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La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica

La economía se sitúa más allá de sí misma y alumbra un nuevo modelo de desarrollo   La bioeconomía ha […]

La economía se sitúa más allá de sí misma y alumbra un nuevo modelo de desarrollo

 

La bioeconomía ha surgido como consecuencia de la alerta ecológica de los años setenta, que descubrió al proceso económico como una extensión de la evolución biológica.

La termodinámica y la biología son sus fundamentos. Su finalidad: integrar las actividades económicas en los sistemas naturales porque las leyes de la macroeconomía no se reducen a las de la microeconomía, el interés general es mucho más que la suma de las partes, los mecanismos naturales no tienen nada que ver con las leyes del mercado y porque existen bienes comunes, como el aire y el agua, cuyos problemas trascienden la lógica de las naciones y de los mercados.

De esta forma, la economía se sitúa más allá de sí misma y alumbra un nuevo modelo de desarrollo, llamado bioeconómico, que conciliar los intereses públicos, privados y solidarios con el interés general.

Gracias a la bioeconomía y los procesos avanzados biológicos y químicos, las empresas que se han anticipado a esta revolución se proveen de recursos de manera sostenible para la producción de bioproductos (entre otros, biocombustibles, bioplásticos y biomateriales, ingredientes biológicos para alimentos y piensos, biosurfactantes…)

Además, la bioeconomía permite el desarrollo de procesos basados en materias primas renovables con efectos ambientales neutros o positivos y una mejora en el desarrollo económico rural.

Te puede interesar: España debe usar la Economía Circular como motor de crecimiento

 

En las próximas décadas se prevé un crecimiento importante de la población mundial (+ 30 % hasta el año 2050), el consiguiente incremento de la demanda de alimentos, una mayor dependencia energética y a elevados precios, escasez de agua y otros recursos por su sobreexplotación, agotamiento o degradación, hacen esencial el desarrollo de la bioeconomía en el ámbito europeo. Además, de la presión creciente sobre el medio ambiente, el riesgo de pérdida de biodiversidad se agravará por los efectos del cambio.

El consumidor ha de situarse siempre en el epicentro del desarrollo de productos, de ahí que sea necesario implicarlo en este cambio de paradigma. Hacerle partícipe de esta revolución.

Y a pesar de la importancia de la bioeconomía, de los recursos económicos y de investigación dedicados, los ciudadanos no son conscientes de su importancia y del papel que juega en nuestra sociedad.

Según las investigaciones previas llevadas a cabo por el Proyecto BIOWAYS, los consumidores y consumidoras tienen una percepción positiva sobre los productos de base biológica. Así lo afirma el 80 %, y más del 60 % es consciente de sus beneficios ambientales. Pero también es cierto que el 31% considera que no sabe realmente que son los productos de base biológica, los confunde con “productos ecológicos”. Tampoco es consciente que el uso de estos productos contribuye al crecimiento económico sostenible y la creación de nuevos empleos. Por tanto, es necesario comenzar informando al consumidor sobre qué es la bioeconomía, concienciarle y hacerle partícipe de sus beneficios.

 

5 septiembre, 2018

La economía se sitúa más allá de sí misma y alumbra un nuevo modelo de desarrollo

 

La bioeconomía ha surgido como consecuencia de la alerta ecológica de los años setenta, que descubrió al proceso económico como una extensión de la evolución biológica.

La termodinámica y la biología son sus fundamentos. Su finalidad: integrar las actividades económicas en los sistemas naturales porque las leyes de la macroeconomía no se reducen a las de la microeconomía, el interés general es mucho más que la suma de las partes, los mecanismos naturales no tienen nada que ver con las leyes del mercado y porque existen bienes comunes, como el aire y el agua, cuyos problemas trascienden la lógica de las naciones y de los mercados.

De esta forma, la economía se sitúa más allá de sí misma y alumbra un nuevo modelo de desarrollo, llamado bioeconómico, que conciliar los intereses públicos, privados y solidarios con el interés general.

Gracias a la bioeconomía y los procesos avanzados biológicos y químicos, las empresas que se han anticipado a esta revolución se proveen de recursos de manera sostenible para la producción de bioproductos (entre otros, biocombustibles, bioplásticos y biomateriales, ingredientes biológicos para alimentos y piensos, biosurfactantes…)

Además, la bioeconomía permite el desarrollo de procesos basados en materias primas renovables con efectos ambientales neutros o positivos y una mejora en el desarrollo económico rural.

Te puede interesar: España debe usar la Economía Circular como motor de crecimiento

 

En las próximas décadas se prevé un crecimiento importante de la población mundial (+ 30 % hasta el año 2050), el consiguiente incremento de la demanda de alimentos, una mayor dependencia energética y a elevados precios, escasez de agua y otros recursos por su sobreexplotación, agotamiento o degradación, hacen esencial el desarrollo de la bioeconomía en el ámbito europeo. Además, de la presión creciente sobre el medio ambiente, el riesgo de pérdida de biodiversidad se agravará por los efectos del cambio.

El consumidor ha de situarse siempre en el epicentro del desarrollo de productos, de ahí que sea necesario implicarlo en este cambio de paradigma. Hacerle partícipe de esta revolución.

Y a pesar de la importancia de la bioeconomía, de los recursos económicos y de investigación dedicados, los ciudadanos no son conscientes de su importancia y del papel que juega en nuestra sociedad.

Según las investigaciones previas llevadas a cabo por el Proyecto BIOWAYS, los consumidores y consumidoras tienen una percepción positiva sobre los productos de base biológica. Así lo afirma el 80 %, y más del 60 % es consciente de sus beneficios ambientales. Pero también es cierto que el 31% considera que no sabe realmente que son los productos de base biológica, los confunde con “productos ecológicos”. Tampoco es consciente que el uso de estos productos contribuye al crecimiento económico sostenible y la creación de nuevos empleos. Por tanto, es necesario comenzar informando al consumidor sobre qué es la bioeconomía, concienciarle y hacerle partícipe de sus beneficios.

 

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