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Inmigrantes y menores de edad sin compañía: el nuevo reto del Estado español

Los menores extranjeros no acompañados (MENA) son responsabilidad del Estado español   El futuro del país no solo está en […]

Los menores extranjeros no acompañados (MENA) son responsabilidad del Estado español

 

El futuro del país no solo está en manos de niños y adolescentes españoles, sino de menores de edad que mes a mes llegan a nuestros puertos desde otros países en busca de nuevos horizontes, tal como lo hacen sus padres y demás familiares. Pero el problema de estos pequeños es que en muchos casos no están acompañados. Cuando llegan pasan automáticamente a ser partes de un sistema conocido como MENA (menores extranjeros no acompañados). Un reto para el Gobierno español que debe brindar cobijo, educar y brindar oportunidades a estos niños que dentro de algunos años formarán parte de la población activa de un país que busca cumplir enormes objetivos de la mano con la ciudadanía.

De acuerdo a Save the Children, en una de las acogidas por parte del Gobierno más importantes llegaron al país 134 niños y niñas, entre ellos 123 menores que viajaban solos. Se trató del Aquarius, el buque que fue recibido en puerto español con más de 600 personas.

A principios del mes de junio, la misma organización que vela por la población infantil, publicó el informe los más solos con el que alertaban sobre la situación de los menores de edad que viajan solos. La falta de acompañamiento durante sus trayectos migratorios y la lejanía de sus hogares les exponen a múltiples adversidades y hace que los niños abandonen precozmente su infancia.

Por lo tanto es de suma importancia contar con equipos multidisciplinares (mediador cultural, oficial de protección infantil/ asesor legal y oficial psicosocial) y mediante metodologías amigables con la infancia en lo que respecta a entrevistas y asesoramiento, lograr la integración de los menores.

Para mayo del año 2017, Ceuta y Melilla se enfrentaron al reto de gestionar el presente y el futuro de 675 niños y adolescentes inmigrantes menores de edad solos, según la documentación que ha aportado el Gobierno al Senado. La cifra se conoció apenas un mes después de que los ejecutivos de las dos ciudades autónomas solicitaran para afrontar el “aumento” de la entrada de estos chicos. “Estamos desbordados”, denunciaron entonces los responsables de Ceuta y Melilla sobre la situación de los “menores extranjeros no acompañados”.

Este tipo de llegadas ha provocado que los centros de acogida se desborden. No existe la cantidad de educadores suficientes para la cantidad de chicos. Por otro lado, no se puede aplicar una teoría educativa con un grupo numeroso porque toda intervención requiere un proceso individualizador para conseguir resultados buenos y duraderos.

Ir más allá de la profesión

Aunque en ocasiones no cuenten con el apoyo suficiente, el mayor peso recae sobre los especialistas que deben tratar a estos menores en su lucha por evitar que huyan y se conviertan en delincuentes o nómadas de Europa. En este sentido, el sistema MENA debe trabajar en la relación profesional-menor, basándose en la humanización del trato hacia el niño y en los gestos. Estos son los signos de puntuación de las relaciones interpersonales. El menor crea vínculos con aquellas personas que son antes humanas que profesionales

El acogimiento en familia es una de las posibilidades ofrecidas por los sistemas de protección para lograr una solución duradera para las niñas y los niños tutelados. El objetivo es que los niños y las niñas puedan aprovechar un entorno amigable, estable y de confianza.

Te podría interesar:El ‘negocio redondo’ en Estados Unidos: detención de niños inmigrantes

Save the Children resalta que para que esto sea posible las familias de acogida necesitan ser apoyadas por la administración a través de procedimientos formales de selección y apoyo, que les proporcionen la información y la formación necesaria para que el acogimiento sea sostenible.

En junio la ONG solictó a las administraciones con competencias en protección a la infancia que apoyen procedimientos responsables y seguros para que el acogimiento familiar pueda ser una realidad. ¿Estará el Estado español trabajando en esto? ¿Serán capaces de brindarle oportunidades a estos niños y niñas? Son preguntas que solo el tiempo podrá respondernos, cuando conozcamos los índices de criminalidad o pobreza del país en correspondencia con la cantidad de niños MENA que llegan cada año.

23 julio, 2018

Los menores extranjeros no acompañados (MENA) son responsabilidad del Estado español

 

El futuro del país no solo está en manos de niños y adolescentes españoles, sino de menores de edad que mes a mes llegan a nuestros puertos desde otros países en busca de nuevos horizontes, tal como lo hacen sus padres y demás familiares. Pero el problema de estos pequeños es que en muchos casos no están acompañados. Cuando llegan pasan automáticamente a ser partes de un sistema conocido como MENA (menores extranjeros no acompañados). Un reto para el Gobierno español que debe brindar cobijo, educar y brindar oportunidades a estos niños que dentro de algunos años formarán parte de la población activa de un país que busca cumplir enormes objetivos de la mano con la ciudadanía.

De acuerdo a Save the Children, en una de las acogidas por parte del Gobierno más importantes llegaron al país 134 niños y niñas, entre ellos 123 menores que viajaban solos. Se trató del Aquarius, el buque que fue recibido en puerto español con más de 600 personas.

A principios del mes de junio, la misma organización que vela por la población infantil, publicó el informe los más solos con el que alertaban sobre la situación de los menores de edad que viajan solos. La falta de acompañamiento durante sus trayectos migratorios y la lejanía de sus hogares les exponen a múltiples adversidades y hace que los niños abandonen precozmente su infancia.

Por lo tanto es de suma importancia contar con equipos multidisciplinares (mediador cultural, oficial de protección infantil/ asesor legal y oficial psicosocial) y mediante metodologías amigables con la infancia en lo que respecta a entrevistas y asesoramiento, lograr la integración de los menores.

Para mayo del año 2017, Ceuta y Melilla se enfrentaron al reto de gestionar el presente y el futuro de 675 niños y adolescentes inmigrantes menores de edad solos, según la documentación que ha aportado el Gobierno al Senado. La cifra se conoció apenas un mes después de que los ejecutivos de las dos ciudades autónomas solicitaran para afrontar el “aumento” de la entrada de estos chicos. “Estamos desbordados”, denunciaron entonces los responsables de Ceuta y Melilla sobre la situación de los “menores extranjeros no acompañados”.

Este tipo de llegadas ha provocado que los centros de acogida se desborden. No existe la cantidad de educadores suficientes para la cantidad de chicos. Por otro lado, no se puede aplicar una teoría educativa con un grupo numeroso porque toda intervención requiere un proceso individualizador para conseguir resultados buenos y duraderos.

Ir más allá de la profesión

Aunque en ocasiones no cuenten con el apoyo suficiente, el mayor peso recae sobre los especialistas que deben tratar a estos menores en su lucha por evitar que huyan y se conviertan en delincuentes o nómadas de Europa. En este sentido, el sistema MENA debe trabajar en la relación profesional-menor, basándose en la humanización del trato hacia el niño y en los gestos. Estos son los signos de puntuación de las relaciones interpersonales. El menor crea vínculos con aquellas personas que son antes humanas que profesionales

El acogimiento en familia es una de las posibilidades ofrecidas por los sistemas de protección para lograr una solución duradera para las niñas y los niños tutelados. El objetivo es que los niños y las niñas puedan aprovechar un entorno amigable, estable y de confianza.

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Save the Children resalta que para que esto sea posible las familias de acogida necesitan ser apoyadas por la administración a través de procedimientos formales de selección y apoyo, que les proporcionen la información y la formación necesaria para que el acogimiento sea sostenible.

En junio la ONG solictó a las administraciones con competencias en protección a la infancia que apoyen procedimientos responsables y seguros para que el acogimiento familiar pueda ser una realidad. ¿Estará el Estado español trabajando en esto? ¿Serán capaces de brindarle oportunidades a estos niños y niñas? Son preguntas que solo el tiempo podrá respondernos, cuando conozcamos los índices de criminalidad o pobreza del país en correspondencia con la cantidad de niños MENA que llegan cada año.

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