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@18 de febrero de 2019

Magic Wheelchair, transforma sillas de ruedas infantiles en los vehículos de sus héroes preferidos

Una silla de ruedas permite moverse a aquellos que no pueden hacerlo con sus propias piernas, pero en ocasiones se […]

Una silla de ruedas permite moverse a aquellos que no pueden hacerlo con sus propias piernas, pero en ocasiones se convierte en una gran carga y un estigma social, sobre todo para los más pequeños. Sin embargo, hay quien cree que una silla de ruedas es algo más que eso, que puede ser un vehículo para llegar a cualquier mundo mágico, de fantasía o de aventuras. Y no sólo lo creen, sino que lo hacen posible. Magic Wheelchair es una ONG estadounidense que transforma sillas de ruedas corrientes en todo aquello que los niños puedan imaginar.

La organización se fundó hace una década. Tras ella se encuentran Ryan Weimer y su mujer, Lana Weimer, un matrimonio con cinco hijos. El primer hijo de la pareja, Keaton, fue diagnosticado a los 9 meses con una enfermedad llamada atrofia muscular espinal. Además, otros dos hijos suyos también tienen distrofia muscular. Cuando Keaton tenía tres años les dijo a sus padres que para Halloween quería disfrazarse de pirata. Su padre entonces se propuso hacer de su silla un auténtico barco pirata, aunque no tenía ni idea de cómo. Finalmente, y pese a un par de fallos de cálculo, lo consiguió. Así comenzó todo. La idea gustó tanto que pensaron en poder hacer lo mismo por otros niños que estuvieran en la misma situación que su hijo.

“La discapacidad es una de esas cosas fuera de lo normal y la gente tiende a sentirse un poco incómoda con mis niños. No creo que sea malicioso, sino sólo que no saben cómo responder y a menudo simplemente se quedan mirando. Notamos esto con otros niños, que ven la discapacidad de Keaton antes de que verlo a él, se fijan primero en su silla de ruedas”, cuenta Ryan a FCINCO. “Con su barco pirata notamos cómo se acercaban a él y esa incomodidad que normalmente encontramos en adultos y niños pareció desaparecer”, asegura.

Weimer reconoce que aquella experiencia hizo que la gente percibiera a su hijo como era en realidad. “Se convirtió en el foco de atención por una razón completamente diferente. Fue increíble. Mientras veía a las personas cruzar esa brecha de incomodidad sin pensar en la capacidad de Keaton pensé en muchas, muchas otras familias como la mía y pensé que tenía que encontrar la forma de compartir esta experiencia con ellos”, afirma.

Hasta la fecha, la ONG ha customizado casi un centenar de sillas, con proyectos de todo tipo que se acaban convirtiendo en impresionantes disfraces con ruedas. Las peticiones han abarcado desde coches hasta naves espaciales, pasando por monster trucks, cocinas americanas o zapatos de madera. Algunos de los temas elegidos han sido CarsTransformersAlien, las Tortugas Ninja, Parque Jurásico, los Picapiedra, FrozenCazafantasmas, personajes de DC como Superman, Wonder Woman, Batman, Flash o Green Arrow y de Marvel como Spiderman. Sin embargo, el tema estrella y más recurrente es, con diferencia, Star Wars.

“Es difícil escoger uno como favorito. No siempre es solo la silla, sino también la experiencia y la respuesta de los niños”, reconoce. Para Weimer, su último proyecto realizado para la Comic Con de San Diego -en la que incluso han conocido a Stan Lee- probablemente haya sido uno de los momentos más especiales en su vida. Para el festival diseñaron diferentes disfraces basados en la Guerra de las Galaxias. “Conocer a todos esos niños y ver sus caras iluminadas ha sido un privilegio humilde y hermoso para mí, para todos los que trabajamos tan duro para crear esas experiencias épicas para esos niños asombrosos y sus familias”, añade.

Normalmente, finalizar cada proyecto requiere unas 200 o 300 horas de trabajo, aunque todo depende de su complejidad y de la habilidad que muestre cada voluntario. Porque en este tiempo muchas personas se han sumado a la iniciativa de la pareja. En Magic Wheelchair intentan trabajar rápido y siempre con el objetivo de crear recuerdos imborrables para los chicos. “La fría realidad de algunas enfermedades infantiles es que pueden no durar mucho, por lo que nos esforzamos en darles experiencias épicas que no puedan olvidar mientras están aquí”, comenta Weimer. “Para mi eso crea un sentido de urgencia y quiero construir todos los disfraces-silla que podamos”.

14 septiembre, 2018

Una silla de ruedas permite moverse a aquellos que no pueden hacerlo con sus propias piernas, pero en ocasiones se convierte en una gran carga y un estigma social, sobre todo para los más pequeños. Sin embargo, hay quien cree que una silla de ruedas es algo más que eso, que puede ser un vehículo para llegar a cualquier mundo mágico, de fantasía o de aventuras. Y no sólo lo creen, sino que lo hacen posible. Magic Wheelchair es una ONG estadounidense que transforma sillas de ruedas corrientes en todo aquello que los niños puedan imaginar.

La organización se fundó hace una década. Tras ella se encuentran Ryan Weimer y su mujer, Lana Weimer, un matrimonio con cinco hijos. El primer hijo de la pareja, Keaton, fue diagnosticado a los 9 meses con una enfermedad llamada atrofia muscular espinal. Además, otros dos hijos suyos también tienen distrofia muscular. Cuando Keaton tenía tres años les dijo a sus padres que para Halloween quería disfrazarse de pirata. Su padre entonces se propuso hacer de su silla un auténtico barco pirata, aunque no tenía ni idea de cómo. Finalmente, y pese a un par de fallos de cálculo, lo consiguió. Así comenzó todo. La idea gustó tanto que pensaron en poder hacer lo mismo por otros niños que estuvieran en la misma situación que su hijo.

“La discapacidad es una de esas cosas fuera de lo normal y la gente tiende a sentirse un poco incómoda con mis niños. No creo que sea malicioso, sino sólo que no saben cómo responder y a menudo simplemente se quedan mirando. Notamos esto con otros niños, que ven la discapacidad de Keaton antes de que verlo a él, se fijan primero en su silla de ruedas”, cuenta Ryan a FCINCO. “Con su barco pirata notamos cómo se acercaban a él y esa incomodidad que normalmente encontramos en adultos y niños pareció desaparecer”, asegura.

Weimer reconoce que aquella experiencia hizo que la gente percibiera a su hijo como era en realidad. “Se convirtió en el foco de atención por una razón completamente diferente. Fue increíble. Mientras veía a las personas cruzar esa brecha de incomodidad sin pensar en la capacidad de Keaton pensé en muchas, muchas otras familias como la mía y pensé que tenía que encontrar la forma de compartir esta experiencia con ellos”, afirma.

Hasta la fecha, la ONG ha customizado casi un centenar de sillas, con proyectos de todo tipo que se acaban convirtiendo en impresionantes disfraces con ruedas. Las peticiones han abarcado desde coches hasta naves espaciales, pasando por monster trucks, cocinas americanas o zapatos de madera. Algunos de los temas elegidos han sido CarsTransformersAlien, las Tortugas Ninja, Parque Jurásico, los Picapiedra, FrozenCazafantasmas, personajes de DC como Superman, Wonder Woman, Batman, Flash o Green Arrow y de Marvel como Spiderman. Sin embargo, el tema estrella y más recurrente es, con diferencia, Star Wars.

“Es difícil escoger uno como favorito. No siempre es solo la silla, sino también la experiencia y la respuesta de los niños”, reconoce. Para Weimer, su último proyecto realizado para la Comic Con de San Diego -en la que incluso han conocido a Stan Lee- probablemente haya sido uno de los momentos más especiales en su vida. Para el festival diseñaron diferentes disfraces basados en la Guerra de las Galaxias. “Conocer a todos esos niños y ver sus caras iluminadas ha sido un privilegio humilde y hermoso para mí, para todos los que trabajamos tan duro para crear esas experiencias épicas para esos niños asombrosos y sus familias”, añade.

Normalmente, finalizar cada proyecto requiere unas 200 o 300 horas de trabajo, aunque todo depende de su complejidad y de la habilidad que muestre cada voluntario. Porque en este tiempo muchas personas se han sumado a la iniciativa de la pareja. En Magic Wheelchair intentan trabajar rápido y siempre con el objetivo de crear recuerdos imborrables para los chicos. “La fría realidad de algunas enfermedades infantiles es que pueden no durar mucho, por lo que nos esforzamos en darles experiencias épicas que no puedan olvidar mientras están aquí”, comenta Weimer. “Para mi eso crea un sentido de urgencia y quiero construir todos los disfraces-silla que podamos”.

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