima. Muchos esperan que el Gobierno cumpla su promesa de continuar distribuyendo a más venezolanos en el país, sabiendo que  movilizarse desde Pacarima por su cuenta es sumamente difícil por el deplorable estado de las vías y la falta de transporte.

En definitiva, la masiva llegada de venezolanos no parece tener una pronta recesión. Por el contrario, se esperan más en la frontera y con ellos, la necesidad de Brasil por ofrecerles mayores oportunidades y control.

 Los inmigrantes podrían transformarse en cifras de mortalidad, delincuencia y otras ilegalidades más rápido de lo que se pueda evitar.

24 agosto, 2018

127.778 inmigrantes han cruzado la frontera desde enero del año 2017

 

A pesar de los intentos por mejorar la economía llevados a cabo por el Gobierno nacional venezolano con una nueva reconversión monetaria, los venezolanos han perdido toda confianza de mejora y su objetivo desde hace un par de años es salir del país latinoamericano lo más pronto posible.

Esto ha generado colapso en todas las fronteras, tanto terrestres como marítimas y una de ellas es la que comparten Venezuela y Brasil, donde recientemente se han intensificado los conflictos debido a una ideología xenófobica que se ha estado sembrando.

El debate sobre cerrar o no la frontera, está sobre la mesa, al igual que el destino de miles de viajeros irregulares.

Pacaraima es el nombre del pueblo a donde llegan los venezolanos cuando tocan suelo brasileño. Es una localidad de 12.000 habitantes y se calcula que el 25 % de la gente que allí está es de nacionalidad venezolana.

Parte de ellos, fueron agredidos y expulsados, cuando habitantes del pueblo atacaron un campamento sin techo y se conoció que en días anteriores, un grupo de inmigrantes había golpeado a un comerciante de la zona.

La situación no es la primera de este tipo: en febrero, un hombre fue acusado de incendiar la casa donde vivían 14 adultos y un niño de 3 años. Días después, alguien (se sospecha que es la misma persona) lanzó una bomba a la casa de 31 inmigrantes. Por otro lado, en marzo, 300 brasileños echaron a 200 venezolanos de un albergue y quemaron sus posesiones. Sin embargo, los viajeros provenientes del vecino país siguen llegando a Brasil que es una opción viable en comparación con Ecuador y Perú, que ya han puesto restricciones.

Mientras tanto, en las altas esferas de la dirigencia política se preguntan sí es factible cerrar la frontera, una medida brusca que detendría de raíz los problemas.

El Ministro Carlos Marun, considerado el brazo derecho del presidente Michel Temer, apuntó que la idea no estaba descartada y por su parte, el Secretario Nacional de Seguridad Pública, Flávio Basílio tampoco se mostró tajante cuando declaró que “de momento, iba a seguir la legislación y no cerraría las fronteras”.

Con una campaña electoral y tocando la puerta, cada político ha escogido su bando, apoyar la medida de cerrar la  frontera o darle cabida a sus vecinos latinoamericanos.

Por ahora prevalece la premisa de que cerrar la frontera sería una violación al derecho internacional. Dentro del propio Ejecutivo, el ministro de Seguridad Institucional tildó la idea de “impensable”. No obstante, nadie se atreve a decir una sola palabra del asunto, por lo que partidarios quieren prohibir la entrada de inmigrantes venezolanos.

Te podría interesar: ¿Quieres colaborar con las familias separadas entre la frontera de EE.UU. y México? Conoce cómo

Se podría generar esta situación a futuro y no es algo alentador. De hecho, de los 127.778 venezolanos que han llegado a Brasil entre enero de 2017 y junio de 2018,alrededor de 68.000 han regresado, y del resto se sabe que la mayoría están en Roraima (estado fronterizo).

Se trata de una de las regiones más pobres y desantendidas del país donde los servicios públicos son deficientes y obsoletos.

La llegada de venezolanos que buscan satisfacer sus necesidades básicas no ha colaborado en la mejora de la población y familias enteras llegan buscando atención médica, ayudas públicas, empleo y un techo propio, cuestiones que no tienen ni los habitantes de la zona.

Con respecto al resto de Brasil, São Paulo, el estado más rico acoge solo a 212 inmigrantes. Esto pese a que la ciudad registra un Indice de Desarrollo Humano mucho más alto que Pacaraima. Muchos esperan que el Gobierno cumpla su promesa de continuar distribuyendo a más venezolanos en el país, sabiendo que  movilizarse desde Pacarima por su cuenta es sumamente difícil por el deplorable estado de las vías y la falta de transporte.

En definitiva, la masiva llegada de venezolanos no parece tener una pronta recesión. Por el contrario, se esperan más en la frontera y con ellos, la necesidad de Brasil por ofrecerles mayores oportunidades y control.

 Los inmigrantes podrían transformarse en cifras de mortalidad, delincuencia y otras ilegalidades más rápido de lo que se pueda evitar.

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