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Ser ecologista no es ser radical

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo” Eduardo Galeano ¿Qué persona moderadamente informada se […]

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”

Eduardo Galeano

¿Qué persona moderadamente informada se atrevería a afirmar que no es importante respetar el medio ambiente y contribuir a mejorarlo? No es sencillo ser ecologista, suele ser incómodo y a veces un poco caro. Tampoco hace falta ser muy radical para influir positivamente en el mundo en el que vivimos. Con poco esfuerzo, podemos hacer mucho.

De los actos más efectivos con menos esfuerzo, destacamos tres.

1.- Pagar por electricidad renovable

Ya hay empresas y cooperativas que ofrecen electricidad 100% renovable, garantizada. Si no te gusta la corrupción y el “amiguismo” entre las grandes eléctricas y los gobiernos de España, cambiar tu casa o negocio a una empresa “verde” es muy sencillo y es una clara bofetada al sistema y a la corrupción de España.

Puede hacerse por teléfono o por Internet, teniendo delante una factura para tener los datos. Es tan fácil como cambiar de compañía telefónica. Desde el momento en el que lo hagas, estarás contribuyendo a una menor contaminación, sin tener que hacer nada más.

2.- Instalar placas solares ahorra dinero y contaminación

Tanto para calentar agua (térmica) como para producir electricidad (autoconsumo fotovoltaico), su instalación compensa. La energía fotovoltaica ha bajado tanto de precio que las grandes eléctricas están temiendo que muchos se decidan a instalar placas en sus tejados o balcones. Por eso, esas grandes eléctricas quieren que el gobierno penalice a quien se atreva a producir su propia electricidad. Una ley de “autoconsumo” justa sería buena para toda la sociedad: para la economía y para la ecología, pues las renovables tienen muchas ventajas y sólo dos inconvenientes. Aunque España no tiene aún una legislación muy favorable, la instalación compensa y no tiene porqué ser muy cara si no es muy grande.

3. Cuidar lo que comes

Plantar algo de lo que comemos: La proliferación de huertos urbanos por todo el mundo, en ciudades grandes y pequeñas, demuestra que hay interés en producir alimentos de forma descentralizada, local y de calidad. Esto redunda en menor contaminación, por fitosanitarios y por el menor transporte. También es fácil producir alimentos en nuestra casa, en una maceta en el balcón, y eso tiene un fuerte impacto en el futuro, aunque plantemos poco: es muy fácil plantar tomates, ajos, lechugas, verdolaga, hierbabuena…

Comprar productos locales: Si no podemos plantar directamente, siempre podremos comprar productos que procedan de nuestra región. Incluso aunque no sean productos ecológicos: consumir productos locales influye muy positivamente en la reducción de contaminación global y en la economía local. Evita productos de multinacionales, que producen y venden transportando todo miles de kilómetros. Es muy complicado que una gran multinacional tenga un comportamiento ético por la pura lógica de los costes, aunque hay excepciones.

Reducir nuestro consumo de carne y pescado: los alimentos de origen animal tienen un fuerte impacto en el medio ambiente. Además del maltrato animal, la producción masiva de carne requiere un gran consumo de agua y petróleo, que produce mucha contaminación. Procuramos que los grifos no goteen para ahorrar agua, pero dejar de comer 1 kilo de carne ahorra más agua que 365 duchas. Si te cuesta hacerte vegetariano, puedes empezar por poner un día a la semana sin animales muertos en tu mesa. También es muy bueno procurar que en tu comida, la carne o pescado no sea el plato principal, sino un ingrediente secundario. Poco a poco puedes descubrir lo fácil que es sustituir la carne por otros ingredientes (legumbres, por ejemplo…).

Acabas de poner tu granito de arena para mejorar el medio ambiente leyendo esta noticia  ¿Cómo lo has hecho? acabas de generar criptomonedas que se convierten en euros y estos euros serán donados a la ONG que sea más votada entre todos nuestros lectores. Para poder votar debes estar suscrito. pincha aquí y suscríbete ahora ayudarás a niños y niñas, a salvar el medio ambiente, a evitar la violencia de género…  Sin coste alguno para ti. Gracias por tu solidadridad y por ayudarnos a seguir publicando noticias como esta.

19 septiembre, 2018

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”

Eduardo Galeano

¿Qué persona moderadamente informada se atrevería a afirmar que no es importante respetar el medio ambiente y contribuir a mejorarlo? No es sencillo ser ecologista, suele ser incómodo y a veces un poco caro. Tampoco hace falta ser muy radical para influir positivamente en el mundo en el que vivimos. Con poco esfuerzo, podemos hacer mucho.

De los actos más efectivos con menos esfuerzo, destacamos tres.

1.- Pagar por electricidad renovable

Ya hay empresas y cooperativas que ofrecen electricidad 100% renovable, garantizada. Si no te gusta la corrupción y el “amiguismo” entre las grandes eléctricas y los gobiernos de España, cambiar tu casa o negocio a una empresa “verde” es muy sencillo y es una clara bofetada al sistema y a la corrupción de España.

Puede hacerse por teléfono o por Internet, teniendo delante una factura para tener los datos. Es tan fácil como cambiar de compañía telefónica. Desde el momento en el que lo hagas, estarás contribuyendo a una menor contaminación, sin tener que hacer nada más.

2.- Instalar placas solares ahorra dinero y contaminación

Tanto para calentar agua (térmica) como para producir electricidad (autoconsumo fotovoltaico), su instalación compensa. La energía fotovoltaica ha bajado tanto de precio que las grandes eléctricas están temiendo que muchos se decidan a instalar placas en sus tejados o balcones. Por eso, esas grandes eléctricas quieren que el gobierno penalice a quien se atreva a producir su propia electricidad. Una ley de “autoconsumo” justa sería buena para toda la sociedad: para la economía y para la ecología, pues las renovables tienen muchas ventajas y sólo dos inconvenientes. Aunque España no tiene aún una legislación muy favorable, la instalación compensa y no tiene porqué ser muy cara si no es muy grande.

3. Cuidar lo que comes

Plantar algo de lo que comemos: La proliferación de huertos urbanos por todo el mundo, en ciudades grandes y pequeñas, demuestra que hay interés en producir alimentos de forma descentralizada, local y de calidad. Esto redunda en menor contaminación, por fitosanitarios y por el menor transporte. También es fácil producir alimentos en nuestra casa, en una maceta en el balcón, y eso tiene un fuerte impacto en el futuro, aunque plantemos poco: es muy fácil plantar tomates, ajos, lechugas, verdolaga, hierbabuena…

Comprar productos locales: Si no podemos plantar directamente, siempre podremos comprar productos que procedan de nuestra región. Incluso aunque no sean productos ecológicos: consumir productos locales influye muy positivamente en la reducción de contaminación global y en la economía local. Evita productos de multinacionales, que producen y venden transportando todo miles de kilómetros. Es muy complicado que una gran multinacional tenga un comportamiento ético por la pura lógica de los costes, aunque hay excepciones.

Reducir nuestro consumo de carne y pescado: los alimentos de origen animal tienen un fuerte impacto en el medio ambiente. Además del maltrato animal, la producción masiva de carne requiere un gran consumo de agua y petróleo, que produce mucha contaminación. Procuramos que los grifos no goteen para ahorrar agua, pero dejar de comer 1 kilo de carne ahorra más agua que 365 duchas. Si te cuesta hacerte vegetariano, puedes empezar por poner un día a la semana sin animales muertos en tu mesa. También es muy bueno procurar que en tu comida, la carne o pescado no sea el plato principal, sino un ingrediente secundario. Poco a poco puedes descubrir lo fácil que es sustituir la carne por otros ingredientes (legumbres, por ejemplo…).

Acabas de poner tu granito de arena para mejorar el medio ambiente leyendo esta noticia  ¿Cómo lo has hecho? acabas de generar criptomonedas que se convierten en euros y estos euros serán donados a la ONG que sea más votada entre todos nuestros lectores. Para poder votar debes estar suscrito. pincha aquí y suscríbete ahora ayudarás a niños y niñas, a salvar el medio ambiente, a evitar la violencia de género…  Sin coste alguno para ti. Gracias por tu solidadridad y por ayudarnos a seguir publicando noticias como esta.

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