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¿Son una opción saludable los zumos de las frutas naturales?

Si se los considera una bebida ocasional, son perfectos. Si se los tiene por algo más, hay que reflexionar sobre […]

Si se los considera una bebida ocasional, son perfectos. Si se los tiene por algo más, hay que reflexionar sobre sus desvestanjas

 

Los zumos de fruta naturales, consistentes en la trituración doméstica de una pieza de fruta en una licuadora o un exprimidor, están de moda: su consumo ha aumentado vertiginosamente desde los años noventa a esta parte en las zonas más industrializadas de España.

Ya sea conservando su pulpa o solo su jugo, estos brebajes ha pasado a ser muy apreciados en los ambientes en los que hay una preocupación por la adquisición de productos orgánicos y naturales. Y efectivamente, al contrario que las bebidas de consumo de ocio tradicionales, que suelen exceder en grado alcohólico o en aditivos ‘no intrínsecos’ -como los azúcares añadidos-, los zumos naturales pueden considerarse más ‘integrales’.

Es decir, si se los considera una bebida ocasional, son perfectos. Si se los tiene por algo más, hay que reflexionar sobre sus contrapartidas, que son superiores a sus ventajas. Sobre todo en niños y adolescentes, pero también en adultos que creen que consumiendo el zumo en lugar de una copa de vino o una cerveza, están optando por la alternativa más sana.

Hay cierta confusión respecto al valor de la fruta en nuestra dieta diaria: los expertos la consideran imprescindible y de hecho la Organización Mundial de la Salud la recomienda como un elemento fundamental. Pero dicha recomendación se refiere a las piezas enteras y alternadas con las comidas principales.

Te puede interesar: 11 alimentos que no debes combinar

Expertos desaconsejan la ingesta de zumos como hábito cotidiano por los siguientes motivos.

  1. Se excede la cantidad de fruta recomendada

Suponiendo que el clásico zumo de naranja implique exprimir tres naranjas y nos tomemos uno a la hora del desayuno, otro para comer y la misma cantidad para cenar, nos situamos en el orden de nueve naranjas diarias. Podemos sustituir las naranjas por cualquier otra fruta y el resultado es que excedemos el tope recomendado.

  1. Los zumos aportan gran cantidad de azúcares

El azúcar principal de las frutas es la fructosa, un isómero de la glucosa, es decir la misma molécula pero con distinta estructura espacial. Además, pueden tener glucosa, en cantidades variables según la fruta, o sucrosa, que son dos moléculas de glucosa unidas por un enlace.

El caso es que el zumo es una bebida azucarada que aporta casi tantas calorías como algunas bebidas industriales.  A este respecto la Academia Americana de Pediatría recomienda evitar en los desayunos y meriendas infantiles los zumos y volver a la pieza de fruta.

  1. La fructosa es un azúcar que sigue siendo investigado

Se desconoce exactamente qué funciones tiene la fructosa en el metabolismo humano, pero se sospecha que en exceso, sus efectos pueden ser dañinos. Sí es cierto que es un azúcar que no afecta a los niveles de glucosa de los diabéticos, por lo que puede ser recomendado como edulcorante sustitutorio para ellos.

  1. Los zumos no sacian

Una de las razones por las que se recomienda comer fruta entre comidas, o al final de las comidas principales, es su gran aporte en fibras naturales, que no da la carne, aunque sí algunos cereales integrales y la verdura. Cuando comemos una pieza entera de fruta, ingerimos numerosas fibras que después en el estómago se hinchan con el agua y crean sensación de saciedad y calman el ansia de comer.

  1. Suponen un exceso de vitaminas

Es cierto que las vitaminas se conservan bien en los zumos, incluso mejor de lo que se cree popularmente, pero una ingesta cotidiana de grandes cantidades de ellos puede ser perjudicial al crearnos una hipervitaminosis. Por ejemplo, en el caso de la vitamina C, hay estudios que vinculan un exceso de esta a la formación de piedras en el riñón. Hay que tener en cuenta que en un solo zumo de naranja se excede sobradamente la cantidad diaria de esta vitamina que necesitamos.

16 septiembre, 2018

Si se los considera una bebida ocasional, son perfectos. Si se los tiene por algo más, hay que reflexionar sobre sus desvestanjas

 

Los zumos de fruta naturales, consistentes en la trituración doméstica de una pieza de fruta en una licuadora o un exprimidor, están de moda: su consumo ha aumentado vertiginosamente desde los años noventa a esta parte en las zonas más industrializadas de España.

Ya sea conservando su pulpa o solo su jugo, estos brebajes ha pasado a ser muy apreciados en los ambientes en los que hay una preocupación por la adquisición de productos orgánicos y naturales. Y efectivamente, al contrario que las bebidas de consumo de ocio tradicionales, que suelen exceder en grado alcohólico o en aditivos ‘no intrínsecos’ -como los azúcares añadidos-, los zumos naturales pueden considerarse más ‘integrales’.

Es decir, si se los considera una bebida ocasional, son perfectos. Si se los tiene por algo más, hay que reflexionar sobre sus contrapartidas, que son superiores a sus ventajas. Sobre todo en niños y adolescentes, pero también en adultos que creen que consumiendo el zumo en lugar de una copa de vino o una cerveza, están optando por la alternativa más sana.

Hay cierta confusión respecto al valor de la fruta en nuestra dieta diaria: los expertos la consideran imprescindible y de hecho la Organización Mundial de la Salud la recomienda como un elemento fundamental. Pero dicha recomendación se refiere a las piezas enteras y alternadas con las comidas principales.

Te puede interesar: 11 alimentos que no debes combinar

Expertos desaconsejan la ingesta de zumos como hábito cotidiano por los siguientes motivos.

  1. Se excede la cantidad de fruta recomendada

Suponiendo que el clásico zumo de naranja implique exprimir tres naranjas y nos tomemos uno a la hora del desayuno, otro para comer y la misma cantidad para cenar, nos situamos en el orden de nueve naranjas diarias. Podemos sustituir las naranjas por cualquier otra fruta y el resultado es que excedemos el tope recomendado.

  1. Los zumos aportan gran cantidad de azúcares

El azúcar principal de las frutas es la fructosa, un isómero de la glucosa, es decir la misma molécula pero con distinta estructura espacial. Además, pueden tener glucosa, en cantidades variables según la fruta, o sucrosa, que son dos moléculas de glucosa unidas por un enlace.

El caso es que el zumo es una bebida azucarada que aporta casi tantas calorías como algunas bebidas industriales.  A este respecto la Academia Americana de Pediatría recomienda evitar en los desayunos y meriendas infantiles los zumos y volver a la pieza de fruta.

  1. La fructosa es un azúcar que sigue siendo investigado

Se desconoce exactamente qué funciones tiene la fructosa en el metabolismo humano, pero se sospecha que en exceso, sus efectos pueden ser dañinos. Sí es cierto que es un azúcar que no afecta a los niveles de glucosa de los diabéticos, por lo que puede ser recomendado como edulcorante sustitutorio para ellos.

  1. Los zumos no sacian

Una de las razones por las que se recomienda comer fruta entre comidas, o al final de las comidas principales, es su gran aporte en fibras naturales, que no da la carne, aunque sí algunos cereales integrales y la verdura. Cuando comemos una pieza entera de fruta, ingerimos numerosas fibras que después en el estómago se hinchan con el agua y crean sensación de saciedad y calman el ansia de comer.

  1. Suponen un exceso de vitaminas

Es cierto que las vitaminas se conservan bien en los zumos, incluso mejor de lo que se cree popularmente, pero una ingesta cotidiana de grandes cantidades de ellos puede ser perjudicial al crearnos una hipervitaminosis. Por ejemplo, en el caso de la vitamina C, hay estudios que vinculan un exceso de esta a la formación de piedras en el riñón. Hay que tener en cuenta que en un solo zumo de naranja se excede sobradamente la cantidad diaria de esta vitamina que necesitamos.

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