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Unicef blinda a niños y adultos en la guerra contra el ébola en la República Democrática del Congo

La OMS, Unicef y Médicos Sin Fronteras atacan los brotes de esta mortal enfermedad   Los habitantes de la República […]

La OMS, Unicef y Médicos Sin Fronteras atacan los brotes de esta mortal enfermedad

 

Los habitantes de la República Democrática del Congo (RDC) ya no le temen al hambre o los conflictos armados más que a su mayor y recurrente pesadilla: los brotes de ébola que atacan éste país. Pero ellos no están solos; decenas de organizaciones como la OMS y sobre todo Unicef unen esfuerzos cada día para ganar una batalla más contra esta enfermedad que sigue cobrando vidas. Uno de sus representantes narra cómo han asumido el reto y las claves para eventualmente ganarle la batalla al ébola.

Gianfranco Rotigliano, representante de Unicef en RDC asegura que detener el èbola es como combatir en la guerra. “Debemos ser rápidos y eficientes, actuar rápido es crucial para evitar la propagación de la enfermedad. Desde que el pasado 8 de mayo estalló el brote, trabajamos incansablemente con las comunidades, desplegando equipos en las zonas calientes con determinación y valentía para ayudar a las mujeres y niños a estar seguros”.

Así de veloz debe ser también la respuesta con los aliados para prevenir la enfermedad. Rotigliano cuenta que se siente confiado, pero que las actividades y evaluaciones diarias no pueden faltar. “Nuestro papel principal es movilizar a las comunidades en las áreas afectadas para difundir entre las familias y los niños los mensajes sobre cómo protegerse mejor”.

El también ex director regional de Unicef para Africa Occidental y Central, ya tiene experiencia con brotes de ébola. Recuerda lo sucedido la última vez entre los años 2014 y 2015 cuando sucedió en Guinea, Sierra Leona y Liberia. “Enseguida aprendí que si la sociedad no se involucra activamente, no podemos combatir la enfermedad de una manera efectiva. Las comunidades desempeñaron un papel esencial en ese momento y así lo están haciendo ahora. Pero los que más asombrosos me parecen son los niños”.

Educación para la guerra contra el ébola

El representante de Unicef describe uno de los efectos que han provocado las campañas rigurosas de la organización internacional, sobre todo en los más pequeños que se aseguran de lavarse las manos, saludar a la gente sin tocarla y además, de enseñarle estos hábitos a su familia. Cada día médicos toman su temperatura antes de entrar a la escuela para determinar si hay alguno con los síntomas de la enfermedad.

Unicef también se ha encargado de la salubridad del agua. “Nuestra segunda tarea es el agua, saneamiento e higiene. Por ejemplo, estamos instalando en las escuelas puntos para el lavado de manos y proporcionando cloro y termómetros para que los profesores puedan comprobar el estado de salud de los niños”.

Inmunización

Además de esta entidad, también hay otros que militan en las filas contra el ébola, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Médicos sin Fronteras que se encargan de ubicar a personas vulnerables e informarles sobre la existencia de una vacuna experimental contra el brote con la intención de que se trasladen a los centros de vacunación.

“La inmunización es una herramienta muy importante que debería marcar la diferencia a la hora de contener la propagación del virus. Pero hay muchos retos porque los mensajes sobre vacunación son nuevos y complejos. Debemos recordar que el ébola es una enfermedad aterradora y que la gente tiene miedo. Por ello, a veces necesitan un tiempo para captar el contenido completo de la información. Y, sin embargo, la resistencia que al principio mostraron algunas comunidades se está desvaneciendo” explica Rotigliano.

En este sentido, cuenta que en una de las experiencias en una localidad, los habitantes que eran casos potenciales se negaron a vacunarse, pero con perseverancia y paciencia los activistas lograron convencerlos.

“En esta clase de situaciones no solo ves la resistencia de las comunidades y la valentía de los niños, sino también la heroicidad del personal humanitario. Nuestro equipo reaccionó inmediatamente, sin dudar, en cuanto se informó de las primeras sospechas de casos de ébola” dice.

Trabajo incansable

Por otro lado, el representante reconoció la entereza y valentía de sus colegas que hacen todo lo posible por ayudar. “Uno de los primeros trabajadores que pisó el terreno fue nuestro epidemiólogo Tony Byamungu. Lo dejó todo y viajó por aire, carretera y lancha durante más de dos días para llegar al foco del brote en Bikoro. Nada iba a detenerle. Ni siquiera cuando la embarcación se estropeó, dejándole con la única opción de llegar en coche por un lugar donde no hay carreteras, en un viaje despiadado”.

Te podría interesar: La OMS prepara 4.000 vacunas para luchar contra el Ébola en el Congo

“También está la doctora Agnes Fareillia, que lleva trabajando muchos años. Agnes es nuestra jefa en la oficina de Mbandaka, a unos 100 kilómetros de Bikoro. Ella llegó a la región afectada solo unas horas después del anuncio del brote, con la experta en comunicación para el desarrollo Modestine Amboko. Ambas han trabajado en las epidemias de ébola anteriores y aportan una gran experiencia en la lucha contra la enfermedad” agregó.

Finaliza expresando que no saben cómo ni cuando todo éste trabajo rendirá sus frutos, pero allí seguirán siguiéndole el pasado al ébola, trabajando en conjunto con los habitantes de la República Democrática del Congo.

 

 

15 julio, 2018

La OMS, Unicef y Médicos Sin Fronteras atacan los brotes de esta mortal enfermedad

 

Los habitantes de la República Democrática del Congo (RDC) ya no le temen al hambre o los conflictos armados más que a su mayor y recurrente pesadilla: los brotes de ébola que atacan éste país. Pero ellos no están solos; decenas de organizaciones como la OMS y sobre todo Unicef unen esfuerzos cada día para ganar una batalla más contra esta enfermedad que sigue cobrando vidas. Uno de sus representantes narra cómo han asumido el reto y las claves para eventualmente ganarle la batalla al ébola.

Gianfranco Rotigliano, representante de Unicef en RDC asegura que detener el èbola es como combatir en la guerra. “Debemos ser rápidos y eficientes, actuar rápido es crucial para evitar la propagación de la enfermedad. Desde que el pasado 8 de mayo estalló el brote, trabajamos incansablemente con las comunidades, desplegando equipos en las zonas calientes con determinación y valentía para ayudar a las mujeres y niños a estar seguros”.

Así de veloz debe ser también la respuesta con los aliados para prevenir la enfermedad. Rotigliano cuenta que se siente confiado, pero que las actividades y evaluaciones diarias no pueden faltar. “Nuestro papel principal es movilizar a las comunidades en las áreas afectadas para difundir entre las familias y los niños los mensajes sobre cómo protegerse mejor”.

El también ex director regional de Unicef para Africa Occidental y Central, ya tiene experiencia con brotes de ébola. Recuerda lo sucedido la última vez entre los años 2014 y 2015 cuando sucedió en Guinea, Sierra Leona y Liberia. “Enseguida aprendí que si la sociedad no se involucra activamente, no podemos combatir la enfermedad de una manera efectiva. Las comunidades desempeñaron un papel esencial en ese momento y así lo están haciendo ahora. Pero los que más asombrosos me parecen son los niños”.

Educación para la guerra contra el ébola

El representante de Unicef describe uno de los efectos que han provocado las campañas rigurosas de la organización internacional, sobre todo en los más pequeños que se aseguran de lavarse las manos, saludar a la gente sin tocarla y además, de enseñarle estos hábitos a su familia. Cada día médicos toman su temperatura antes de entrar a la escuela para determinar si hay alguno con los síntomas de la enfermedad.

Unicef también se ha encargado de la salubridad del agua. “Nuestra segunda tarea es el agua, saneamiento e higiene. Por ejemplo, estamos instalando en las escuelas puntos para el lavado de manos y proporcionando cloro y termómetros para que los profesores puedan comprobar el estado de salud de los niños”.

Inmunización

Además de esta entidad, también hay otros que militan en las filas contra el ébola, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Médicos sin Fronteras que se encargan de ubicar a personas vulnerables e informarles sobre la existencia de una vacuna experimental contra el brote con la intención de que se trasladen a los centros de vacunación.

“La inmunización es una herramienta muy importante que debería marcar la diferencia a la hora de contener la propagación del virus. Pero hay muchos retos porque los mensajes sobre vacunación son nuevos y complejos. Debemos recordar que el ébola es una enfermedad aterradora y que la gente tiene miedo. Por ello, a veces necesitan un tiempo para captar el contenido completo de la información. Y, sin embargo, la resistencia que al principio mostraron algunas comunidades se está desvaneciendo” explica Rotigliano.

En este sentido, cuenta que en una de las experiencias en una localidad, los habitantes que eran casos potenciales se negaron a vacunarse, pero con perseverancia y paciencia los activistas lograron convencerlos.

“En esta clase de situaciones no solo ves la resistencia de las comunidades y la valentía de los niños, sino también la heroicidad del personal humanitario. Nuestro equipo reaccionó inmediatamente, sin dudar, en cuanto se informó de las primeras sospechas de casos de ébola” dice.

Trabajo incansable

Por otro lado, el representante reconoció la entereza y valentía de sus colegas que hacen todo lo posible por ayudar. “Uno de los primeros trabajadores que pisó el terreno fue nuestro epidemiólogo Tony Byamungu. Lo dejó todo y viajó por aire, carretera y lancha durante más de dos días para llegar al foco del brote en Bikoro. Nada iba a detenerle. Ni siquiera cuando la embarcación se estropeó, dejándole con la única opción de llegar en coche por un lugar donde no hay carreteras, en un viaje despiadado”.

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“También está la doctora Agnes Fareillia, que lleva trabajando muchos años. Agnes es nuestra jefa en la oficina de Mbandaka, a unos 100 kilómetros de Bikoro. Ella llegó a la región afectada solo unas horas después del anuncio del brote, con la experta en comunicación para el desarrollo Modestine Amboko. Ambas han trabajado en las epidemias de ébola anteriores y aportan una gran experiencia en la lucha contra la enfermedad” agregó.

Finaliza expresando que no saben cómo ni cuando todo éste trabajo rendirá sus frutos, pero allí seguirán siguiéndole el pasado al ébola, trabajando en conjunto con los habitantes de la República Democrática del Congo.

 

 

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