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La inmigración: el tema que unió a Sánchez y Casado

La situación de los migrantes debe tratarse fuera de la lucha partidista para que España continúe dentro del eje de […]

La situación de los migrantes debe tratarse fuera de la lucha partidista para que España continúe dentro del eje de países europeos que apuestan más por la solidaridad

 

 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reunió con el líder del Partido Popular, Pablo Casado, donde abordaron temas referentes al Estado.

Es la primera reunión entre ambos desde la elección de Casado como presidente del PP, el objetivo de esta reunión fue tratar temas “cruciales” para España que a su juicio deberían estar fuera del debate partidista, según fuentes gubernamentales.

Los temas que el presidente buscó una posición común con Casado, que van desde la Unión Europea, la violencia de género y la cuestión territorial Cataluña hasta la inmigración, pasando por las infraestructuras como (el) elemento vertebrado del país.

La situación migratoria fue uno de los temas que el presidente coloco encima de la mesa para cerrar una posición de país, porque entiende que esta situación debe tratarse fuera de la lucha partidista para que España continúe dentro del eje de países europeos que apuestan más por la solidaridad y una respuesta común a este desafío.

La portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Dolors Montserrat, admitió que fue Casado quien pidió la reunión tras ser elegido presidente del PP el Congreso extraordinario celebrado el 20 y 21 de julio.

Por otro lado, para Montserrat, es una norma que realizarán este encuentro “de cortesía”. Quiso mencionar el “refuerzo de las instituciones” y “la defensa de la unidad de España”, así como “continuar en la senda de crecimiento y creación de empleo”, lo que dio a entender que éstas son algunas de las prioridades para el PP.

La portavoz parlamentaria desveló además que Casado está proponiendo una reforma de la Ley del Indulto para “que no puedan ser absueltos los delitos de rebelión y de sedición”, reforzar el Código Penal y las instituciones frente a los independentistas catalanes y adaptar la Ley de Símbolos a la resolución del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de hace unos días que prohibió a los ayuntamientos independentistas desplegar esteladas, porque los espacios públicos son de todos.

 

Te puede interesar: La inmigración: el debate que agobia a España

 

El propio Casado, durante su visita a los centros municipales de acogida de inmigrantes en Algeciras, añadió la política migratoria como uno de los asuntos prioritarios.

El presidente popular también avanzó que dentro de sus planteamientos es que se cumpla con sus compromisos económicos con la Unión Europea, que no haya “ningún tipo de acercamiento” de presos etarras al País Vasco, que tampoco se produzca “ninguna cesión al chantaje de los independentistas” y que España no se refugie en el “aislacionismo” en temas internacionales como el proteccionismo comercial de algunos países o los conflictos en Nicaragua o Venezuela.

Cuando Sánchez fue elegido como secretario general del PSOE por primera vez, en julio de 2014, el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le recibió un día después de que el Congreso Extraordinario del PSOE ratificase su nombramiento.

La segunda vez,  el ex presidente Mariano Rajoy dejó pasar  un mes y medio, hasta el 6 de julio del año pasado, para recibir a Sánchez, tras ser reelegido este secretario general del PSOE en las primarias que se habían celebrado el 21 de mayo.

Entre una cita y otra hubo disputas por la Presidencia del Gobierno en dos elecciones, una renuncia de Rajoy, una investidura fallida de Sánchez y la dimisión del dirigente socialista, tras la cual el PSOE permitió el último Ejecutivo de Rajoy.

Sin embargo, las relaciones entre Rajoy y Sánchez tras la segunda etapa del hoy presidente del Gobierno al frente del PSOE fueron sustancialmente distintas a las tensas de la primera etapa. La crisis política en Cataluña derivó en constantes contactos entre ambos para, desde sus diferencias políticas, armar una respuesta conjunta en defensa del Estado ante el desafío independentista.

La moción de censura que el PSOE presentó contra Rajoy y que llevó a Sánchez a la Presidencia del Gobierno enfrió esa relación y no han vuelto a hablar desde la salida de Rajoy de Moncloa.

 

3 agosto, 2018

La situación de los migrantes debe tratarse fuera de la lucha partidista para que España continúe dentro del eje de países europeos que apuestan más por la solidaridad

 

 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reunió con el líder del Partido Popular, Pablo Casado, donde abordaron temas referentes al Estado.

Es la primera reunión entre ambos desde la elección de Casado como presidente del PP, el objetivo de esta reunión fue tratar temas “cruciales” para España que a su juicio deberían estar fuera del debate partidista, según fuentes gubernamentales.

Los temas que el presidente buscó una posición común con Casado, que van desde la Unión Europea, la violencia de género y la cuestión territorial Cataluña hasta la inmigración, pasando por las infraestructuras como (el) elemento vertebrado del país.

La situación migratoria fue uno de los temas que el presidente coloco encima de la mesa para cerrar una posición de país, porque entiende que esta situación debe tratarse fuera de la lucha partidista para que España continúe dentro del eje de países europeos que apuestan más por la solidaridad y una respuesta común a este desafío.

La portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Dolors Montserrat, admitió que fue Casado quien pidió la reunión tras ser elegido presidente del PP el Congreso extraordinario celebrado el 20 y 21 de julio.

Por otro lado, para Montserrat, es una norma que realizarán este encuentro “de cortesía”. Quiso mencionar el “refuerzo de las instituciones” y “la defensa de la unidad de España”, así como “continuar en la senda de crecimiento y creación de empleo”, lo que dio a entender que éstas son algunas de las prioridades para el PP.

La portavoz parlamentaria desveló además que Casado está proponiendo una reforma de la Ley del Indulto para “que no puedan ser absueltos los delitos de rebelión y de sedición”, reforzar el Código Penal y las instituciones frente a los independentistas catalanes y adaptar la Ley de Símbolos a la resolución del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de hace unos días que prohibió a los ayuntamientos independentistas desplegar esteladas, porque los espacios públicos son de todos.

 

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El propio Casado, durante su visita a los centros municipales de acogida de inmigrantes en Algeciras, añadió la política migratoria como uno de los asuntos prioritarios.

El presidente popular también avanzó que dentro de sus planteamientos es que se cumpla con sus compromisos económicos con la Unión Europea, que no haya “ningún tipo de acercamiento” de presos etarras al País Vasco, que tampoco se produzca “ninguna cesión al chantaje de los independentistas” y que España no se refugie en el “aislacionismo” en temas internacionales como el proteccionismo comercial de algunos países o los conflictos en Nicaragua o Venezuela.

Cuando Sánchez fue elegido como secretario general del PSOE por primera vez, en julio de 2014, el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le recibió un día después de que el Congreso Extraordinario del PSOE ratificase su nombramiento.

La segunda vez,  el ex presidente Mariano Rajoy dejó pasar  un mes y medio, hasta el 6 de julio del año pasado, para recibir a Sánchez, tras ser reelegido este secretario general del PSOE en las primarias que se habían celebrado el 21 de mayo.

Entre una cita y otra hubo disputas por la Presidencia del Gobierno en dos elecciones, una renuncia de Rajoy, una investidura fallida de Sánchez y la dimisión del dirigente socialista, tras la cual el PSOE permitió el último Ejecutivo de Rajoy.

Sin embargo, las relaciones entre Rajoy y Sánchez tras la segunda etapa del hoy presidente del Gobierno al frente del PSOE fueron sustancialmente distintas a las tensas de la primera etapa. La crisis política en Cataluña derivó en constantes contactos entre ambos para, desde sus diferencias políticas, armar una respuesta conjunta en defensa del Estado ante el desafío independentista.

La moción de censura que el PSOE presentó contra Rajoy y que llevó a Sánchez a la Presidencia del Gobierno enfrió esa relación y no han vuelto a hablar desde la salida de Rajoy de Moncloa.

 

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