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La historia de Ramzía, la niña que vivió, trabajó y creció en el ISIS

Actualmente está en un orfanato, pero tiene estrés postraumático. Vio morir a su padres y sus hermanos en manos de […]

Actualmente está en un orfanato, pero tiene estrés postraumático. Vio morir a su padres y sus hermanos en manos de un miembro del autodenominado Estado Islámico (ISIS)

 

Los jóvenes entre 5 y 15 años en Siria son muy distintos a los del resto del mundo. Sufren de estrés postraumático tras la era de terror que dejó en sus vidas el grupo terrorista autodenominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), según el más reciente informe de la Organización No Gubernamental (ONG) Save The Children.

Los niños que sufren de estrés postraumático suelen expresarlo de diferente manera, entre ellas se encuentran: “Algunos niños tienen incontinencia y se orinan encima al oír un estruendo; otros se vuelven agresivos”, explica Whifa Shellaby, psicóloga del Valle de la Bekaa, en Líbano, donde atienden a niños que tuvieron una pasantía involuntaria dentro del ISIS.

La mayoría de esos siete niños no tienen padres ni madres, debido a que el grupo terrorista los mató. Así es el caso de Ramzía, quien tenía cinco años cuando fue secuestrada junto a sus hermanos y padres por el ISIS. En ese entonces vivían en el poblado de Guerzele, región iraquí de Sinyar.

 

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El padre de Ramzía y su hermano mayor murieron delante de sus ojos. Su padre fue degollado; su hermano, también. El grupo terrorista no se conformó con matar a sus familiares. La pequeña junto a otro grupo de mujeres fue violada en reiteradas ocasiones; fue el juguete sexual de los terroristas.

“Ramzía fue diariamente apaleada y sospechamos que fue abusada sexualmente como sus hermanas y madre”, precisan los cuidadores de Ramzía al hablar de su caso y el de sus allegados.

Para beneficio de Ramzía ella no fue la única en ser tratada como una muñeca sexual. En sus más de diez años de operaciones, el ISIS esclavizó con fines sexuales a unas 500 mil mujeres.

Aunque el verdadero calvario para Ramzía comenzó cuando se aburrieron de ella. Fue vendida en tres oportunidades a diferentes hombres durante 16 meses. Viajo de Sinjar a Mosul; de ahí a Raque, en Siria. Todos sus viajes fueron en calidad de esclava sexual.

Actualmente Ramzía vive en un orfanato, en Mosul, donde no es la única con un pasado vinculado al ISIS. Ahí hacen vida otros 40 huérfanos, entre dos y 18 años que también corrieron con un destino similar al de Ramzía; sin embargo no hablan de ello. Todos tienen estrés postraumático que suelen tratar con clases.

En la guerra, lo más débiles son los niños, precisan los defensores de los derechos humanos. Ellos indican que en Siria, como en otros países donde el ISIS operó, hay toda una generación perdida que no ha pisado, ni en una oportunidad, un aula de clases en ocho años.

Pero el que no asista a clases no es uno de los males más extremos que dejó el grupo. Según Save The Children, también hay menores de edad que integraron el ejército del califato. Según la ONG, 150 mil pequeños integraron las filas del brazo armado del califato. El ISIS los usó como su “caballito de pelea” cuando se trataba de invadir pueblos.

3 diciembre, 2018

Actualmente está en un orfanato, pero tiene estrés postraumático. Vio morir a su padres y sus hermanos en manos de un miembro del autodenominado Estado Islámico (ISIS)

 

Los jóvenes entre 5 y 15 años en Siria son muy distintos a los del resto del mundo. Sufren de estrés postraumático tras la era de terror que dejó en sus vidas el grupo terrorista autodenominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), según el más reciente informe de la Organización No Gubernamental (ONG) Save The Children.

Los niños que sufren de estrés postraumático suelen expresarlo de diferente manera, entre ellas se encuentran: “Algunos niños tienen incontinencia y se orinan encima al oír un estruendo; otros se vuelven agresivos”, explica Whifa Shellaby, psicóloga del Valle de la Bekaa, en Líbano, donde atienden a niños que tuvieron una pasantía involuntaria dentro del ISIS.

La mayoría de esos siete niños no tienen padres ni madres, debido a que el grupo terrorista los mató. Así es el caso de Ramzía, quien tenía cinco años cuando fue secuestrada junto a sus hermanos y padres por el ISIS. En ese entonces vivían en el poblado de Guerzele, región iraquí de Sinyar.

 

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El padre de Ramzía y su hermano mayor murieron delante de sus ojos. Su padre fue degollado; su hermano, también. El grupo terrorista no se conformó con matar a sus familiares. La pequeña junto a otro grupo de mujeres fue violada en reiteradas ocasiones; fue el juguete sexual de los terroristas.

“Ramzía fue diariamente apaleada y sospechamos que fue abusada sexualmente como sus hermanas y madre”, precisan los cuidadores de Ramzía al hablar de su caso y el de sus allegados.

Para beneficio de Ramzía ella no fue la única en ser tratada como una muñeca sexual. En sus más de diez años de operaciones, el ISIS esclavizó con fines sexuales a unas 500 mil mujeres.

Aunque el verdadero calvario para Ramzía comenzó cuando se aburrieron de ella. Fue vendida en tres oportunidades a diferentes hombres durante 16 meses. Viajo de Sinjar a Mosul; de ahí a Raque, en Siria. Todos sus viajes fueron en calidad de esclava sexual.

Actualmente Ramzía vive en un orfanato, en Mosul, donde no es la única con un pasado vinculado al ISIS. Ahí hacen vida otros 40 huérfanos, entre dos y 18 años que también corrieron con un destino similar al de Ramzía; sin embargo no hablan de ello. Todos tienen estrés postraumático que suelen tratar con clases.

En la guerra, lo más débiles son los niños, precisan los defensores de los derechos humanos. Ellos indican que en Siria, como en otros países donde el ISIS operó, hay toda una generación perdida que no ha pisado, ni en una oportunidad, un aula de clases en ocho años.

Pero el que no asista a clases no es uno de los males más extremos que dejó el grupo. Según Save The Children, también hay menores de edad que integraron el ejército del califato. Según la ONG, 150 mil pequeños integraron las filas del brazo armado del califato. El ISIS los usó como su “caballito de pelea” cuando se trataba de invadir pueblos.

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