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Los vapeadores podrían ser más dañinos de lo que parece

Foto cedida por www.blacknote.com El uso de vapeadores ha aumentado vertiginosamente en Europa   Las compañías fabricantes de los “vapers” […]

Foto cedida por www.blacknote.com

El uso de vapeadores ha aumentado vertiginosamente en Europa

 

Las compañías fabricantes de los “vapers” o “vapeadores” han elaborado campañas basadas en el hecho de que estos accesorios son inofensivos para la salud. El público objetivo son personas que están intentando dejar de fumar y encuentran en los vapeadores una opción perfecta con la que pueden simular que fuman sin ocasionar daños graves a su salud, pues no contienen nicotina. Sin embargo, otros usuarios no fumadores también se sienten atraídos y cada vez son más quienes han adquirido su vaper. A algunas organizaciones les preocupa el hecho de que sí pueda ocasionar daños a la salud y que no haya limitaciones de su uso en cuanto a la edad de quienes lo adquieran.

Mientras los seguidores del cigarrillo electrónico aumentan, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que poco a poco ha descendido la población fumadora. Esto en definitiva es una buena noticia para la industria del cigarrillo electrónico y el tabaco sin combustión que se actualiza a diario con nuevos diseños, sabores y atractivas campañas.

Su éxito se evidencia en las 25 millones de personas que usaban vapeadores en el año 2016, cuando en el 2011 eran solo siete millones de usuarios. Y se calcula que en tres años podrían ser 55 millones de consumidores, de acuerdo a Euromonitor, un grupo de investigación de mercados.

Estados Unidos (UU.EE.), Japón y el Reino Unido son sede de los fabricantes de “e-cig” más exitosos. En cuanto a las naciones con más consumidores figuran Suecia, Italia, Noruega y Alemania. Aunque España no está dentro de ese rango, la Asociación Española de Vaporizadores Personales (Anesvap) estima que actualmente hay unas 400.000 personas usando su vaper en este momento, como una salida en la búsqueda de vida sin nicotina.

¿Realmente son inofensivos para la salud?

Es la pregunta que se han estado planteado los expertos en salud y organizaciones que defienden a los consumidores alrededor del mundo. De acuerdo a la consultora “Ernst&Young”, los usuarios deciden usar el cigarrillo electrónico porque es “Es menos dañino que el tabaco tradicional y ayuda a dejar de fumar”. Aseguran que desean dejar de fumar y que este hábito los ayuda sin dañarlos. Precisamente el mensaje de las campañas publicitarias de los fabricantes.

En contraparte, los médicos que lideran la lucha contra el tabaquimos, advierten que este argumento podría ser peligroso. “Es cierto que al no haber combustión, a priori puede parecer un producto menos peligroso, pero aún no conocemos qué consecuencias a largo plazo pueden tener los vapores que desprenden estos dispositivos, tengan o no nicotina. Se está planteando una reducción de riesgo cuando lo que tenemos que plantear es dejar de fumar, buscar el riesgo cero», explica Francisco Rodríguez Lozano, presidente de la Red Europea de Prevención del Tabaquismo.

Te podría interesar: En España el cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones de euros en el año 2017

Por otro lado, están los resultado que han arrojado diversos estudios en los que han investigado la composición química de los cartuchos líquidos de estos dispositivos; la sustancia que después se convierte en vapor. En esta nueva investigación se ha simulado la reacción que sufren los pulmones, imitando en el laboratorio el vapeo con muestras de tejido pulmonar de personas no fumadoras. Con esas pruebas de tejido vivo vieron cómo el vapor causaba inflamación y alteraba la actividad de los macrófagos alveolares, las células que eliminan de los pulmones las partículas de polvo, bacterias y alergenos potencialmente dañinos.

Los resultados eran similares a los observados en fumadores habituales y en personas con EPOC, una enfermedad crónica de los pulmones muy grave. Aunque son resultados extraídos solo en condiciones de laboratorio, el estudio advierte del impacto que puede tener a largo plazo sobre la salud. Concluye que una persona que use un cigarrillo electrónico por unos 20 o 30 años, podría sufrir daños irreversibles en su sistema respiratorio.

Sin restricciones

Otra amenaza que se asoma por el uso de vapers es el mensaje que se le envía a los niños, que optan por no ser fumadores convencionales, pero sí desean estar a la moda con un moderno vapeador. Es la preocupación que surge desde el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo español, desde el que reconocen que el producto es menos dañino que el tabaco, pero que podría llegar a una población de la sociedad muy vulnerable.

No vamos a negar que el cigarrillo electrónico es menos tóxico que el tabaco, pero este producto no está dirigido solo para fumadores. En el punto de mira están los más jóvenes” señala la presidenta de la organización Regina Dalmau. Al comité español le preocupa que este hábito se convierta en la puerta de entrada al tabaco de niños.

Ha relatado que en Estados Unidos se ha puesto de moda el Juul, un cigarrillo electrónico en forma de pen drive que los chicos usan mientras están en clase sin que los profesores lo noten.

El peligro de esta tendencia es que el uso de vapeadores se convierta en un hábito social. En los niños y jóvenes podría ser el inicio de un vicio, que aunque parece inofensivo, puede llevar a otras prácticas que sí incluyan nicotina u otras sustancias.

 

16 agosto, 2018

Foto cedida por www.blacknote.com

El uso de vapeadores ha aumentado vertiginosamente en Europa

 

Las compañías fabricantes de los “vapers” o “vapeadores” han elaborado campañas basadas en el hecho de que estos accesorios son inofensivos para la salud. El público objetivo son personas que están intentando dejar de fumar y encuentran en los vapeadores una opción perfecta con la que pueden simular que fuman sin ocasionar daños graves a su salud, pues no contienen nicotina. Sin embargo, otros usuarios no fumadores también se sienten atraídos y cada vez son más quienes han adquirido su vaper. A algunas organizaciones les preocupa el hecho de que sí pueda ocasionar daños a la salud y que no haya limitaciones de su uso en cuanto a la edad de quienes lo adquieran.

Mientras los seguidores del cigarrillo electrónico aumentan, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que poco a poco ha descendido la población fumadora. Esto en definitiva es una buena noticia para la industria del cigarrillo electrónico y el tabaco sin combustión que se actualiza a diario con nuevos diseños, sabores y atractivas campañas.

Su éxito se evidencia en las 25 millones de personas que usaban vapeadores en el año 2016, cuando en el 2011 eran solo siete millones de usuarios. Y se calcula que en tres años podrían ser 55 millones de consumidores, de acuerdo a Euromonitor, un grupo de investigación de mercados.

Estados Unidos (UU.EE.), Japón y el Reino Unido son sede de los fabricantes de “e-cig” más exitosos. En cuanto a las naciones con más consumidores figuran Suecia, Italia, Noruega y Alemania. Aunque España no está dentro de ese rango, la Asociación Española de Vaporizadores Personales (Anesvap) estima que actualmente hay unas 400.000 personas usando su vaper en este momento, como una salida en la búsqueda de vida sin nicotina.

¿Realmente son inofensivos para la salud?

Es la pregunta que se han estado planteado los expertos en salud y organizaciones que defienden a los consumidores alrededor del mundo. De acuerdo a la consultora “Ernst&Young”, los usuarios deciden usar el cigarrillo electrónico porque es “Es menos dañino que el tabaco tradicional y ayuda a dejar de fumar”. Aseguran que desean dejar de fumar y que este hábito los ayuda sin dañarlos. Precisamente el mensaje de las campañas publicitarias de los fabricantes.

En contraparte, los médicos que lideran la lucha contra el tabaquimos, advierten que este argumento podría ser peligroso. “Es cierto que al no haber combustión, a priori puede parecer un producto menos peligroso, pero aún no conocemos qué consecuencias a largo plazo pueden tener los vapores que desprenden estos dispositivos, tengan o no nicotina. Se está planteando una reducción de riesgo cuando lo que tenemos que plantear es dejar de fumar, buscar el riesgo cero», explica Francisco Rodríguez Lozano, presidente de la Red Europea de Prevención del Tabaquismo.

Te podría interesar: En España el cigarrillo electrónico facturó 70,5 millones de euros en el año 2017

Por otro lado, están los resultado que han arrojado diversos estudios en los que han investigado la composición química de los cartuchos líquidos de estos dispositivos; la sustancia que después se convierte en vapor. En esta nueva investigación se ha simulado la reacción que sufren los pulmones, imitando en el laboratorio el vapeo con muestras de tejido pulmonar de personas no fumadoras. Con esas pruebas de tejido vivo vieron cómo el vapor causaba inflamación y alteraba la actividad de los macrófagos alveolares, las células que eliminan de los pulmones las partículas de polvo, bacterias y alergenos potencialmente dañinos.

Los resultados eran similares a los observados en fumadores habituales y en personas con EPOC, una enfermedad crónica de los pulmones muy grave. Aunque son resultados extraídos solo en condiciones de laboratorio, el estudio advierte del impacto que puede tener a largo plazo sobre la salud. Concluye que una persona que use un cigarrillo electrónico por unos 20 o 30 años, podría sufrir daños irreversibles en su sistema respiratorio.

Sin restricciones

Otra amenaza que se asoma por el uso de vapers es el mensaje que se le envía a los niños, que optan por no ser fumadores convencionales, pero sí desean estar a la moda con un moderno vapeador. Es la preocupación que surge desde el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo español, desde el que reconocen que el producto es menos dañino que el tabaco, pero que podría llegar a una población de la sociedad muy vulnerable.

No vamos a negar que el cigarrillo electrónico es menos tóxico que el tabaco, pero este producto no está dirigido solo para fumadores. En el punto de mira están los más jóvenes” señala la presidenta de la organización Regina Dalmau. Al comité español le preocupa que este hábito se convierta en la puerta de entrada al tabaco de niños.

Ha relatado que en Estados Unidos se ha puesto de moda el Juul, un cigarrillo electrónico en forma de pen drive que los chicos usan mientras están en clase sin que los profesores lo noten.

El peligro de esta tendencia es que el uso de vapeadores se convierta en un hábito social. En los niños y jóvenes podría ser el inicio de un vicio, que aunque parece inofensivo, puede llevar a otras prácticas que sí incluyan nicotina u otras sustancias.

 

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