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Sangre universal para salvar más vidas.

Una bacteria que se convierte en enzima abre la posibilidad de crear sangre universal    ¿Cuántas veces se han hecho […]

Una bacteria que se convierte en enzima abre la posibilidad de crear sangre universal 

 

¿Cuántas veces se han hecho llamamientos para donar sangre de un tipo u otro? ¿Cuántas veces el tipo de sangre del accidentado ha impedido salvar su vida? Ahora ese problema parece estar en vías de solución. Parece estar más cerca conseguir un tipo de sangre universal.

Hoy día se ha convertido en la respuesta de un reto que ha tenido la ciencia desde la década de los 80 y se trata de la posibilidad de convertir sangre de los grupos A y B en el grupo O negativo, es decir, donante universal.

Esto podría ser posible gracias a las enzimas extraídas de una bacteria del intestino humano llamada Escherichia coli. El proceso se ha podido llevar de forma sencilla y rápida, más que los intentos anteriores con otros métodos y su posible éxito implicaría poder salvar más vidas gracias a la donación de esta sangre.

Salvadora de vidas

Un equipo de investigadores de la Universidad British Columbia (Canadá) liderado por el bioquímico Steve Withers, ha hecho el descubrimiento y aseguró que la técnica que han desarrollado es 30 veces más eficaz para retirar los antígenos de los glóbulos rojos que las utilizadas hasta ahora, lo que puede facilitar considerablemente el suministro de sangre (el grupo O negativo se puede transfundir a cualquiera) y resultar especialmente útil en comunidades remotas y situaciones de emergencia o conflictos armados.

De ser efectivo, más personas podrían recibir sangre sin importar a qué grupo pertenezcan. Actualmente, un paciente con sangre del grupo A, B y AB no puede recibir esta sustancia que no sea el mismo tipo, de lo contrario los glóbulos que componen la sustancia serían destruidos. Por otro lado, los glóbulos rojos del tipo A tiene un azúcar añadido, el B otro distinto, el AB combina ambos, y el O no añade ninguno, de modo que no activa el sistema inmune de quien recibe una transfusión de sangre.

“Sabemos que hay una enzima que añade un grupo de azúcar u otro, y lleva desde los años 80 tratando de lograr eliminarla utilizando otras enzimas, las galactosidasas”, explica Miquel Lozano, jefe de la sección de Hemoterapia del hospital Clínic de Barcelona.

Otra gran ventaja que ha surgido de la investigación, según sus descubridores, es que este tipo de enzima intestinal funciona con sangre completa, de modo que puede permitir convertir la sangre tomada de los donantes en grupo O negativa de forma mucho más rápida que si se descompone la sangre para aislar sus componentes.

Desde hace algún tiempo, el equipo de Withers ha estado trabajando en el estudio de enzimas capaces de retirar los antígenos A y B de los glóbulos rojos y transformarlos en células del grupo O negativo que sirvan para cualquier persona y usando técnicas de metagenómica para rastrear los genes de millones de microorganismos y detectar el ADN que codifica enzimas capaces de romper las moléculas de azúcar, hallando candidatas en el microbioma intestinal humano, ya que la pared del intestino está repleta de unas proteínas glicosiladas llamadas mucinas que contienen bastantes azúcares, de los cuales son precisamente los mismos que los antígenos A y B.

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El estudio ha explicado que la diferencia en esta oportunidad ha sido la concentración en las bacterias que se alimentan de esos azúcares. “Aislamos las enzimas que usan las bacterias para arrancar las moléculas de azúcar, después se produce cantidades de esas enzimas por medio de la clonación y descubrimos que son capaces de realizar una acción similar con los antígenos sanguíneos” detalló.

No obstante, como en todos los casos de investigación, se requieren más pruebas, pues éste se trata de un ensayo in vitro y las expectativas apuntan a la posibilidad de añadir esa enzima a las bolsas de sangre para poder pasar a cualquier persona, sin preocuparse de su grupo sanguíneo. Esto se traduciría en la posibilidad de disponer de sangre universal y salvar más vidas.

24 agosto, 2018

Una bacteria que se convierte en enzima abre la posibilidad de crear sangre universal 

 

¿Cuántas veces se han hecho llamamientos para donar sangre de un tipo u otro? ¿Cuántas veces el tipo de sangre del accidentado ha impedido salvar su vida? Ahora ese problema parece estar en vías de solución. Parece estar más cerca conseguir un tipo de sangre universal.

Hoy día se ha convertido en la respuesta de un reto que ha tenido la ciencia desde la década de los 80 y se trata de la posibilidad de convertir sangre de los grupos A y B en el grupo O negativo, es decir, donante universal.

Esto podría ser posible gracias a las enzimas extraídas de una bacteria del intestino humano llamada Escherichia coli. El proceso se ha podido llevar de forma sencilla y rápida, más que los intentos anteriores con otros métodos y su posible éxito implicaría poder salvar más vidas gracias a la donación de esta sangre.

Salvadora de vidas

Un equipo de investigadores de la Universidad British Columbia (Canadá) liderado por el bioquímico Steve Withers, ha hecho el descubrimiento y aseguró que la técnica que han desarrollado es 30 veces más eficaz para retirar los antígenos de los glóbulos rojos que las utilizadas hasta ahora, lo que puede facilitar considerablemente el suministro de sangre (el grupo O negativo se puede transfundir a cualquiera) y resultar especialmente útil en comunidades remotas y situaciones de emergencia o conflictos armados.

De ser efectivo, más personas podrían recibir sangre sin importar a qué grupo pertenezcan. Actualmente, un paciente con sangre del grupo A, B y AB no puede recibir esta sustancia que no sea el mismo tipo, de lo contrario los glóbulos que componen la sustancia serían destruidos. Por otro lado, los glóbulos rojos del tipo A tiene un azúcar añadido, el B otro distinto, el AB combina ambos, y el O no añade ninguno, de modo que no activa el sistema inmune de quien recibe una transfusión de sangre.

“Sabemos que hay una enzima que añade un grupo de azúcar u otro, y lleva desde los años 80 tratando de lograr eliminarla utilizando otras enzimas, las galactosidasas”, explica Miquel Lozano, jefe de la sección de Hemoterapia del hospital Clínic de Barcelona.

Otra gran ventaja que ha surgido de la investigación, según sus descubridores, es que este tipo de enzima intestinal funciona con sangre completa, de modo que puede permitir convertir la sangre tomada de los donantes en grupo O negativa de forma mucho más rápida que si se descompone la sangre para aislar sus componentes.

Desde hace algún tiempo, el equipo de Withers ha estado trabajando en el estudio de enzimas capaces de retirar los antígenos A y B de los glóbulos rojos y transformarlos en células del grupo O negativo que sirvan para cualquier persona y usando técnicas de metagenómica para rastrear los genes de millones de microorganismos y detectar el ADN que codifica enzimas capaces de romper las moléculas de azúcar, hallando candidatas en el microbioma intestinal humano, ya que la pared del intestino está repleta de unas proteínas glicosiladas llamadas mucinas que contienen bastantes azúcares, de los cuales son precisamente los mismos que los antígenos A y B.

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El estudio ha explicado que la diferencia en esta oportunidad ha sido la concentración en las bacterias que se alimentan de esos azúcares. “Aislamos las enzimas que usan las bacterias para arrancar las moléculas de azúcar, después se produce cantidades de esas enzimas por medio de la clonación y descubrimos que son capaces de realizar una acción similar con los antígenos sanguíneos” detalló.

No obstante, como en todos los casos de investigación, se requieren más pruebas, pues éste se trata de un ensayo in vitro y las expectativas apuntan a la posibilidad de añadir esa enzima a las bolsas de sangre para poder pasar a cualquier persona, sin preocuparse de su grupo sanguíneo. Esto se traduciría en la posibilidad de disponer de sangre universal y salvar más vidas.

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