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El secreto de la vida que trasmitir a tus hijos

Puede que, sin darnos cuenta, les estemos trasfiriendo a nuestros hijos el estrés que vivimos diariamente pretendiendo que ellos sean […]

Puede que, sin darnos cuenta, les estemos trasfiriendo a nuestros hijos el estrés que vivimos diariamente pretendiendo que ellos sean “los hijos modelos”

El hogar es la primera escuela para las personas, es un reconocido axioma que alude a la labor de los padres en los hijos como forjadores de su desarrollo integral.

Es por ello que, la Asamblea General de la ONU, reconoce su responsabilidad en la educación, alimentación y en la protección de los niños, e incide en el papel crítico que tiene tanto el padre como la madre en la crianza de los hijos, reseñó el diario ABC.

Sobre el tema, Alicia Arandilla, socióloga experta en neurolingüística, explica que: «ser madre o padre parte como núcleo de un hecho biológico que, desde el punto de vista emocional, se relaciona con amor incondicional y, para el resto de situaciones hemos ido creando nuevo vocabulario, como madrastra, término sobre explotado, incluso, en los cuentos infantiles, para representar relaciones en las que destacaban más el poder que el amor».

La familia y el estrés

En la actualidad, el peso de la crianza de los infantes sigue cayendo en las madres que, aunado a esto, también muchas de ellas están incorporadas en el ámbito laboral.

En algunos casos, el nivel de responsabilidades puede llevar a padecer depresión, enfermedad muy frecuente en todo el mundo, y, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, se calcula que afecta a más de 300 millones de personas.

Por esta razón, según la OMS la depresión es la principal causa de discapacidad del mundo occidental. Para el año 2030, esto se extenderá a todos los problemas de salud mental, que encabezarán el listado, debido a que afectará a un 65% de la población, tal y como indica Chance.

¿Un pronóstico desalentador?

«¿En un período de 10 años nos vamos a volver todos locos? Los niños, son el futuro y… ¿este es el pronóstico? ¿Qué está ocurriendo?», se preguntan.

Claudia Rodríguez Calvo, instructora y coach del Úrsula Calvo Center, opinó estas contundentes palabras: «como dijo Krishnamurti, les estamos adaptando a una sociedad profundamente enferma, y eso no es signo de buena salud. Enfermos de estrés, de ansiedad, de insatisfacción…Vivimos la vida en cadena perpetua».

Asimismo, «son cuanto menos preocupantes y muchas veces hacemos víctimas a nuestros hijos de nuestro estrés queriendo que sean perfectos o una prolongación que tengas de cosas que los padres no hayamos tenido».

Según Claudia Rodríguez Calvo, es que «nos volvemos locos buscando las formas de que sean los más competentes, que atiendan más en clase, que se les den estupendas las matemáticas… Y muy pocas personas realmente tratan de educar en valores como la autenticidad, la autocompasión y la aceptación a sus hijos».

Quizás te interese: El referente para los jóvenes… ¡Son los abuelitos!

Por nuestro empeño en granjearles una vida exitosa a nuestros hijos, según la experta «nos hemos criado en la cultura del esfuerzo. El sudor de tu frente es lo que va a marcar tus posibilidades de éxito. Si estudias, trabajas, superarás a la competencia y luego serás una persona “llena de éxito”. No hay ratos libres, no hay tiempo para eso desde, ¿los 8 años? Todo es un medio para un fin, el éxito y el “ahora” es un obstáculo. En el futuro está la promesa de una vida mejor», indicó Calvo.

Saber emplear el tiempo

«En una ocasión, prosigue, «escuché a un padre preguntarle a su preciosa niña: “cielo, ¿qué quieres ser de mayor?”. La niña respondió: “papi, yo de mayor quiero ser feliz”. Casi se me cae una lágrima… Pero cuando realmente se me cayó fue cuando escuché al hombre responder: “cariño, yo también quiero ser feliz, pero tienes que aprender que hay cosas más importantes”».

La experta recalcó que esto «no significa que tengamos que dejar de planificar nuestra vida, y tampoco dejar de tener metas, siempre que esto no nos robe la alegría y la satisfacción del ahora».

«Recuerdo una gran lección que aprendí de mi abuela. Ella es una persona excepcional. A sus 70 años, permanece activa, jovial y apasionada. Elige sabiamente aquello en lo que emplear su tiempo y disfruta de sus actividades, desde la más trivial, hasta la más compleja. Una de sus grandes aficiones es la pintura. Recuerdo una vez que quedamos a comer después de su clase de los jueves», explicó.

La alegría y satisfacción del ahora

Prosigue el relato, «su rostro entreveía cierto desencanto, algo extremadamente inusual en ella. Le pregunté si le había ocurrido algo, y me comentó que justo esa clase había conseguido terminar un cuadro en el que llevaba tiempo trabajando. Lo había colocado en el asiento trasero del coche y, en el trayecto, el cuadro se había volteado. Al estar la pintura todavía fresca, el cuadro quedó… Hecho un cuadro. Le dije: “abuela, ¿qué es lo que más te gustaba de ese cuadro?”. A lo que me respondió: “esa es una buena pregunta… ¿Sabes qué es lo que más me gusta del cuadro? pintarlo”. Nos reímos y disfrutamos de una comida maravillosa».

«Esta mujer tan sabia había descubierto uno de los grandes secretos de la felicidad: el proceso es la vida, es el instante y, por lo tanto, es lo más importante que tienes ahora», resume Claudia Rodríguez Calvo.

Por último, «madres y padres del mundo, muchas veces nos dejamos llevar por el regalar tantos juguetes en cumpleaños, en Reyes, en Navidad… y nos olvidamos de obsequiar y enseñar a los niños a tener responsabilidad, a aceptarse tal y como son, tener autocompasión, tomar sus propias decisiones y lidiar con sus propios obstáculos y todo esto, lo deberán hacer solos pero en primer lugar, aprenderlo de vosotros, sus padres y esta es la mejor vacuna», apuntó el mencionado medio de comunicación.

10 junio, 2019

Puede que, sin darnos cuenta, les estemos trasfiriendo a nuestros hijos el estrés que vivimos diariamente pretendiendo que ellos sean “los hijos modelos”

El hogar es la primera escuela para las personas, es un reconocido axioma que alude a la labor de los padres en los hijos como forjadores de su desarrollo integral.

Es por ello que, la Asamblea General de la ONU, reconoce su responsabilidad en la educación, alimentación y en la protección de los niños, e incide en el papel crítico que tiene tanto el padre como la madre en la crianza de los hijos, reseñó el diario ABC.

Sobre el tema, Alicia Arandilla, socióloga experta en neurolingüística, explica que: «ser madre o padre parte como núcleo de un hecho biológico que, desde el punto de vista emocional, se relaciona con amor incondicional y, para el resto de situaciones hemos ido creando nuevo vocabulario, como madrastra, término sobre explotado, incluso, en los cuentos infantiles, para representar relaciones en las que destacaban más el poder que el amor».

La familia y el estrés

En la actualidad, el peso de la crianza de los infantes sigue cayendo en las madres que, aunado a esto, también muchas de ellas están incorporadas en el ámbito laboral.

En algunos casos, el nivel de responsabilidades puede llevar a padecer depresión, enfermedad muy frecuente en todo el mundo, y, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, se calcula que afecta a más de 300 millones de personas.

Por esta razón, según la OMS la depresión es la principal causa de discapacidad del mundo occidental. Para el año 2030, esto se extenderá a todos los problemas de salud mental, que encabezarán el listado, debido a que afectará a un 65% de la población, tal y como indica Chance.

¿Un pronóstico desalentador?

«¿En un período de 10 años nos vamos a volver todos locos? Los niños, son el futuro y… ¿este es el pronóstico? ¿Qué está ocurriendo?», se preguntan.

Claudia Rodríguez Calvo, instructora y coach del Úrsula Calvo Center, opinó estas contundentes palabras: «como dijo Krishnamurti, les estamos adaptando a una sociedad profundamente enferma, y eso no es signo de buena salud. Enfermos de estrés, de ansiedad, de insatisfacción…Vivimos la vida en cadena perpetua».

Asimismo, «son cuanto menos preocupantes y muchas veces hacemos víctimas a nuestros hijos de nuestro estrés queriendo que sean perfectos o una prolongación que tengas de cosas que los padres no hayamos tenido».

Según Claudia Rodríguez Calvo, es que «nos volvemos locos buscando las formas de que sean los más competentes, que atiendan más en clase, que se les den estupendas las matemáticas… Y muy pocas personas realmente tratan de educar en valores como la autenticidad, la autocompasión y la aceptación a sus hijos».

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Por nuestro empeño en granjearles una vida exitosa a nuestros hijos, según la experta «nos hemos criado en la cultura del esfuerzo. El sudor de tu frente es lo que va a marcar tus posibilidades de éxito. Si estudias, trabajas, superarás a la competencia y luego serás una persona “llena de éxito”. No hay ratos libres, no hay tiempo para eso desde, ¿los 8 años? Todo es un medio para un fin, el éxito y el “ahora” es un obstáculo. En el futuro está la promesa de una vida mejor», indicó Calvo.

Saber emplear el tiempo

«En una ocasión, prosigue, «escuché a un padre preguntarle a su preciosa niña: “cielo, ¿qué quieres ser de mayor?”. La niña respondió: “papi, yo de mayor quiero ser feliz”. Casi se me cae una lágrima… Pero cuando realmente se me cayó fue cuando escuché al hombre responder: “cariño, yo también quiero ser feliz, pero tienes que aprender que hay cosas más importantes”».

La experta recalcó que esto «no significa que tengamos que dejar de planificar nuestra vida, y tampoco dejar de tener metas, siempre que esto no nos robe la alegría y la satisfacción del ahora».

«Recuerdo una gran lección que aprendí de mi abuela. Ella es una persona excepcional. A sus 70 años, permanece activa, jovial y apasionada. Elige sabiamente aquello en lo que emplear su tiempo y disfruta de sus actividades, desde la más trivial, hasta la más compleja. Una de sus grandes aficiones es la pintura. Recuerdo una vez que quedamos a comer después de su clase de los jueves», explicó.

La alegría y satisfacción del ahora

Prosigue el relato, «su rostro entreveía cierto desencanto, algo extremadamente inusual en ella. Le pregunté si le había ocurrido algo, y me comentó que justo esa clase había conseguido terminar un cuadro en el que llevaba tiempo trabajando. Lo había colocado en el asiento trasero del coche y, en el trayecto, el cuadro se había volteado. Al estar la pintura todavía fresca, el cuadro quedó… Hecho un cuadro. Le dije: “abuela, ¿qué es lo que más te gustaba de ese cuadro?”. A lo que me respondió: “esa es una buena pregunta… ¿Sabes qué es lo que más me gusta del cuadro? pintarlo”. Nos reímos y disfrutamos de una comida maravillosa».

«Esta mujer tan sabia había descubierto uno de los grandes secretos de la felicidad: el proceso es la vida, es el instante y, por lo tanto, es lo más importante que tienes ahora», resume Claudia Rodríguez Calvo.

Por último, «madres y padres del mundo, muchas veces nos dejamos llevar por el regalar tantos juguetes en cumpleaños, en Reyes, en Navidad… y nos olvidamos de obsequiar y enseñar a los niños a tener responsabilidad, a aceptarse tal y como son, tener autocompasión, tomar sus propias decisiones y lidiar con sus propios obstáculos y todo esto, lo deberán hacer solos pero en primer lugar, aprenderlo de vosotros, sus padres y esta es la mejor vacuna», apuntó el mencionado medio de comunicación.

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