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Menores de edad en Uganda se drogan y beben, están expuestos a abusos en todas sus formas

El 30 % de niños se convierten en adultos desempleados que, de tener hijos y crear una familia, continuarán con […]

El 30 % de niños se convierten en adultos desempleados que, de tener hijos y crear una familia, continuarán con un destino cerrado

En Uganda los menores de edad sin vivienda no tienen acceso a un peluche. La niñez la viven de otra manera: toman droga, beben, fuman y pernoctan en las calles. A consecuencia de la falta de recursos económicos se ven expuestos a los abusos y explotación en todas sus formas. Las detenciones ilegales, violencia, robo y violación conforman el paquete que coloca en peligro la juventud de relevo en esa comunidad.

Así lo denunció a través de su último informe, denominado ‘¿Dónde quieres que vayamos? Abusos a los niños de la calle de Uganda’ y difundido en el año 2015, la organización en defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) tras cuestionar al Gobierno de Uganda porque no ha cumplido con las obligaciones de velar por el bienestar de los pequeños, debido a que carecen de fondos para adquirir productos de primera necesidad, zapatos o comida.

Constituyendo el grupo de escasa economía más numeroso, la Unicef enfatizó que en Kampala, la capital, al menos 10.000 menores sobreviven sin tener calor de hogar. El 56 % de los residentes en Uganda son menores de 18 años, teniendo una de la población más jóvenes a nivel global.

De no de tomar en cuenta políticas de protección efectivas, por el hecho que los niños salen adelante en las calles con el estómago vacío, sedientos, sin educación, atención médica o agua potable, Uganda podría perder toda una generación, lo que equivale a un impacto negativo para el progreso de tal Nación en el país soberano de en África oriental, ratificó HRW. 

¿Qué hacen para sobrevivir en Uganda?

Los chicos, que buscan la vida día tras día trabajando como ayudantes en ventas de alimentos, descargando camiones o en la demolición de edificios, se encuentran en su mayoría en barrios marginales que pueden recibir algún tipo de protección de otros en circunstancias semejantes y donde deciden no ser dignos de la sociedad y prefieren esconderse para pasar desapercibidos, a fin de evitar que sea reconocida la diligencia que realizan desde temprana edad.

También, recolectan botellas de plástico y chatarra de metal para ganar alrededor de 200 chelines ugandeses por kilo, cerca de cuatro céntimos de euro, reconoció un voluntario de la Organización No Gubernamental (ONG) Amari Uganda.

El 80 % de los adolescentes, entre 8 y 16, practican el afán para comer por lo menos una vez al día, puesto que organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan en los guetos les otorgan alimentos de vez en cuando, específicamente frijoles con posho, más conocida como harina de maíz. Aquellos que pelean por una ración pero no alcanzan apuestan por las sobras de los puestos callejeros, luchando para no recibir el amanecer sin nada en la barriga.

Te podría interesar: El Banco Mundial: algunos países de África requieren sensibilizar más acerca de la educación

Un círculo perverso podría acompañarlos. El 30 % de niños se convierten en adultos desempleados que, de tener hijos y crear una familia, continuarán con un destino cerrado por el entorno de miseria que los rodea. Hasta usan el agua contaminada para limpiar y lavar su ropa, ya que gran parte de la población no goza del suministro. Tampoco de la luz, disfrutan de la compañía de las velas.

La asistencia médica, a la par, es inalcanzable. Las curas tienen un costo 50.000 chelines, unos 15 euros; al cortarse o padecer por heridas se debe cancelar 10.000 chelines: la consulta básica cuesta mil chelines ugandeses, 0,28 céntimos de euro.

Entre ellos se juntan para pensar dónde dormir. Algunos optan por pedir dinero y alquilar un sitio por varios días, otros cancelan a propietarios de contenedores vacíos para descansar una noche.

Con respecto a las personas con enfermedades incurables, el Ministerio de Salud reconoció en el año 2015 que 1.3 millones de ugandeses tenían el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Pese que la medicación antiretroviral es gratis, la alimentación necesaria para encarar la patología brilla por su ausencia.  En Uganda resulta casi imposible sostener una buena dieta.

Para divertirse, los más activos que sueñan con una realidad distinta compran películas por 1.000 chelines, 25 céntimos de euro, y visualizan otros mundos por medio de esta ventana, echando a un lado la incertidumbre que desde el vientre de la madre los conecta con la desesperanza que revolotea en Uganda.

19 mayo, 2018

El 30 % de niños se convierten en adultos desempleados que, de tener hijos y crear una familia, continuarán con un destino cerrado

En Uganda los menores de edad sin vivienda no tienen acceso a un peluche. La niñez la viven de otra manera: toman droga, beben, fuman y pernoctan en las calles. A consecuencia de la falta de recursos económicos se ven expuestos a los abusos y explotación en todas sus formas. Las detenciones ilegales, violencia, robo y violación conforman el paquete que coloca en peligro la juventud de relevo en esa comunidad.

Así lo denunció a través de su último informe, denominado ‘¿Dónde quieres que vayamos? Abusos a los niños de la calle de Uganda’ y difundido en el año 2015, la organización en defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) tras cuestionar al Gobierno de Uganda porque no ha cumplido con las obligaciones de velar por el bienestar de los pequeños, debido a que carecen de fondos para adquirir productos de primera necesidad, zapatos o comida.

Constituyendo el grupo de escasa economía más numeroso, la Unicef enfatizó que en Kampala, la capital, al menos 10.000 menores sobreviven sin tener calor de hogar. El 56 % de los residentes en Uganda son menores de 18 años, teniendo una de la población más jóvenes a nivel global.

De no de tomar en cuenta políticas de protección efectivas, por el hecho que los niños salen adelante en las calles con el estómago vacío, sedientos, sin educación, atención médica o agua potable, Uganda podría perder toda una generación, lo que equivale a un impacto negativo para el progreso de tal Nación en el país soberano de en África oriental, ratificó HRW. 

¿Qué hacen para sobrevivir en Uganda?

Los chicos, que buscan la vida día tras día trabajando como ayudantes en ventas de alimentos, descargando camiones o en la demolición de edificios, se encuentran en su mayoría en barrios marginales que pueden recibir algún tipo de protección de otros en circunstancias semejantes y donde deciden no ser dignos de la sociedad y prefieren esconderse para pasar desapercibidos, a fin de evitar que sea reconocida la diligencia que realizan desde temprana edad.

También, recolectan botellas de plástico y chatarra de metal para ganar alrededor de 200 chelines ugandeses por kilo, cerca de cuatro céntimos de euro, reconoció un voluntario de la Organización No Gubernamental (ONG) Amari Uganda.

El 80 % de los adolescentes, entre 8 y 16, practican el afán para comer por lo menos una vez al día, puesto que organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan en los guetos les otorgan alimentos de vez en cuando, específicamente frijoles con posho, más conocida como harina de maíz. Aquellos que pelean por una ración pero no alcanzan apuestan por las sobras de los puestos callejeros, luchando para no recibir el amanecer sin nada en la barriga.

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Un círculo perverso podría acompañarlos. El 30 % de niños se convierten en adultos desempleados que, de tener hijos y crear una familia, continuarán con un destino cerrado por el entorno de miseria que los rodea. Hasta usan el agua contaminada para limpiar y lavar su ropa, ya que gran parte de la población no goza del suministro. Tampoco de la luz, disfrutan de la compañía de las velas.

La asistencia médica, a la par, es inalcanzable. Las curas tienen un costo 50.000 chelines, unos 15 euros; al cortarse o padecer por heridas se debe cancelar 10.000 chelines: la consulta básica cuesta mil chelines ugandeses, 0,28 céntimos de euro.

Entre ellos se juntan para pensar dónde dormir. Algunos optan por pedir dinero y alquilar un sitio por varios días, otros cancelan a propietarios de contenedores vacíos para descansar una noche.

Con respecto a las personas con enfermedades incurables, el Ministerio de Salud reconoció en el año 2015 que 1.3 millones de ugandeses tenían el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Pese que la medicación antiretroviral es gratis, la alimentación necesaria para encarar la patología brilla por su ausencia.  En Uganda resulta casi imposible sostener una buena dieta.

Para divertirse, los más activos que sueñan con una realidad distinta compran películas por 1.000 chelines, 25 céntimos de euro, y visualizan otros mundos por medio de esta ventana, echando a un lado la incertidumbre que desde el vientre de la madre los conecta con la desesperanza que revolotea en Uganda.

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