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La malnutrición es síntoma de mala formación

Ser obeso no es sinónimo de buena salud sino de mala alimentación, y ésta es fruto de la falta de […]

Ser obeso no es sinónimo de buena salud sino de mala alimentación, y ésta es fruto de la falta de formación

El sistema de alimentación es un tema de mucha relevancia pues afecta la salud de gran parte de la población, mientras por un lado vemos poblaciones con alto nivel de desnutrición, otras por el contrario sufren de obesidad, las dos caras de la moneda están mal.

Según Lawrence Haddad, Director ejecutivo de GAIN (Alianza global por la nutrición) la mala alimentación influye en las malas políticas informativas acerca de los alimentos a consumir, además de que las verduras y legumbres suelen ser un poco más costosas, por lo cual de poco acceso para las personas de pocos recursos.

Entonces esta población, se ve obligada a adquirir alimentos pocos saludables pero que son más económicos, lo que hace que haya tanto obesidad por las malas calorías consumidas como desnutrición, pues lo que ingieren no les alimenta.

Anteriormente, se asociaba la obesidad a la buena salud y la riqueza, pues tenían acceso a cualquier tipo de alimentos, pero siempre escogían comidas ricas en grasas y azucares dañinos,  mientras que las personas que pasaban hambre y eran pobres solían ser mucho más delgadas, pues su poder adquisitivo no alcanzaba ni para la buena o mala alimentación.

Cambios de pensamiento, mejores hábitos alimenticios

Para Haddad, muchas cosas mejoran cuando las cosas van bien, los sistemas de salud, la educación, la alimentación, como hay otras que no mejoran como lo son las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de los recursos naturales o lo que comemos.

Coloca de ejemplo a Botsuana donde entre los años 1990 y 2010 hubo una mejoría donde la renta per cápita prácticamente se triplicó, la tasa de hambrientos por su parte mejoró unos puntos, sin embargo la obesidad subió de un 7,8% a un 16,9%.

Otro ejemplo fue Mozambique, donde el hambre en este lugar se redujo casi a un tercio, pero también el consumo de vegetales y legumbres (17%), pescados (6%), mientras que las bebidas azucaradas subieron en consumo de un 131%, en Etiopia o Nigeria el consumo de bebidas azucaradas también subió enormemente mientras que las legumbres iban por camino contrario.

En Medellín por el contrario, los niveles de obesidad bajaron y se vio que las personas adoptaron formas de alimentación adecuadas, por lo cual, su salud no se ve afectada por la mala alimentación.

¿A qué puede deberse esto? Bueno, según estudios esto se debe a la formación, la educación de la población, por ello, no es solo brindar los recursos para que las personas se alimenten y poner a su disposición toda una gama de productos que pueden afectar su dieta diaria y por lo tanto su alimentación.

Hacen falta campañas y fomentar la formación y educación alimentaria, un país desarrollado debe velar porque su población crezca en todos los niveles.  Otros factores que influyen en la mala alimentación es el ritmo de vida de las personas, estamos bajo un ritmo acelerado en el que hay menos tiempo para comprar los alimentos y menos para prepararlos, los bajos niveles de educación, le dan cancha abierta a la malnutrición que aumenta de forma acelerada en los grupos más vulnerables.

 

21 octubre, 2018

Ser obeso no es sinónimo de buena salud sino de mala alimentación, y ésta es fruto de la falta de formación

El sistema de alimentación es un tema de mucha relevancia pues afecta la salud de gran parte de la población, mientras por un lado vemos poblaciones con alto nivel de desnutrición, otras por el contrario sufren de obesidad, las dos caras de la moneda están mal.

Según Lawrence Haddad, Director ejecutivo de GAIN (Alianza global por la nutrición) la mala alimentación influye en las malas políticas informativas acerca de los alimentos a consumir, además de que las verduras y legumbres suelen ser un poco más costosas, por lo cual de poco acceso para las personas de pocos recursos.

Entonces esta población, se ve obligada a adquirir alimentos pocos saludables pero que son más económicos, lo que hace que haya tanto obesidad por las malas calorías consumidas como desnutrición, pues lo que ingieren no les alimenta.

Anteriormente, se asociaba la obesidad a la buena salud y la riqueza, pues tenían acceso a cualquier tipo de alimentos, pero siempre escogían comidas ricas en grasas y azucares dañinos,  mientras que las personas que pasaban hambre y eran pobres solían ser mucho más delgadas, pues su poder adquisitivo no alcanzaba ni para la buena o mala alimentación.

Cambios de pensamiento, mejores hábitos alimenticios

Para Haddad, muchas cosas mejoran cuando las cosas van bien, los sistemas de salud, la educación, la alimentación, como hay otras que no mejoran como lo son las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de los recursos naturales o lo que comemos.

Coloca de ejemplo a Botsuana donde entre los años 1990 y 2010 hubo una mejoría donde la renta per cápita prácticamente se triplicó, la tasa de hambrientos por su parte mejoró unos puntos, sin embargo la obesidad subió de un 7,8% a un 16,9%.

Otro ejemplo fue Mozambique, donde el hambre en este lugar se redujo casi a un tercio, pero también el consumo de vegetales y legumbres (17%), pescados (6%), mientras que las bebidas azucaradas subieron en consumo de un 131%, en Etiopia o Nigeria el consumo de bebidas azucaradas también subió enormemente mientras que las legumbres iban por camino contrario.

En Medellín por el contrario, los niveles de obesidad bajaron y se vio que las personas adoptaron formas de alimentación adecuadas, por lo cual, su salud no se ve afectada por la mala alimentación.

¿A qué puede deberse esto? Bueno, según estudios esto se debe a la formación, la educación de la población, por ello, no es solo brindar los recursos para que las personas se alimenten y poner a su disposición toda una gama de productos que pueden afectar su dieta diaria y por lo tanto su alimentación.

Hacen falta campañas y fomentar la formación y educación alimentaria, un país desarrollado debe velar porque su población crezca en todos los niveles.  Otros factores que influyen en la mala alimentación es el ritmo de vida de las personas, estamos bajo un ritmo acelerado en el que hay menos tiempo para comprar los alimentos y menos para prepararlos, los bajos niveles de educación, le dan cancha abierta a la malnutrición que aumenta de forma acelerada en los grupos más vulnerables.

 

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