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@18 de febrero de 2019

Construcción de nuevo aeropuerto en la Ciudad de México es una amenaza ambiental

El nuevo aeropuerto ocupa 4.431 hectáreas de las 12.000 de la reserva del Lago de Texcoco   La construcción del […]

El nuevo aeropuerto ocupa 4.431 hectáreas de las 12.000 de la reserva del Lago de Texcoco

 

La construcción del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México está en marcha al este de esta metrópolis de 20 millones de personas. Cuando abra a finales del año 2020, la terminal certificada por LEED, diseñada por el famoso arquitecto británico Norman Foster en colaboración con el reconocido arquitecto mexicano Fernando Romero, tendrá una capacidad final de 125 millones de pasajeros en su segunda etapa.

Pero después de tres años de construcción y 1.300 millones de dólares gastados, los costos están en aumento y existen denuncias de corrupción que han manchado los procesos de financiación y contratación. Los ambientalistas están preocupados. El nuevo aeropuerto está ubicado en el vaso semi-seco del lago de Texcoco que provee de agua y protege a la Ciudad de México de inundaciones. El lago también recibe aves migratorias y es hábitat de especies nativas raras como el pato mexicano y el chichicuilote.

De acuerdo a la manifestación de impacto ambiental del gobierno federal hay 12 especies amenazadas y en peligro de extinción presentes en el sitio.

 

Te puede interesar: ONGs preocupadas ante la situación vial en México

 

El nuevo aeropuerto ocupa 4.431 hectáreas de las 12.000 de la reserva del Lago de Texcoco. Para asegurar un manejo efectivo del agua para la Ciudad de México, el plan maestro del aeropuerto propone crear nuevos cuerpos de agua para recuperar la capacidad perdida por el aeropuerto así como limpiar y tratar el agua de 9 ríos al este del aeropuerto. También propone plantar más de 250.000 árboles.

Igualmente, la manifestación de impacto ambiental del gobierno determinó que los impactos del nuevo aeropuerto, aún cuando significativos, son aceptables debido a que el vaso del Lago de Texcoco ya “es un ecosistema alterado que ha perdido parte de su importancia ambiental original, desde su desecación y por la expansión del área urbana”. Hoy, según el informe, existe “solamente como un área desolada y abandonada”.

Alrededor de 7.000 hectáreas del vaso del lago no ocupado por el aeropuerto podrían ser regeneradas, su hábitat original parcialmente revitalizado y los servicios ambientales recuperados en un proceso conocido como ecología restaurativa.

Han detallado, que el aeropuerto vendrá equipado con un sistema de transporte terrestre conectándolo con Ciudad de México, haciendo el parque entonces también accesible a sus residentes. Calles y carreteras extendiéndose hacia el parque y aeropuerto desde los barrios en su perímetro podrían conectar a la gente de barrios populares (junglas de cemento como Ecatepec, Ciudad Nezahualcoyotl y Chimalhuacán) por primera vez con espacios públicos verdes de calidad.

Se ha comentado que Andrés Manuel López Obrador desvelaría en un mes si continúa o no con la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, aunque el anuncio puede retrasarse hasta tres meses si persisten dudas de su viabilidad, dijo el próximo secretario de Comunicaciones y Transportes.

 Si no se llegara “a una solución muy clara” después de dialogar con expertos en la materia, “haríamos en un mes dos foros técnicos para los temas que no hubieran podido ser resueltos”, afirma en entrevista el designado como nuevo titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú.

 

19 agosto, 2018

El nuevo aeropuerto ocupa 4.431 hectáreas de las 12.000 de la reserva del Lago de Texcoco

 

La construcción del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México está en marcha al este de esta metrópolis de 20 millones de personas. Cuando abra a finales del año 2020, la terminal certificada por LEED, diseñada por el famoso arquitecto británico Norman Foster en colaboración con el reconocido arquitecto mexicano Fernando Romero, tendrá una capacidad final de 125 millones de pasajeros en su segunda etapa.

Pero después de tres años de construcción y 1.300 millones de dólares gastados, los costos están en aumento y existen denuncias de corrupción que han manchado los procesos de financiación y contratación. Los ambientalistas están preocupados. El nuevo aeropuerto está ubicado en el vaso semi-seco del lago de Texcoco que provee de agua y protege a la Ciudad de México de inundaciones. El lago también recibe aves migratorias y es hábitat de especies nativas raras como el pato mexicano y el chichicuilote.

De acuerdo a la manifestación de impacto ambiental del gobierno federal hay 12 especies amenazadas y en peligro de extinción presentes en el sitio.

 

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El nuevo aeropuerto ocupa 4.431 hectáreas de las 12.000 de la reserva del Lago de Texcoco. Para asegurar un manejo efectivo del agua para la Ciudad de México, el plan maestro del aeropuerto propone crear nuevos cuerpos de agua para recuperar la capacidad perdida por el aeropuerto así como limpiar y tratar el agua de 9 ríos al este del aeropuerto. También propone plantar más de 250.000 árboles.

Igualmente, la manifestación de impacto ambiental del gobierno determinó que los impactos del nuevo aeropuerto, aún cuando significativos, son aceptables debido a que el vaso del Lago de Texcoco ya “es un ecosistema alterado que ha perdido parte de su importancia ambiental original, desde su desecación y por la expansión del área urbana”. Hoy, según el informe, existe “solamente como un área desolada y abandonada”.

Alrededor de 7.000 hectáreas del vaso del lago no ocupado por el aeropuerto podrían ser regeneradas, su hábitat original parcialmente revitalizado y los servicios ambientales recuperados en un proceso conocido como ecología restaurativa.

Han detallado, que el aeropuerto vendrá equipado con un sistema de transporte terrestre conectándolo con Ciudad de México, haciendo el parque entonces también accesible a sus residentes. Calles y carreteras extendiéndose hacia el parque y aeropuerto desde los barrios en su perímetro podrían conectar a la gente de barrios populares (junglas de cemento como Ecatepec, Ciudad Nezahualcoyotl y Chimalhuacán) por primera vez con espacios públicos verdes de calidad.

Se ha comentado que Andrés Manuel López Obrador desvelaría en un mes si continúa o no con la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, aunque el anuncio puede retrasarse hasta tres meses si persisten dudas de su viabilidad, dijo el próximo secretario de Comunicaciones y Transportes.

 Si no se llegara “a una solución muy clara” después de dialogar con expertos en la materia, “haríamos en un mes dos foros técnicos para los temas que no hubieran podido ser resueltos”, afirma en entrevista el designado como nuevo titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú.

 

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